El Rinconín
AtrásEn la calle González Abarca de Avilés se encuentra El Rinconín, un establecimiento que ha logrado diferenciarse en el competitivo panorama gastronómico de la ciudad histórica. Este restaurante con alma de sidrería tradicional se ha convertido en una opción imprescindible para quienes buscan comida alemana en Avilés con especialidades que combinan lo mejor de la cocina regional.
Lo primero que llama la atención de este local es su compromiso inquebrantable con la alimentación sin gluten. El Rinconín trabaja con una carta 100% libre de gluten, una característica que resulta revolutionaria para las personas celiacas y quienes siguen dietas restrictivas. La manipulación del pan con gluten se realiza fuera de la cocina, eliminando cualquier riesgo de contaminación cruzada, un detalle que demuestra la seriedad con la que abordan esta cuestión.
La propuesta culinaria de este restaurante gira en torno a la comida alemana reinterpretada con toques asturianos, aunque su esencia es profundamente local. Entre sus platos más solicitados destacan los tradicionales cachopos, disponibles en múltiples variedades: el tradicional, el ahumado, el Perlito y una versión vegana para quienes buscan alternativas vegetales. La fabada aparece como plato estrella para los amantes de los guisos contundentes, mientras que los tortos con picadillo representan otra opción típica de la región.
Las raciones que sirven en El Rinconín son generosas y permiten compartir entre varios comensales. Los chipirones, ya sean a la plancha o fritos, merecen especial mención por su frescura y elaboración cuidada. Otros platos que han conquistado el paladar de los clientes incluyen los escalopines al Cabrales, las croquetas de jamón caseras, las patatas con picadillo, el chorizo a la sidra y los calamares preparados con harina de maíz. Para quienes buscan opciones más ligeras, la ensalada rusa y los tomates de temporada conforman elecciones acertadas.
Los postres merecen un apartado especial. La tarta de frisuelos rellena de arroz con leche se ha ganado una reputación legendaria entre quienes han visitado el local, hasta el punto de considerar este dulce como un destino en sí mismo. El arroz con leche tradicional, con su característica capa de azúcar requemado, redondea una oferta pastelera casera que complementa perfectamente la experiencia gastronómica.
El aspecto positivo más repetido en las reseñas de los clientes es la calidad de la atención. El personal del establecimiento destaca por su cercanía, amabilidad y profesionalidad. Los testimonios mencionan a miembros concretos del equipo como Antonio, Chus, Johana o David, cuyo trato cercano y recomendaciones acertadas sobre cantidades y platos han generado experiencias memorables. Esta filosofía de atención al cliente va más allá de lo meramente profesional: el personal se anticipa a las necesidades, pregunta constantemente si todo está bien y adapta sus sugerencias al apetito real de cada mesa.
Otro punto a favor significativo es la política de admisión de mascotas. El Rinconín permite el acceso de perros a todo el establecimiento, algo que no es habitual en el sector de la restauración y que resulta especialmente valorado por los dueños de animales domésticos. Además, ofrecen agua y pequeños obsequios para las mascotas, un detalle que evidencia la filosofía hospitalaria del local.
La relación calidad-precio recibe valoraciones mayoritariamente positivas. Los comensales destacan que los precios se mantienen accesibles para la calidad ofrecida, con menciones concretas a cuentas de aproximadamente 17 euros por persona para una comida completa con bebida. El hecho de que la cocina permanezca abierta durante todo el día, sin cerrar entre comidas, representa otra ventaja práctica para quienes visitan el establecimiento en horarios menos convencionales.
Entre los aspectos que merecen mejora, algunos clientes han señalado que el comedor trasero presenta un estado algo descuidado que podría renovarse. También se han registrado comentarios sobre tiempos de espera prolongados en horarios de alta ocupación, aunque esto se justifica parcialmente por la elaboración casera de todos los platos, que requiere más tiempo que la comida preparada de forma industrializada.
Una reseña crítica menciona ciertos platos vegetarianos como sobrevalorados en relación con su tamaño y precio, aunque esta opinión es minoritaria frente a la valoración general enormemente positiva del establecimiento. Otros clientes han echado en falta ciertos productos de carta en días concretos, situación que el local atribuye a su compromiso con los productos frescos y de temporada.
En cuanto a bebidas, además de la sidra natural escanciada con maestría por el personal, el establecimiento ofrece una variedad de opciones que incluye cerveza sin gluten para celiacas embarazadas, demostrando una vez más su atención a las necesidades alimentarias específicas de cada cliente.
La ubicación del restaurante, aunque no se encuentra en las calles principales del casco histórico como Galiana o La Ferretería, resulta accesible y cuenta con terraza para los meses más templados. El hecho de que no cierre cocina permite disfrutar de la oferta gastronómica durante prácticamente todo el día, desde el desayuno hasta la cena nocturna.
Para quienes buscan opciones de comida para llevar o prefieren disfrutar de estos platos en casa, el establecimiento ofrece servicio de entrega a domicilio, ampliando así sus posibilidades de negocio y facilitando el acceso a su cocina a quienes no pueden desplazarse físicamente al local.
El Rinconín representa una propuesta gastronómica honesta y comprometida con la calidad. Su carta sin gluten, su atención al cliente y sus platos caseros lo posicionan como una opción recomendada tanto para residentes como para visitantes que deseen conocer la esencia de la cocina regional en un ambiente acogedor y familiar.