SA FARINERA
AtrásSA FARINERA es uno de esos restaurantes que lleva décadas marcando la pauta de la carne a la brasa en Mallorca. Situado en el Camí de Son Fangos, en la zona de Platja de Palma, este asador ocupa las instalaciones de un antiguo molino de harina, lo que explica tanto su nombre como la decoración rústica que lo caracteriza: piedras de molino, maquinaria antigua, fuentes de piedra y un cuidado jardín mediterráneo que rodea buena parte del recinto.
El local funciona exclusivamente en horario de cenas, abriendo sus puertas a las 19:00 y cerrando a las 00:30, todos los días de la semana. Dispone de un parking privado muy amplio con personal que guía a los vehículos, lo que resulta especialmente útil durante los meses de verano, cuando la zona se llena con facilidad. El aforo es considerable, con varias salas interiores y una terraza exterior amplia, ideal para disfrutar las noches cálidas del archipiélago.
Una carta centrada en la brasa
La oferta gastronómica gira casi exclusivamente en torno a la parrilla de leña, donde un equipo de parrilleros trabaja a la vista de los comensales. Antes de cocinar cada pieza, los camareros la muestran al cliente para confirmar el corte y la calidad, una seña de identidad del lugar. Entre las opciones más demandadas se encuentran el solomillo de ternera, el chuletón, el entrecot, las brochetas, las chuletas de cordero, el pollo picantón y, como curiosidad, el solomillo de avestruz, que muchos visitantes prueban por primera vez aquí.
La salsa pimienta casera es uno de los grandes reclamos: se elabora con una receta propia y acompaña especialmente bien a los solomillos y entrecots. Las patatas fritas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, son otra de las estrellas del menú, junto con las patatas a la brasa y la parrillada de verduras. Como entrante típico, el restaurante sirve de forma automática pan payés tostado a la brasa con tomate para restregar, dientes de ajo y alioli casero, un detalle que muchos clientes agradecen aunque conviene saber que se cobra aparte.
Entrantes, embutidos y otros acompañamientos
La carta de entrantes incluye chistorras, butifarras mallorquinas, chorizos, morcillas, una selección de embutidos a la brasa, espárragos blancos y la famosa tabla de quesos. También hay opciones para vegetarianos, principalmente verduras a la parrilla, aunque la oferta en este apartado es limitada. La carta de vinos se compone mayoritariamente de referencias mallorquinas, y la sangría es una de las bebidas más solicitadas, junto con la cerveza bien tirada.
Postres caseros para cerrar la velada
Los postres merecen capítulo aparte. El brownie con helado y nata, el gató con helado (un bizcocho típico mallorquín), la tarta de queso estilo lemon pie y la mousse de mango figuran entre los más recomendados. Al final de la comida es habitual que el equipo obsequie a las mujeres con un pequeño clavel y a los comensales con un chupito, un gesto que muchos clientes valoran.
El entorno: un jardín con personalidad
Uno de los grandes atractivos de SA FARINERA es su jardín, con abundante vegetación, fuentes, ruedas de molino decorativas y, en la entrada, una pajarera con pavos reales. El interior conserva la maquinaria del antiguo molino, perfectamente integrada en la decoración, lo que convierte al espacio en un pequeño museo vivo de la tradición harinera mallorquina. Por la noche, con la luz tenue y el resplandor de las brasas, el ambiente resulta especialmente acogedor, sobre todo en las zonas exteriores.
Aspectos a tener en cuenta
No todo es perfecto, y conviene conocer algunos detalles antes de visitar el restaurante. La elevada demanda provoca que el servicio pueda ir con retraso en horas punta, especialmente los fines de semana y durante el verano. Las mesas están dispuestas de forma muy densa, lo que resta privacidad y hace que el nivel de ruido ambiente sea alto cuando el local está completo. En verano, además, los mosquitos pueden ser una molestia en la terraza, por lo que es recomendable llevar repelente.
Algunos clientes señalan que ciertos precios, como la tabla de quesos o el pan con alioli, resultan elevados para lo que se ofrece, y que la calidad del tomate para restregar no siempre está a la altura. También ha habido quejas puntuales por carnes servidas a un punto distinto del solicitado o demasiado frías, aunque en general la calidad del producto cárnico es muy bien valorada. Por último, la presencia de los pavos reales en una jaula en la entrada ha generado críticas de clientes preocupados por el bienestar animal.
Recomendaciones prácticas
Reservar con antelación es prácticamente imprescindible, sobre todo en temporada alta, ya que el restaurante suele llenarse por completo. Para quienes prefieran evitar esperas, llegar dentro del primer turno de la noche (sobre las 19:00) facilita conseguir mesa sin necesidad de reserva. El precio medio por persona ronda los 25-30 euros con entrante, carne, guarnición, bebida y postre, lo que se considera razonable dada la calidad del producto y el tamaño de las raciones.
El menú permite tanto compartir varios platos entre comensales como pedir piezas individuales. Las raciones son generosas, especialmente las de carne, y las guarniciones se piden por separado, algo que conviene saber para no llevarse sorpresas en la cuenta. El restaurante también ofrece la posibilidad de comida para llevar para quienes quieran disfrutar de sus cortes en casa.
En definitiva, SA FARINERA es una apuesta sólida para quienes buscan una buena comida a base de carne a la brasa en un entorno con mucha personalidad. No es el lugar más indicado para quienes busquen una cena íntima y silenciosa, pero sí para grupos, familias o parejas que quieran disfrutar de un producto bien trabajado, un servicio atento y un marco singular que difícilmente se encuentra en otros restaurantes de la isla.