Segundo Muelle Las Palmas
AtrásSegundo Muelle Las Palmas es uno de los restaurantes de referencia para quienes buscan disfrutar de la auténtica cocina nikkei, esa fusión peruano-japonesa que combina lo mejor de dos tradiciones gastronómicas. Situado en la calle León y Castillo, 227, junto al emblemático Hotel Santa Catalina, este local se ha consolidado como parada obligatoria para residentes y visitantes que desean probar sabores diferentes dentro de la oferta de restaurantes de la capital grancanaria.
El espacio destaca por su decoración de estilo colonial con toques cálidos en madera, una atmósfera elegante pero a la vez acogedora. Dispone de un amplio comedor interior con grandes ventanales y una terraza techada muy solicitada, especialmente al atardecer, donde se puede comer al fresco sin renunciar al confort. La buena separación entre mesas y la presencia de algunos reservados permiten tanto cenas íntimas como reuniones en grupo. También admiten mascotas, un detalle que muchos agradecen.
El horario del establecimiento facilita la visita prácticamente a cualquier hora del día: abre de lunes a sábado de 13:30 a 17:00 y de 20:00 a 24:00, mientras que los domingos solo ofrece servicio de mediodía (13:30 a 17:00). Además, cuentan con servicio a domicilio y comida para llevar, lo que amplía las opciones para quienes prefieren disfrutar de sus platos en casa. El teléfono de reservas es el 928 29 22 14 y también se puede reservar a través de su web oficial.
Una carta que viaja entre Perú y Japón
La propuesta culinaria es, sin duda, el principal atractivo. La carta es extensa y variada, con apartados dedicados a carnes, pescados, mariscos, arroces, sushi, makis, ceviches, postres y una completa selección de cócteles. Entre los platos más recomendados por los comensales habituales destacan el ceviche carretillero, el ceviche segundo muelle, el tartar de atún, los makis furai, el risotto de quinoa con lomo saltado, el lomo saltado clásico, la plancha anticuchera, el marisco al fuego y el arroz chaufa. Para quienes buscan comida para llevar, la mayoría de estas opciones también están disponibles en formato take away.
El ceviche es, posiblemente, la estrella del local. La frescura del pescado y el equilibrio del punto cítrico son aspectos que los clientes valoran especialmente, y quienes han viajado a Perú suelen coincidir en que la ejecución se acerca mucho a la experiencia original. El tartar de atún, los makis de maracuyá y los langostinos furai también cuentan con una legión de seguidores.
Postres y cócteles: el cierre perfecto
Los postres son otra de las grandes bazas del restaurante. La tarta tres leches, en sus distintas versiones (incluida la de Baileys), la cheesecake de maracuyá y el crocante de manzana se mencionan constantemente entre los favoritos. También hay opciones más golosas como el brownie con helado de vainilla o la tarta princesa.
La carta de cócteles no se queda atrás. El pisco sour es una apuesta segura y muy bien valorada, aunque también preparan otras combinaciones que invitan a una sobremesa prolongada. La selección de vinos, aunque correcta, no es tan amplia como en otros restaurantes de la zona, e incluye referencias canarias que merecen la pena probar.
Servicio y ambiente
El equipo de sala suele recibir elogios por su profesionalidad y amabilidad. Nombres como Diego, Marco, César o Dayron aparecen en las reseñas como ejemplos de atención cercana y atenta, capaces de explicar con detalle cada plato y de recomendar opciones según el gusto del cliente. El propietario también es conocido por acercarse a las mesas para interesarse por la experiencia, un gesto poco habitual en restaurantes de este nivel.
El ambiente general es tranquilo y agradable, ideal para una cena en pareja, una comida familiar o una celebración entre amigos. La terraza techada, con su estructura de madera y columnas, aporta un toque especial, especialmente en los meses de buen tiempo.
Relación calidad-precio
El nivel de precios se sitúa en la franja media-alta. Una comida para dos personas con entrante, principal, postre y bebida suele moverse en torno a los 60-90 euros, dependiendo de la elección. Quienes piden comida para llevar encuentran un formato más económico, aunque las raciones mantienen la misma calidad. En general, la mayoría de los clientes considera que la relación calidad-precio es razonable, aunque algunos señalan que las raciones podrían ser más generosas en ciertos platos, especialmente los que incluyen carne o pescado como ingrediente principal.
Aspectos a tener en cuenta
No todo es perfecto en este restaurante. Algunos clientes han reportado tiempos de espera largos entre platos, especialmente en horas punta o días completos. También se han dado casos de camareros nuevos que aún no conocen bien la carta o que olvidan anotar comandas. En fechas señaladas como San Valentín, pese al ambiente cuidado, ciertos detalles como cartas plastificadas húmedas o pequeños desajustes pueden empañar ligeramente la experiencia.
Otro punto que genera debate es el pan: el local lo lleva a la mesa sin preguntar y lo cobra aparte (alrededor de 1,70 euros por persona), una práctica que algunos clientes consideran poco transparente. También hay quienes mencionan que los platos principales tardan en llegar más de lo esperado o que, en ocasiones, la presentación no se corresponde del todo con las fotos de la carta.
Para personas con alergias o intolerancias, el restaurante suele adaptarse bien, especialmente en casos de celiaquía o alergias al pimiento, aunque la oferta para quienes no pueden comer pescado ni marisco es bastante reducida (apenas cuatro platos en toda la carta).
En definitiva, Segundo Muelle Las Palmas es una opción sólida dentro de los restaurantes de la capital, ideal para quienes buscan probar la cocina nikkei en un entorno cuidado y con un servicio que, salvo excepciones puntuales, está a la altura. Reservar con antelación, especialmente los fines de semana, es casi imprescindible para conseguir mesa en la terraza.