Can Xena

Can Xena

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Carrer de l'Església, 314, 08370 Calella, Barcelona, España
Bar Bar de tapas Club nocturno Lounge Restaurante
8.4 (6935 reseñas)

Can Xena es un bar restaurante con una trayectoria que se remonta nada menos que al año 1953, situándose como uno de los establecimientos gastronómicos más emblemáticos de Calella, en la provincia de Barcelona. Ubicado en el número 314 de la calle Iglesia, este local ha logrado mantenerse vigente durante más de siete décadas, algo queno es fácil en el sector de la restauración. Se trata de un bar con alma de restaurante, donde la tradición catalana se mezcla con la pasión por el fútbol, concretamente por el FC Barcelona, hasta el punto de que el local funciona como sede social de la Peña Solera, una de las peñas barcelonistas más reconocidas de la zona.

La decoración interior de Can Xena es, sin duda, uno de sus mayores atractivos. Las paredes están cubiertas de bufandas, camisetas, fotografías, carteles históricos y todo tipo de recuerdos vinculados al club azulgrana, convirtiendo el espacio en una especie de museo viviente del bar. Para los aficionados al fútbol, especialmente los seguidores del Barcelona, esta cafetería representa un lugar de peregrinación donde pueden disfrutar de una buena comida mientras se sumergen en la historia del club. Incluso quienes no son seguidores del equipo local reconocen el encanto especial que otorga esta ambientación única al establecimiento.

En cuanto a la oferta gastronómica, Can Xena presenta un catálogo bastante completo que abarca desde desayunos y brunch hasta almuerzos, cenas y, por supuesto, una excelente propuesta de tapas. El establecimiento ofrece servicio de comida para llevar, lo que permite a los clientes llevarse sus platos favoritos sin necesidad de quedarse en el local. Además, cuenta con la opción de reservar mesa, algo muy útil durante la temporada alta o los días de partido, cuando la demanda se dispara considerablemente.

El menú diario de Can Xena destaca por su generosidad en las cantidades y su ajustada relación calidad-precio. Según las opiniones de numerosos comensales, es posible salir del local verdaderamente saciado gracias a raciones que oscilan entre los 14 y los 16 euros, incluyendo entrante, primer plato, segundo plato, bebida, postre y pan. Esta propuesta de restaurante resulta especialmente atractiva para quienes buscan comer bien sin gastar una fortuna, algo que no siempre es fácil de encontrar en zonas turísticas como Calella durante los meses de verano.

Entre los platos más valorados por los clientes se encuentran los callos, considerados por muchos como uno de los puntos fuertes de la carta. La tortilla de calabacín también recibe alabanzas constantes, al igual que los canelones gratinados, la vedella amb bolets (ternera con setas) y el bacalao con sanfaina, un plato típicamente catalán que en Can Xena preparan con especial esmero según atestiguan varios visitantes. Los caracoles, las croquetas de cocido, los chocos y los bocadillos completan una oferta de tapas y raciones que satisface tanto a locales como a turistas. No podemos olvidar mencionar que también hay quien destaca la excelente sangría de cava, una bebida que ha conquistado a más de un comensal.

El personal de Can Xena merece una mención especial en esta análisis. Aunque las opiniones están divididas, existe un consenso general en que determinados miembros del equipo, como una camarera llamada Alicia, ofrecen un trato excepcional caracterizado por la simpatía y la profesionalidad. El equipo en general tiende a ser amable y atento, aunque algunos visitantes han señalado que en horas punta la atención puede volverse algo caótica o que el servicio se ralentiza notablemente. Es importante destacar que, dado el volumen de clientes que atiende el establecimiento, especialmente durante los fines de semana y eventos deportivos, estas situaciones son comprensibles aunque no por ello dejan de generar cierta frustración en quienes las experimentan.

No obstante, Can Xena presenta también algunos aspectos mejorables que conviene conocer antes de visitarlo. El nivel de ruido dentro del local es considerable, algo que resulta inevitable dado su ambiente de bar tradicional español donde las conversaciones se mezclan con la música y, en días de partido, con los comentarios del encuentro. Para quienes busquen una comida tranquila, esta característica puede resultar negativa. Otro punto débil recurrente en las reseñas son los baños, que algunos clientes califican como poco limpios u olorosos, algo que debería atenderse para mantener los estándares de higiene que los comensales merecen.

La calidad de determinados platos ha generado opiniones dispares. Mientras algunos visitantes elogian casi todo lo que prueban, otros señalan que ciertos productos como las albóndigas pueden resultar demasiado insistentes en cuanto a sabor, que las croquetas carecen de suficiente intensidad o que algunos elementos como las patatas en platos combinados no siempre están bien acabados de elaborar. También hay reseñas que mencionan productos que llegan fríos a la mesa o con la salsa cortada, situaciones que, aunque puntuales, empañan la experiencia gastronómica. Es precisamente esta variabilidad en la ejecución lo que hace que algunos clientes recomienden el local «si aciertas con el plato», una frase que aparece más de una vez en diferentes reseñas.

El horario de Can Xena es bastante amplio, abriendo sus puertas desde las 7:30 de la mañana entre semana (8:00 los sábados y 9:00 los domingos) y cerrando a las 23:30 cada día. Esta amplitud horaria permite desde tomar un desayuno completo hasta cenar tarde, pasando por el clásico vermú o las tapas vespertinas. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los jueves el local permanece cerrado al público, y que el servicio de cocina tiene un horario algo más reducido que el de barra, siendo la cocina continua hasta las 15:00 los miércoles y hasta las 23:00 el resto de días laborables.

Otro aspecto a considerar es que, según algunas voces autorizadas entre los clientes habituales, el actual propietario podría estar pensando en jubilarse, lo que ha generado cierta incertidumbre sobre el futuro del establecimiento. Varios comentarios revelan preocupación por si los nuevos gestores mantendrán la misma línea y filosofía que ha caracterizado a Can Xena durante tantas décadas. Este tipo de transición generacional siempre conlleva riesgos en negocios familiares con tanta historia a sus espaldas.

Para los seguidores del Barcelona, Can Xena ofrece algo difícil de encontrar en otros lugares: la posibilidad de ver los partidos del equipo en un ambiente genuinamente culé, con otros aficionados que comparten la misma pasión. Durante estos eventos deportivos, el local se llena hasta los topes y el ambiente se vuelve eléctrico, algo que puede ser muy atractivo para algunos comensales pero que otros pueden considerar excesivo. Las reseñas coinciden en que durante los partidos del Barcelona la experiencia cambia radicalmente, pasando de ser un restaurante tranquilo a convertirse en un auténtico punto de encuentro deportivo.

Can Xena representa una opción sólida para quienes buscan un restaurante o bar tradicional en Calella con buena relación calidad-precio, generosas raciones y una propuesta gastronómica catalánadefinitiva. Su decoración azulgrana, su historia como establecimiento seiténtico desde 1953 y su ubicación céntrica lo convierten en una elección interesante tanto para comidas familiares como para grupos de amigos o parejas. Eso sí, es recomendable ir con las expectativas claras: no estamos ante un restaurante gastronómico de alta cocina, sino ante un local de toda la vida donde prima la comida casera, el ambiente animado y la tradición. Si buscas esa experiencia y aprecias la autenticidad de los bares de antes, Can Xena probablemente te satisfará. Por contra, si lo que deseas es un servicio impecable y una consistencia absoluta en cada plato, quizás debas considerar otras alternativas en la zona.

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