BOULEVARDIER RESTAURANTE
AtrásBOULEVARDIER RESTAURANTE se ha consolidado como una de las propuestas más singulares del panorama gastronómico zaragozano, un espacio que funciona a caballo entre restaurante, coctelería y gastrobar, y que ha sabido ganarse el reconocimiento de quienes buscan algo más que una carta convencional. Situado en la Calle de Francisco de Vitoria, 25, en pleno centro de Zaragoza, este local representa una de esas direcciones obligatorias para los amantes de la cocina de autor con identidad propia.
La filosofía del lugar pasa por una cocina de fusión donde conviven influencias mediterráneas, peruanas, asiáticas y de la propia tierra aragonesa. Platos como el ceviche, los chipirones rellenos con helado de idiazábal, el brioche de cangrejo, las gyozas artesanas, el canelón de osobuco estofado con salsa de quesos o la emblemática croqueta de jamón —considerada por muchos clientes como una de las mejores de la ciudad— reflejan un trabajo de fondo que va mucho más allá de la moda. La carta se renueva con frecuencia, incorporando propuestas de temporada y guiños a la cocina peruana, una de las firmas más reconocibles del restaurante.
Otro de los grandes atractivos de Boulevardier Restaurante es su coctelería de autor. La barra, capitaneada por bármanes como Marcos, Jazmín o Cecilia, ofrece elaboraciones propias que van desde el clásico reinterpretado hasta creaciones con base de pisco, ginebras premium o destilados aragoneses. El cóctel Boulevardier, que da nombre al local, es uno de los imprescindibles, aunque quienes prefieren el vermut artesanal o una copa de vino también encontrarán una bodega bien trabajada con referencias nacionales e internacionales.
El menú del día y el menú degustación son dos de las opciones más valoradas por los clientes habituales. El primero suele rondar los 18-20 euros e incluye entrantes a compartir, principal a elegir y postre, con un nivel de producto y elaboración que, según la mayoría de opiniones, supera con creces la media de la comida para llevar y de los menús rápidos que abundan en el centro. El menú degustación, por su parte, plantea un recorrido más completo por la cocina, con propuestas como el arroz con chipirones, la ternera de corte, los puerros a la brasa, la vieira, la chuleta madurada o el steak tartar de solomillo, todo maridado con una cuidada selección de vinos.
En el apartado del menú degustación, conviene tener presente que, en ciertos formatos, se requiere avisar con antelación o se aplica la condición de mesa completa, ya sea con el menú degustación o con la carta. Este tipo de normativa, habitual en restaurantes en Zaragoza de cierto nivel, puede generar alguna fricción si no se conoce de antemano, por lo que se recomienda reservar y consultar previamente las condiciones.
El bar y la zona de tapeo cuentan con su propio protagonismo. Tapas como la conocida como «Guardia Civil», las zamburiñas a la plancha, la croqueta líquida, el carpaccio de picaña, los huevos rotos con gamba roja, el pulpo o la empanada argentina funcionan como perfectas entrantes para quienes prefieren picar algo antes de sentarse a la mesa. La terraza cubierta, dotada con estufas en los meses fríos, amplía la capacidad del local y permite disfrutar del tapeo incluso en días menos agradables.
Uno de los puntos más elogiados por la clientela es la atención en sala. Nombres como Marcos, Cecilia, Jazmín, Yurena, Brayan o el propio chef Gabriel Leonardi aparecen repetidamente en las valoraciones como sinónimo de profesionalidad, cercanía y conocimiento del producto. La predisposición del equipo para adaptar los platos a personas con alergias, vegetarianos, celíacos o intolerantes a la lactosa es, sin duda, uno de los rasgos diferenciales de este restaurante frente a otras opciones de la zona.
No todo es perfecto, y conviene conocer también las sombras. Algunos comensales han señalado tiempos de espera largos cuando el local está completo, cierta lentitud en la salida de los platos en días de máxima actividad, y la percepción de que ciertos artículos, como el steak tartar o determinados postres de la carta de postres (especialmente la tarta de queso, elaborada aquí en una versión ahumada con reducción de piparras que no convence a todos los paladares), resultan caros en proporción a la cantidad ofrecida. La decoración, funcional y con personalidad, también ha sido descrita por algunos usuarios como mejorable, sobre todo en la planta inferior, donde la iluminación natural es más escasa.
Otro aspecto que aparece de manera recurrente en las reseñas es la política de reservas. El restaurante prioriza las reservas y, en noches de máxima demanda, puede ser complicado obtener mesa si no se ha reservado con antelación. Esto, que en principio es una buena práctica de gestión, ha generado opiniones negativas por parte de quienes han llegado sin reserva esperando encontrar sitio. También se han producido desencuentros puntuales derivados de la información de la página web, por lo que es recomendable contrastar directamente con el local las condiciones del menú o de la carta en el momento de la reserva.
En cuanto a la comida para llevar, cabe mencionar que Boulevardier no se especializa en este formato, sino que se trata de un restaurante con servicio en mesa. No obstante, el equipo suele mostrarse flexible en situaciones puntuales, por lo que merece la pena consultarlo si se desea recoger algún plato.
El horario es amplio, abriendo desde las 12:00 del mediodía hasta la medianoche de lunes a jueves, y hasta las 2:30 los viernes y sábados, lo que permite tanto un almuerzo tranquilo como una cena tardía con cócteles. Los domingos también abre en horario continuo, facilitando la visita a quienes buscan una alternativa de calidad para el tardeo dominical.
Si hay un plato que sintetiza la personalidad de Boulevardier Restaurante, ese es, probablemente, la croqueta de jamón. Reconocida por numerosos comensales como una de las mejores de Zaragoza, su textura cremosa y rebozado crujiente se ha convertido en seña de identidad. Pero la casa también brilla con elaboraciones como el arroz con chipirones, el cachopo de rodaballo fuera de carta, el brioche de mantequilla con arenque ahumado, el micuy de foie o la tarta de queso con piparra picante, detalles que muestran una cocina en constante evolución.
En definitiva, BOULEVARDIER RESTAURANTE es una dirección imprescindible para quien busca restaurantes en Zaragoza con personalidad, una oferta de coctelería bien trabajada y una cocina de autor que no renuncia a la tradición ni a la innovación. Las reservas, especialmente en fin de semana, son casi obligatorias para garantizar mesa, y conviene informarse bien sobre las opciones de menú antes de la visita. Quienes se acercan por primera vez suelen acabar repitiendo, y quienes repiten, encuentran argumentos sobrados para seguir recomendándolo.