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Monasterio de San Pelayo

Monasterio de San Pelayo

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Resposteria: [email protected], [email protected], C. San Vicente, 11, 33003 Oviedo, Asturias, España
Atracción turística Bufé de dulces y repostería Hospedaje Hospedaje religioso Monasterio Restaurante
9.2 (759 reseñas)

El Monasterio de San Pelayo, situado en la calle San Vicente número 11 de Oviedo, representa uno de los enclaves históricos y espirituales más significativos de Asturias. Este antiguo monasterio benedictino femenino, cuyas religiosas son conocidas popularmente como «las pelayas», constituye un punto de referencia tanto para creyentes como para visitantes interesados en el patrimonio arquitectónico y cultural de la región.

La historia de este convento se remonta al siglo IX, cuando el rey Alfonso II el Casto dedicó una basílica en este lugar, originalmente bajo la advocación de San Juan Bautista de las Dueñas. Sin embargo, el momento fundacional más determinante llegó en el año 994, cuando las reliquias del niño mártir San Pelayo fueron trasladadas desde León hasta este monasterio, provocando el cambio de nombre que perdura hasta nuestros días. Las reliquias de este santo, nacido en Albeos (Galicia) a principios del siglo X y martirizado en Córdoba en el año 925, reposan bajo el altar mayor de la iglesia, convirtiendo al monasterio en un importante centro de peregrinación y devoción.

La evolución arquitectónica del conjunto monástico refleja las distintas etapas de su milenaria historia. En los cimientos del claustro se han hallado restos románicos de incalculable valor arqueológico, confirmando la antigüedad del enclave. El claustro actual data del siglo XI y presenta los característicos arcos de medio punto y columnas decoradas que transmiten la serenidad propia de los espacios de recogimiento medieval. A lo largo de los siglos XV y XVI, el edificio fue sometiéndose a diversas remodelaciones que incorporaron nuevos estilos artísticos. La intervención más emblemática llegó a finales del siglo XVII, cuando Fray Pedro de Cardeña ejecutó la impresionante fachada barroca de la Vicaría y el vestíbulo en 1703, obra quea los palacios nobiliarios de la época y que constituye uno de los elementos más fotogénicos del conjunto monumental.

Una curiosidad histórica de gran interés es el descubrimiento, tras la revolución de 1934, de una cripta prerrománica ubicada bajo la nave principal, junto con restos de una estancia de función todavía no esclarecida y una columna con capitel del siglo IX. Este hallazgo arqueológico refuerza la condición del monasterio como una de las zonas más prolijas de Oviedo en cuanto a vestigios históricos se refiere.

En la actualidad, el Monasterio de San Pelayo funciona como un monasterio de clausura, lo que significa que el interior del convento propiamente dicho no está abierto al público general. No obstante, la iglesia sí permite el acceso a los visitantes que desean participar en las celebraciones litúrgicas o simplemente admirar su patrimonio artístico. Las monjas benedictinas que habitan el monasterio mantienen viva la tradición del canto gregoriano, ofreciendo misas cantadas que constituyen una experiencia espiritual y musical de primer orden. Los horarios de atención al público son de lunes a sábado de 9:30 a 14:00 y de 16:30 a 18:45, mientras que los domingos el horario matutino se limita a los servicios religiosos, abriendo al público de 11:30 a 14:00 y de 16:30 a 18:45.

Uno de los principales atractivos para los visitantes es la posibilidad de adquirir los productos elaborados por las monjas en su obrador. La repostería artesanal del Monasterio de San Pelayo goza de una reputación extraordinaria entre los ovetenses y visitantes. Galletas de mantequilla, pastas de avellana, conchas de peregrino, rosquillas de San Blas y diversos dulces tradicionales conforman un catálogo de productos que destacan por su calidad y sabor auténtico. Los visitantes que han probado estas creaciones coinciden en señalar que están elaborados con ingredientes de primera calidad, sin conservantes artificiales, y que reflejan el cariño y la dedicación que las religiosas imprimen en cada pieza. Entre las recomendaciones más frecuentes aparecen las galletas de San Blas, el pastel de almendra, las pastas de avellana y las conchas de peregrino, consideradas por muchos como las mejores que han probado nunca.

La atención al público en la portería del monasterio corre a cargo de las propias monjas, quienes según las reseñas de los visitantes ofrecen un trato excepcional, caracterizado por la amabilidad, el cariño y una disposición atenta hacia quienes se acercan a comprar o simplemente a solicitar información. Esta calidez humana contrasta con la austeridad propia de la vida monástica y constituye, para muchos visitantes, uno de los aspectos más memorables de su experiencia en el monasterio.

Además de los dulces y pastas, el monasterio ofrece otros productos como discos de canto gregoriano interpretados por la comunidad, cruces de San Benito, sellos y diversos recuerdos relacionados con la espiritualidad benedictina. La variedad de estos artículos permite a los visitantes llevarse un recuerdo tangible de su paso por este enclave de paz.

Otro servicio destacable es la hospedería del monasterio, que ofrece alojamiento para aquellas personas interesadas en vivir una experiencia de retiro espiritual o simplemente pernoctar en un entorno único. Las instalaciones proporcionan libertad de horario y ambiente de recogimiento difícil de encontrar en otros establecimientos de alojamiento. No obstante, algunas reseñas señalan que ciertos elementos como colchones y almohadas podrían mejorar en calidad, y que los desayunos son mejorables, especialmente considerando la relación precio-calidad.

Respecto a los aspectos menos positivos, cabe mencionar que varios visitantes han señalado que los precios de los dulces y repostería resultan elevados en comparación con otros conventos y monasterios de la geografía española, y que el tamaño de algunas cajas de dulces podría ser más generoso. También hay quien ha experimentado cierta sensación de abandono en algunas partes del edificio, aunque la zona de la fachada principal y la iglesia se mantienen en buen estado de conservación.

La ubicación del monasterio, en pleno casco histórico de Oviedo y a escasos metros de la Catedral, lo convierte en una visita imprescindible para cualquier itinerary turístico por la ciudad. Su insercción en la zona prerrománica permite combinar el recorrido con otros monumentos de primer nivel, como la iglesia de San Tirso o Santa María del Rey Casto.

Para contactar con el monasterio, los interesados pueden llamar al teléfono 985 21 89 81 o escribir a los correos electrónicos [email protected] e [email protected]. La web sanpelayomonasterio.org ofrece información adicional sobre horarios de misas y eventos especiales.

En definitiva, el Monasterio de San Pelayo representa una síntesis perfecta entre patrimonio histórico, espiritualidad y gastronomía artesanal. Su fachada barroca, su claustro románico, sus cantos gregorianos y sus dulces tradicionales conforman una propuesta única que combina tradición, fe y sabores auténticos. Ya sea para participar en una misa cantada, adquirir dulces monasterio de excepcional calidad o simplemente contemplar una obra arquitectónica de más de mil años de historia, este enclave ovetense ofrece una experiencia que trasciende lo meramente turístico para convertirse en un encuentro con lo sagrado y lo artesanal.

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