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V de Ventica restaurante brasería

V de Ventica restaurante brasería

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C. Alfred Nobel, 20, 03203 Elche Parque Industrial, Alicante, España
Brasería Restaurante Restaurante de almuerzo Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo
9.2 (877 reseñas)

V de Ventica restaurante brasería se ha consolidado como uno de los restaurantes de referencia dentro del Parque Industrial de Torrellano, en Elche. Ubicado en la Calle Alfred Nobel número 20, este local combina la esencia de una cocina tradicional casera con el sabor inconfundible de las brasas, convirtiéndose en parada obligada para quienes trabajan en la zona o visitan el hospital IMED, situado a apenas cinco minutos a pie.

El espacio abre sus puertas de lunes a viernes en horario ininterrumpido desde las 6:30 de la mañana hasta las 17:00 horas, mientras que sábados y domingos permanece cerrado. Cuenta con acceso adaptado para sillas de ruedas y ofrece servicio en sala, comida para llevar y posibilidad de reservar. Su teléfono de contacto es el 722 45 51 50.

Una cocina casera con sello a la brasa

La identidad de V de Ventica gira en torno a dos pilares fundamentales: la comida casera bien ejecutada y unas brasas reales que marcan diferencia. Quienes han probado sus arroces —desde el arroz caldoso hasta arroces secos al estilo mediterráneo— coinciden en que el punto del arroz es difícil de igualar en la zona. Las carnes a la brasa, especialmente el pollo, el lomo de cerdo y el contra muslo deshuesado, son protagonistas habituales del menú y cuentan con un sabor ahumado que justifica la fama del local.

El menú del día, disponible de lunes a viernes, se mueve en una franja de precios que ronda los 12-13 euros, una cifra muy competitiva para la calidad ofrecida. Incluye ensalada de entrante, cuatro opciones de primeros, cuatro de segundos, pan, bebida y postre casero o café. Platos como las lentejas riojanas, el cocido, el salmorejo, la chuleta de aguja a la brasa con patatas y huevo, o los macarrones con pollo al curry forman parte de una rotación diaria que evita la monotonía.

Para quienes prefieren opciones más rápidas o de media mañana, los bocadillos especiales —con un precio en torno a los 5 euros— son otra de las apuestas destacadas: panes crujientes, ingredientes de primera y generosas raciones que los propios clientes califican como «los mejores del polígono». La tortilla de patatas con cebolla se ha ganado el apelativo de «la mejor de la zona» por parte de varios comensales habituales.

Servicio rápido y personal cercano

La rapidez en el servicio es uno de los aspectos más valorados, algo especialmente importante en una zona industrial donde muchos clientes disponen de una hora justa para comer. Nombres como María y Javier aparecen repetidamente en las reseñas como profesionales atentos, eficaces y amables, hasta el punto de que muchos clientes son fieles al local precisamente por el trato humano recibido. La sensación de estar «como en casa» es una constante entre quienes repiten semana tras semana.

Los desayunos también tienen su hueco: tostadas con jamón al corte, tortillas, cafés bien tirados y un pan de calidad acompañan a quienes arrancan la jornada en el polígono.

Lo que se puede mejorar

No todo es perfecto. Algunos clientes han señalado que la comodidad de las sillas y la estética del local no están a la altura de la calidad de la comida. La decoración, aunque funcional, no destaca especialmente y los asientos pueden resultar incómodos en estancias largas.

Otro punto débil mencionado es la organización del servicio en horas punta: en más de una ocasión, clientes sentados en mesa han tenido que levantarse a pedir la carta o reclamar los cafés, al percibir que la barra absorbe toda la atención del personal. También se han registrado quejas puntuales por errores en la facturación del medio menú, algo que el propio establecimiento reconoce y que trabaja por corregir.

El aparcamiento es otro aspecto a tener en cuenta: el local no dispone de plaza propia, por lo que hay que estacionar en la calle del polígono, algo que en horas de mayor actividad puede requerir algo de paciencia.

Es justo mencionar también algunos incidentes graves que han salpicado la trayectoria del negocio: varios clientes aseguran haber encontrado insectos en las ensaladas, un hecho que el establecimiento niega categóricamente. La política de comunicación ante estas críticas ha sido en ocasiones bastante contundente, lo que ha generado cierto debate entre usuarios.

Relación calidad-precio: el gran argumento

Si hay algo en lo que V de Ventica saca pecho es en la relación calidad-precio. Muchos clientes lo definen como «bueno, bonito y barato», un resumen que sintetiza bien la filosofía del lugar: raciones generosas, producto fresco, cocinado con esmero y a precios que se ajustan al bolsillo del trabajador de la zona. Los viernes, las carnes a la brasa se convierten en la estrella indiscutible.

También destaca su disposición a adaptarse a necesidades especiales: han habilitado opciones para celíacos —algo no siempre fácil en un menú de polígono— y permiten la entrada de mascotas en el interior del local cuando el calor aprieta, detalle muy valorado por quienes no quieren dejar a sus perros en la terraza.

¿Para quién es ideal este restaurante?

V de Ventica es perfecto para trabajadores del Parque Industrial que buscan un menú diario rápido, abundante y económico. También es una opción muy recomendable para familias que pasen por el hospital IMED y quieran comer o cenar cerca sin complicaciones. Para quienes visiten Elche y busquen autenticidad lejos del centro turístico, este es un hallazgo que sorprende por la calidad que ofrece en un entorno industrial.

En definitiva, V de Ventica restaurante brasería es una de esas direcciones que conviene tener anotadas: cocina honesta, brasas de verdad, personal cercano y precios difíciles de igualar en la zona. Un bar con personalidad propia dentro del ecosistema gastronómico de Elche.

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