El Orejas Cocinalenta
AtrásEl Orejas Cocinalenta es un restaurante especializado en carnes y cocina de mercado ubicado en la calle Arco de las Orejas, en el corazón del centro histórico de Granada. Su nombre hace referencia a una de las puertas de la muralla nazarí, lo que da cuenta de su intención por vincular la propuesta gastronómica con la identidad cultural de la ciudad. El local dispone de comedor interior y terraza, ofreciendo un ambiente acogedor y cuidado donde predominan los azulejos y elementos decorativos que evocan la tradición andaluza.
La carta de El Orejas Cocinalenta se caracteriza por una marcada especialización en carnes de vacuno de alta calidad, con una amplia variedad de cortes expuestos en sala. Entre las opciones más destacadas se encuentran el chuletón de различных procedencias —Vaca Pinta de Cantabria, Rubia Gallega, finlandesa y otras—, solomillos, presa ibérica y cortes madurados de 30 a 60 días, e incluso un buey nacional certificado añejado durante cinco años. La carne se pespal en mesa ante el cliente, lo que aporta transparencia y una experiencia interactiva muy valorada por los comensales. Además de las carnes, el restaurante ofrece una interesante propuesta de atún en diversas presentaciones: costillas de atún, osobuco de atún rojo, parpatana de atún, tarantelo o solomillo de atún, que combinados con guarniciones como papas arrugadas, coliflor asada o parrillada de verduras configuran platos de notable calidad.
Como entrantes y platos complementarios, la oferta incluye cremosas croquetas de chorizo —consideradas por muchos clientes entre las mejores de la ciudad—, croquetas de cocido, ensaladilla rusa (también disponible versionada a la brasa), burrata al horno con tomates asados, jamón ibérico de bellota, foie, puerros a la parrilla o gratinados con romesco, vieiras al Josper y calçots en salsa, entre otros. Los postres caseros también despiertan gran entusiasmo: la torrija, la tarta de queso y mango, el flan de castañas o las bartolillas suelen aparecer como broche final perfecto en las reseñas de los clientes. También se ofrece una selección de vinos a precios equilibrados, con referencias como Palomo Cojo que complimentan correctamente los platos.
El servicio de sala constituye, según la gran mayoría de opiniones, el gran diferenciador de este restaurante en Granada. Camareros como Valeri, Matias, Pablo, Diego, Steven, Karen, Ana, Teresa, María, Iban, Guille y David son mencionados repetidamente por su amabilidad, profesionalidad y capacidad de recomendación. El personal habla español e inglés, y se le reconoce el trato cercano, la atención al detalle y la habilidad para hacer que cada cliente se sienta como en casa. Los empleados no solo asesoran sobre los cortes de carne o las combinaciones de platos, sino que algunos clientes destacan que se acordaban de sus nombres en visitas consecutivas, lo que evidencia un seguimiento notable del servicio.
Otro aspecto valorado positivamente es la política de detalles hacia el cliente. Al comenzar la comida se ofrece una degustación de aceites de oliva virgen extra de Granada acompañada de panes, un tentempié gratuito con patatas asadas y pimientos —siguiendo la tradición granadina de la tapa—, y existe incluso una iniciativa original mediante la cual se pueden recibir invitaciones o descuentos en la cuenta por sonreír, dar las gracias o transmitir alegría, un gesto simbólico que los clientes interpretan con buen humor y que refuerza el ambiente cercano del local.
En cuanto a los puntos mejorables, algunas reseñas mencionan que ciertos platos de la carta pueden no estar disponibles en determinados días, como la parrillada de verduras, la torrija o algunas carnes con maduración prolongada. También se ha señalado que el punto de las carnes puede no ajustarse siempre al solicitado, llegando en ocasiones más hechas de lo pedido. Un comentario específico mencionó que el pan servido de cortesía resultaba mejorable en calidad, y que algunos precios —particularmente el del chuletón— son elevados. Otro cliente expresó cierta decepción con la calidad del wagyu, considerando que el precio no se correspondía con el nivel esperado de ese producto. Asimismo, una reseña mencionó que el servicio podría ser algo más ágil en momentos de alta ocupación.
El nivel de precios de El Orejas Cocinalenta se sitúa en un rango medio-alto, con un coste aproximado de entre 45 y 50 euros por comensal según varios testimonios, variable en función de las consumiciones elegidas. El restaurante cuenta con servicio de reserva, admite pago con tarjeta y ofrece opciones para celiacos y vegetarianos, además de brunch y servicio de comida para llevar. El horario continuado hasta la 1:30 de la madrugada permite frecuentes visitas tanto al mediodía como para cenas nocturnas.
En síntesis, El Orejas Cocinalenta se posiciona como una opción destacada dentro de la oferta gastronómica del centro de Granada, donde la calidad de la materia prima —especialmente en carnes y atún—, la elaboración cuidada y un equipo humano excepcional conforman una propuesta redonda para quienes buscan un restaurante donde comer carne con garantías. Los pequeños detalles de hospitalidad, la originalidad en la gestión del servicio y la coherencia en la calidad de los platos compensan las incidencias puntuales señaladas en algunas reseñas, consolidando a este establecimiento como visita recomendada tanto para residentes como para visitantes de la ciudad.