The Othilio Bar
AtrásUbicado en la Rúa de Luis Taboada número 9, en pleno corazón de Vigo, The Othilio Bar se ha consolidado como una de las referencias gastronómicas más singulares de la ciudad olívica. Este restaurante de cocina gallega moderna combina a la perfección la tradición culinaria de la región con técnicas vanguardistas, creando una experiencia que atrae tanto a vecinos como a visitantes que buscan algo más que una simple comida para llevar.
El local presenta una atmósfera acogedora y cálida, con una decoración cuidada al detalle que invita a quedarse. Dispone de dos zonas de comedor diferenciadas, además de una terraza exterior en una calle tranquila del centro de Vigo, perfecta para disfrutar en los días soleados. Es un espacio dogfriendly que admite mascotas e incluso ofrece bebederos para los compañeros de cuatro patas, un detalle que muchos clientes agradecen. Para quienes buscan un ambiente más íntimo, el lugar también cuenta con una barra con un par de asientos donde es posible comer solo sin necesidad de esperar mesa completa.
Uno de los aspectos más destacados de The Othilio Bar es, sin duda, su propuesta gastronómica. La carta varía constantemente y se complementa con sugerencias fuera de carta que el propio equipo recomienda según el producto del momento. Entre los platos más aclamados por los comensales se encuentran el carpaccio de pulpo con alioli, considerado por muchos como uno de los mejores de Vigo; el tartar de atún rojo; el entrecot de vaca vieja gallega; el secreto ibérico cocinado a baja temperatura con shiitake y tirabeques; y la empanada de pulpo hecha al momento, una verdadera especialidad de la casa. El risotto de boletus, los canelones de rabo de vaca, el steak tartar con huevo frito y la merluza con salsa de calabaza son otros de los clásicos que no defraudan.
Para los amantes del buen comer, es imprescindible probar los entrantes más creativos: la ensaladilla rusa con boquerones o ventresca, las croquetas de pulpo o de queso de rulo de cabra, las empanadillas de rabo de vaca y el tartar de bonito con chips de paja y huevo. En el capítulo de postres, los Othilitos —una versión casera y artesanal de los clásicos Phoskitos— se han convertido en la seña de identidad del local. La milhojas de mascarpone con pralinato de pistacho, el arroz con leche tostado con helado de canela, el lemon pie y la tarta de queso son otras opciones que cierran la experiencia con un broche dulce memorable.
El bar ofrece también una cuidada selección de vinos que abarca referencias de toda la geografía española, con recomendaciones personalizadas del personal de sala. Para los amantes del mediodía, existe un menú del día a un precio competitivo, aunque la experiencia completa suele vivirse mejor en la cena, cuando el ambiente alcanza su máxima expresión. El servicio se caracteriza por ser atento, profesional y cercano, con camareros como Carlos, Pablo o Raquel que reciben frecuentes elogios por su amabilidad y saber hacer.
En cuanto a la accesibilidad, el restaurante cuenta con entrada adaptada para sillas de ruedas, lo que lo convierte en una opción inclusiva. Se recomienda encarecidamente reservar con antelación, especialmente los fines de semana, ya que el local suele llenarse con frecuencia. Quienes consigan mesa descubrirán por qué muchos clientes repiten una y otra vez, e incluso hay quienes lo incluyen en sus rutas gastronómicas obligadas por Galicia.
No obstante, como en cualquier establecimiento, también existen aspectos mejorables que conviene tener en cuenta. Algunos comensales han señalado tiempos de espera prolongados entre platos, especialmente en horas punta cuando el comedor está completo, con esperas que pueden alcanzar los 40 minutos entre el primer y el segundo plato. El precio, aunque coherente con la calidad del producto y la elaboración, puede resultar elevado para algunos bolsillos, especialmente en ciertos platos principales como el rodaballo, que ronda los 70 euros. También se han registrado comentarios sobre el trato de algún miembro del equipo de sala, percibido en ocasiones como distante o poco empático, aunque esto parece ser la excepción dentro de un servicio generalmente bien valorado.
Otro punto a considerar es que el local no es muy grande, por lo que en momentos de máxima ocupación las mesas pueden quedar algo próximas entre sí, algo que puede afectar a la sensación de intimidad. Además, el establecimiento permanece cerrado los domingos y lunes, por lo que conviene planificar la visita con tiempo. En días de mucha demanda, quienes acudan sin reserva pueden encontrarse con la imposibilidad de conseguir mesa, una situación que ha generado alguna queja aislada.
En definitiva, The Othilio Bar representa una propuesta sólida dentro del segmento de restaurantes y bares con personalidad en Vigo. Su combinación de producto local de primera calidad, elaboraciones cuidadas y un ambiente distinguido lo convierten en una parada obligada para quienes valoran la buena mesa. Si buscas un lugar para una ocasión especial o simplemente quieres disfrutar de una comida diferente en la ciudad, este establecimiento merece sin duda una oportunidad. Recuerda llamar al 986 19 00 17 para asegurar tu mesa y prepárate para vivir una experiencia gastronómica que, según la mayoría de quienes la han probado, invita a repetir.