Bar La una y media Casa Rufino
AtrásBar La una y media Casa Rufino es un establecimiento gastronómico ubicado en el número 18 de la Calle Mercedes de Velilla, en el municipio sevillano de Camas. Este bar y restaurante se ha consolidado a lo largo de décadas como una referencia para quienes buscan disfrutar de la cocina tradicional andaluza, ofreciendo una propuesta que combina tapas, raciones y una carta amplia que abarca desde especialidades de la tierra hasta platos de pescado y una interesante selección de carnes a la brasa.
El local cuenta con varios espacios diferenciados: un amplio salón interior que mantiene la decoración tradicional característica de los establecimientos con solera, y una terraza con mesas altas en el exterior donde poder disfrutar de las comidas al aire libre. Esta distribución permite accueillir a un buen número de comensales, aunque algunos visitantes señalan que el interior puede resultar algo agobiante cuando hay mucha gente, algo habitual en weekends y días de gran afluencia.
En cuanto a su propuesta culinaria, Casa Rufino destaca por mantener una carta clásica que ha evolucionado con los años sin perder su esencia. Entre los platos más representativos se encuentran las cabrillas en salsa de tomate, una especialidad que muchos clientes definen como espectacular y perfecta para rebañar el plato, así como los caracoles que, según varios comensales, constituyen uno de los platos identity del establecimiento junto con las carnes a la brasa. Las carrilleras a la brasa son otro de los platos que generan opiniones muy positivas, especialmente porque no es fácil encontrar este corte en muchos restaurantes de la zona.
El guarrito frito con mojo picón aparece recurrentemente en las valoraciones más favorables, describiéndose como un plato jugoso y lleno de sabor, donde la salsa mojo picón casera aporta ese toque auténtico que transporta directamente a la tradición gastronómica canaria integrada en la gastronomía andaluza. Otros platos que reciben buenas críticas incluyen los chipirones a la plancha, las croquetas de jamón caseras, el bombón de solomillo en sus diversas elaboraciones (al whisky o al pedro Ximénez), el solomillo al whisky, la paella recién hecha, el secreto ibérico, los revueltos de la casa, las patatas aliñadas, el pollo frito, los boquerones en vinagre y las carrilleras a la brasa. Entre los postres, la crema de turrón y la tarta de la abuela tanto de chocolate como de otros sabores conquistan a la mayoría de los clientes, mientras que los cafés también son destacados como de excelente calidad.
El servicio de comida para llevar está disponible, aunque las experiencias en este apartado son diversas. Algunos clientes han reportado discrepancias entre lo solicitado y lo recibido, como happened con un usuario que pidió un serranito de cerdo y le sirvió un pepito de pollo sin los ingredientes correspondientes. Es un aspecto donde el establecimiento podría mejorar para ofrecer una experiencia más consistente en el servicio de recogida.
Respecto al servicio en sala, las opiniones se dividen de manera notable. Mientras muchos comensales destacan la amabilidad y atención del personal, diciendo que «los camareros muy amables y sirven rápido», otros revelan experiencias menos satisfactorias. Los tiempos de espera pueden alargarse considerablemente cuando el local está completo, llegando en algunos casos a los 45 minutos para determinados platos como el solomillo al whisky. Varios reseñadores mencionan que solo hay una persona tomando comandas en todo el salón, lo que relentiza el servicio y genera esperas prolongadas. También se han reportado pequeñas discusiones entre el personal durante el servicio, algo que no pasa desapercibido por los clientes.
La relación calidad-precio es otro de los aspectos que genera opiniones encontradas. Por un lado, numerosos visitantes consideran que los precios son razonables y que la cuenta final es justa para lo consumido. Un cliente detalla que por 42 euros para tres personas (incluyendo bebidas) la experiencia fue satisfactoria. Sin embargo, otros comensales expresan que ciertos platos tienen cantidades escasas para su precio, especialmente el salmorejo, el mero empanado (descrito como «solo rebozado») y diversas preparaciones de pescado. Un punto particularmente conflictivo es el cobro del pan y los picos: varios visitantes señalan que el precio de 0,80 euros por bolsa de picos y 0,80 euros por bollo resulta excesivo, llevando a casos donde grupos grandes han pagado hasta 13 euros solo en estos conceptos.
La calidad de la comida también presenta variaciones según las experiencias registradas. Aunque los platos estrella como las cabrillas, los caracoles, las carnes y determinados especiales reciben valoraciones excelentes, otros platos muestran inconsistencias. Algunos clientes reportan elaboraciones con demasiado aceite, platos que llegan fríos al plato (como unos chanquetes descritos como «directos del Polo Norte»), ensaladillas sosas y sin sabor, y preparaciones donde el punto de cocción no es el adecuado, como huevas de choco crudas. Un comensal mencionó haber tenido que absorber aceite de los champiñones a la plancha con servilletas, y otro sufrió consecuencias digestivas tras consumir bacalao dorado excesivamente aceitoso. Estos aspectos destacan la necesidad de una mayor homogeneidad en la calidad de todos los platos de la carta.
El establecimiento ofrece la posibilidad de realizar reservas, algo muy recomendable considering que los fines de semana y noches de máxima afluencia el local se llena rápidamente. Varios clientes que llegaron sin reserva tuvieron que apuntarse a lista de espera, aunque en la mayoría de los casos el tiempo de espera fue razonable. El local es accesible para personas con movilidad reducida, cuenta con amplias salas interiores y su ubicación en Camas lo convierte en una opción cómoda para vecinos de la zona y visitantes de los alrededores de Sevilla.
En definitiva, Bar La una y media Casa Rufino representa una opción a considerar para quienes buscan un bar de tapas tradicional en la zona de Camas con una propuesta culinaria arraigada en la cocina andaluza. Sus puntos fuertes residen en platos como las cabrillas, los caracoles, las carnes a la brasa y ciertas elaboraciones caseras que mantienen la esencia de siempre. No obstante, aspectos como la consistencia en las cantidades de ciertos platos, los tiempos de espera en momentos de alta ocupación y la relación precio-cantidad en determinados elementos del servicio son aspectos que han generado decepción en parte de su clientela. Es recomendable comunicar previamente si se busca una experiencia específica, especialmente en días de mucha demanda, para evitar sorpresas desagradables.