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bar El Cortadero

bar El Cortadero

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Calle Menendez Pelayo, 17, Casco Antiguo, 41003 Sevilla, España
Bar Restaurante
8.2 (1758 reseñas)

Bar El Cortadero es un establecimientoubicado en la Calle Menéndez Pelayo número 17, en pleno Casco Antiguo de Sevilla, que se ha consolidado a lo largo de los años como una referencia para quienes buscan disfrutar de la auténtica gastronomía andaluza sin caer en los clichés turísticos. Con más de 635 reseñas y una calificación que refleja una amplia variedad de experiencias, este bar de tapas ofrece una propuesta que combina tradición, buenas materias primas y precios accesibles, aunque no sin ciertas sombras que conviene conocer antes de visitarlo.

Ambiente y ubicación

El local se encuentra en una zona céntrica pero alejada del bullicio más comercial del centro histórico sevilla, lo que le confiere un carácter más cercano al de un bar de barrio tradicional. Dispone de varias zonas de terraza, incluyendo una en la propia plaza, ideal para disfrutar de buenas temperaturas durante gran parte del año. Esta tranquilidad relative ha sido destacada por numerosos visitantes que valoran poder comer o desayunar sin las prisas propias de las zonas más saturadas de turismo. No obstante, algunos usuarios apuntan que el interior del local puede resultar algo pequeño y ruidoso cuando hay mucha gente, una circunstancia habitual en muchos bares típicos andaluces donde el espacio no sobra pero la atmósfera compensa.

La carta: variedad y propuestas destacadas

La oferta gastronómica de Bar El Cortadero es amplia y abarcadora. Su carta incluye platos típicos de la cocina andaluza como croquetas de rabo de toro, canelones de carrillada, mollejas al ajillo, pringá, callos, riñones, asadura de pollo y cazón en adobo. También hay espacio para elaboraciones más actuales como el solomillo al whisky, las patatas al whisky con bacon, los cachopos y una variedad notable de montaditos y tapas que cambian según la disponibilidad del día.

Los desayunos merecen una mención especial. Numerosos clientes destacan las tostadas con jamón serrano y tomate como una de las opciones más recomendables del establecimiento, con una relación calidad-precio difícil de igualar en la zona. Por menos de tres euros es posible disfrutar de una tostada entera accompanied de un buen café, algo que muchos visitantes repiten día tras día. También se pueden encontrar postres como coulant de chocolate, torrijas y tartas, aunque las opiniones sobre estos últimos son más dispares, con algunas voces que apuntan a que determinados dulces no son de elaboración propia.

En cuanto a la variedad de bebidas, el establecimiento cuenta con una selección notable de cervezas, tanto de barril como de botellín, incluyendo opciones artesanales. Los precios del bebidas son igualmente competitivos, con cañas que rondan el euro y medio, lo que convierte la visita en una experiencia económica en comparación con otros puntos del centro de Sevilla.

Puntos fuertes del establecimiento

Son muchos los aspectos positivos que los clientes destacan de este local. En primer lugar, la relación calidad-precio es uno de los argumentos más repetidos. Tanto las tapas como las raciones ofrecen buenas cantidades y un sabor que satisface a la mayoría de visitantes. Muchos definen la experiencia como «comer bien sin gastar demasiado», una valoración que se ha mantenido durante años y que constituye uno de los pilares fundamentales de su reputación.

El personal del bar recibe elogios frecuentes por su simpatía y profesionalidad. Varios reseñadores mencionan a camareras concretas como Marta o al equipo de desayunos por su atención amable y eficiente. El dueño, Juan Carlos, también aparece en numerosas respuestas a reseñas agradeciendo los comentarios y mostrando preocupación por mejorar continuamente, lo que denota un compromiso con la clientela.

Otro punto a favor es la amplia variedad de opciones en carta, que permite adaptarse a diferentes gustos y apetencias. Desde platos tradicionalessevillanos hasta propuestas más elaboradas, pasando por opciones para compartir, lo que convierte al local en un lugar versátil para reuniones de amigos, familias con niños o parejas que desean probar distintas elaboraciones.

La terraza trasera en la plaza también recibe valoraciones positivas, especialmente por parte de familias con niños que agradecen poder disfrutar de una comida tranquila en un entorno agradable y seguro. Algunos clientes incluso consideran que esta zona exterior es uno de los principales atractivos del establecimiento, con una atmósfera que evoca los antiguos bodegones sevilla sin las complicaciones del centro histórico.

Además, el establecimiento cuenta con servicio de comida para llevar y admite pago con tarjeta, detalles prácticos que facilitan la experiencia del cliente en situaciones diversas.

Aspectos mejorables

A pesar de las numerosas valoraciones positivas, Bar El Cortadero presenta también aspectos que han generado cierta frustración entre algunos visitantes. El principal es el servicio en momentos de alta ocupación. Varios clientes reportan tiempos de espera prolongados para ser atendidos, especialmente en la terraza exterior, donde un único camarero debe hacerse cargo de numerosas mesas. Esta situación, según reconoce el propio establecimiento, se agrava cuando hay bajas laborales o picos de demanda inesperados, como ocurre durante festividades como la Semana Santa.

Algunas reseñas mencionan inconsistencias en la calidad de determinados platos. Mientras que muchos destacan el sabor de elaboraciones como el solomillo al whisky, las croquetas o los montaditos con pan crujiente y patatas caseras, otros clientes han expresado decepción con platos específicos como las patatas bravas, que en algunos casos no han cumplido las expectativas por su elaboración o por el uso de acompañamientos industriales en lugar de caseros. También hay voces que cuestionan el tamaño de algunas raciones, considerándolas escasas en comparación con lo que cabría esperar por el precio.

Otro punto conflictivo ha sido la política de carta durante festividades. Algunos clientes habituales han mostrado su malestar al ver reducida la carta durante períodos como Semana Santa, con montaditos servidos en panes más pequeños y una oferta limitada de platos. El establecimiento ha respondido a estas críticas explicando que se trata de una medida logística unavoidable debido a la imposibilidad de elaborar toda la carta durante esos días, algo que lleva haciendo durante más de quince años.

También hay reseñas que apuntan a una diferencia perceptible entre el servicio dentro del local y en la terraza, con algunos visitantes indicando que la atención dentro del bar suele ser más ágil y personalizada que en las zonas exteriores. Esta circunstancia, aunque no es generalizable a todos los días y turnos, es un factor a tener en cuenta para quienes busquen una experiencia especialmente rápida.

Bar El Cortadero se posiciona como una opción sólida para quienes buscan un bar de tapas auténtico en Sevilla sin renunciar a la calidad ni a precios razonables. Su carta variada, sus desayunos económicos y su ambiente de barrio lo convierten en un lugar recomendable tanto para vecinos como para visitantes que deseen alejarse de las zonas más masificadas. Sin embargo, es recomendable tener paciencia en momentos de alta ocupación y no esperar una velocidad de servicio similar a la de un local con mayor personal. En líneas generales, la mayoría de las experiencias compartidas por los usuarios son positivas, lo que sugiere que Bar El Cortadero sigue siendo, después de muchos años, un valor seguro dentro de la escena gastronómica del Casco Antiguo de Sevilla.

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