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Adrián Restaurante

Adrián Restaurante

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C. Nueva del Pardo, sn, Loc 12, El Pardo, 28048 Madrid, España
Bar Restaurante
8.6 (2763 reseñas)

Adrián Restaurante es un bar restaurante de toda la vida ubicado en pleno corazón del barrio de El Pardo, en Madrid, a escasos pasos del Palacio Real. Este establecimiento familiar se ha consolidado como uno de los referentes de la comida casera en la zona, atrayendo tanto a vecinos del barrio como a visitantes que buscan autenticidad en la capital. Funciona como restaurante, bar de tapas y también ofrece comida para llevar, lo que lo convierte en una opción versátil para diferentes momentos del día.

El local abre sus puertas desde primera hora de la mañana, lo que lo posiciona como una opción interesante para desayunos y almuerzos tempranos. De lunes a miércoles el horario se extiende hasta las 17:00, mientras que de jueves a domingo permanece abierto hasta medianoche, salvo el domingo que cierra nuevamente a las 17:00. Dispone de una pequeña terraza en una calle tranquila, ideal para disfrutar del ambiente apacible de El Pardo cuando el clima acompaña.

Uno de los grandes atractivos de este restaurante en El Pardo es, sin duda, su famoso cocido madrileño a los tres vuelcos, considerado por muchos comensales como uno de los mejores de Madrid. Se sirve los martes dentro del menú del día, pero la versión completa, por encargo, está disponible para grupos a partir de cuatro personas. Las raciones son tan abundantes que muchos clientes acaban llevándose tuppers a casa con las sobras. El precio del cocido oscila entre los 13 y los 24 euros por persona según la modalidad elegida, una cifra más que razonable teniendo en cuenta la calidad y la cantidad.

Además del cocido, la carta destaca por incorporar platos de caza propios de la zona, como el estofado de jabalí, el ciervo estofado, el codillo asado con patatas panaderas y el gamo. Estos guisos de cuchara, junto con opciones como el rabo de toro a la cordobesa, los callos o las migas, reflejan la esencia de la comida tradicional española. Entre los primeros sobresalen el arroz con chorizo y oreja, la sopa de marisco, el arroz senyoret y la pasta marinera. Para terminar, los postres caseros —flan de queso, natillas, torrija, arroz con leche y cuajada con miel— merecen un capítulo aparte y son capaces de cerrar la comida por todo lo alto.

El menú del día es otra de las razones por las que este restaurante en Madrid goza de tanta popularidad. Entre semana se pueden encontrar opciones alrededor de los 12 euros, mientras que los fines de semana el precio sube a unos 19-21 euros, incluyendo primero, segundo, postre, pan y bebida. Las raciones son generosas y la calidad se mantiene de forma consistente, algo que ha hecho que muchos clientes lo consideren su restaurante familiar de referencia en la zona.

En el apartado de tapas, la barra también ofrece una experiencia interesante. Las raciones de oreja a la plancha, las croquetas caseras de rabo de toro, los torreznos y los pimientos rellenos de brandada de bacalao son algunas de las propuestas más solicitadas. Funciona igualmente como cafetería para tomar el aperitivo o un café a media tarde, aunque conviene tener en cuenta que algunos visitantes han señalado que no siempre se sirve la misma tapa a todos los clientes de la barra, algo que puede generar cierta incomodidad.

El servicio es, en general, uno de los puntos fuertes del establecimiento. Camareros como Antonio, Javier, Víctor, Elena, Javi y Toni son mencionados recurrentemente en las reseñas por su trato cercano, su profesionalidad y su atención al detalle. Muchos clientes habituales destacan que les hacen sentir como en casa, lo que refuerza la sensación de estar ante un negocio familiar con años de trayectoria. Sin embargo, no todas las experiencias son positivas en este aspecto, ya que algunos comensales han reportado encontronazos puntuales con ciertos miembros del personal, especialmente en la barra, donde la atención puede resultar más distante o desigual según el momento.

En cuanto a los aspectos negativos, es importante mencionar varias cuestiones que los futuros clientes deben tener en cuenta. El aparcamiento en la zona es complicado, un problema habitual en El Pardo donde las calles son estrechas y suele haber bastante demanda. El comedor interior es relativamente pequeño y las mesas están bastante juntas, lo que unido al volumen de las conversaciones genera un ambiente ruidoso, especialmente los fines de semana y festivos. Algunos visitantes también han comentado que la decoración se ha quedado algo anticuada y que los aseos necesitarían una actualización.

Las reservas son prácticamente imprescindibles, sobre todo los fines de semana y para pedir el cocido por encargo, que requiere avisar con al menos dos o tres días de antelación. Llama la atención que, según relatan algunos clientes, no se aceptan reservas por teléfono para la terraza, lo que obliga a desplazarse en persona para apuntarse a una lista de espera. Ha habido casos en los que la reserva no ha sido correctamente registrada, un detalle que conviene tener presente para evitar sorpresas desagradables.

Otro punto a considerar es la variabilidad en la calidad de ciertos platos. Aunque la mayoría de las experiencias son muy positivas, algunos comensales han señalado platos demasiado hechos, frituras que pierden el punto adecuado o ingredientes que no siempre están en su mejor momento. La oferta para vegetarianos es bastante limitada, algo lógico dado el peso de la comida casera tradicional basada en carnes y guisos.

En definitiva, Adrián Restaurante es una opción sólida para quienes buscan un restaurante auténtico en El Pardo, con una comida tradicional bien ejecutada, precios ajustados y un ambiente cercano. La experiencia resulta especialmente satisfactoria para los amantes del cocido madrileño y de los guisos de caza, aunque conviene armarse de paciencia con el aparcamiento, llamar con antelación para reservar y tener cierta flexibilidad si se quiere comer en la terraza. Es, en resumen, uno de esos restaurantes cerca de mí que los vecinos del barrio defienden con entusiasmo y que merece una visita para conocer de primera mano una de las propuestas más honestas de la zona norte de Madrid.

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