Concorde

Concorde

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C. Monasterio de la Oliva, 3, 31011 Pamplona, Navarra, España
Bar Bar restaurante Restaurante
7.2 (850 reseñas)

El Bar Concorde es un establecimiento clásico ubicado en la calle Monasterio de la Oliva, número 3, en el barrio de San Juan de Pamplona, Navarra. Se trata de un local que ha formado parte del paisaje gastronómico pamplonés durante décadas, funcionando como bar, cafetería y restaurante en un solo espacio. Su ubicación lo convierte en un punto de referencia para los vecinos de la zona y para quienes buscan un lugar tranquilo donde disfrutar de una comida informal o simplemente tomar algo.

Una de las primeras cosas que llama la atención del Concorde es su horario extenso. Abre sus puertas desde las 7:30 de la mañana entre semana, lo que le permite ofrecer servicios de desayuno y brunch para aquellos que buscan comenzar el día con un buen café y algo contundente. Los fines de semana el horario se ajusta ligeramente, abriendo a las 8:00 los sábados y a las 9:30 los domingos, cerrando siempre sus puertas a las 23:30. Esta amplitud de horario lo posiciona como una opción versátil para distintas ocasiones, ya sea un almuerzo rápido, una cena informal o una tarde de terraza.

En cuanto a la oferta gastronómica, el establecimiento cuenta con una variedad que abarca desde los clásicos pintxos hasta platos combinados y menús del día. Los pintxos son, según múltiples opiniones de clientes, uno de los puntos fuertes del local. Visitantes destacados mencionan opciones como el pintxo de tortilla con pimiento verde y jamón, así como los pintxos de tortilla de txistorra, que han conquistado el paladar de numerosos comensales. También se pueden encontrar ostras, rabas y tigres, estos últimos particularmente recomendados por algunos clientes que los califican como excepcionales.

Los fritos merecen una mención especial en este establecimiento. Varios reseñadores han coincidido en que los fritos de jamón y queso, las rabas y otros productos fritos se sirven en su punto correcto y mantienen una calidad notable. Un cliente reciente indicaba que son «buenos fritos» y que el servicio fue «correcto» para un vermú. Otros añaden que los fritos se piden en su momento y los sirven calentitos, lo cual siempre es de agradecer en un bar de pintxos.

El local también ofrece comida para llevar, lo cual amplía sus posibilidades para aquellos que prefieren disfrutar de sus platos fuera del establecimiento. Además, cuenta con servicio de comida para cenar y dispone de terraza, un espacio que algunos clientes definen como agradable y con separación entre mesas. La terraza resulta especialmente atractiva en los meses más cálidos y está bien valorada por quienes la han visitado.

El Bar Concorde se posiciona en un nivel de precio económico, lo cual se refleja en su categoría de price_level 1. Los clientes han valorado positivamente esta relación calidad-precio, especialmente en lo que respecta al menú del día, que ha recibido elogios por su equilibrio entre cantidad, calidad y precio. Una reseña menciona que el menú del día ofrece «relación calidad-precio muy bien», mientras que otros indican que se puede comer o cenar por poco dinero con resultados satisfactorios.

El ambiente del establecimiento ha sido descrito como un bar de barrio de toda la vida, con una clientela mayoritariamente de mediana edad que busca un sitio tranquilo donde tomar una caña, un café o un pintxo sin complicaciones. Algunos visitantes mencionan que el local tiene una vertiente deportiva, con pantallas donde se puede ver fútbol, lo que atrae a un público variado durante los partidos.

Sin embargo, no todo son alabanzas. Una parte significativa de las reseñas señala aspectos que necesitan mejora. El servicio es quizás el punto más conflictivo del Bar Concorde. Diversos clientes se han quejado de la atención recibida, mencionando casos de favoritismo hacia clientes habituales, esperas prolongadas sin ser atendidos y una falta general de profesionalidad en momentos de alta ocupación. Un reseñador mencionó específicamente que después de esperar su turno, fue ignorado mientras atendían a otras personas que habían llegado después, lo cual describió como «poca profesionalidad».

Otro aspecto que ha generado críticas es el estado de las instalaciones. Algunos visitantes han reportado encontrar los baños en condiciones mejorables y han notado la acumulación de vajilla sucia en la barra, algo que no resulta especialmente agradable para quienes buscan un lugar donde comer. Un cliente que «si entras a tomar algo y ves toda la barra llena de vajilla sucia… mal vais». También hay menciones sobre la necesidad de una reforma o actualización del local, que algunos definen como «un poco anticuado» o que «necesita una reforma con urgencia».

La calidad de la comida también presenta opiniones divididas. Mientras que los pintxos y fritos reciben elogios generalizados, otros platos como los platos combinados han sido calificados como «justitos» o «escasos» por algunos comensales. Un cliente mencionó que las patatas bravas parecían «congeladas con ketchup», lo cual contrasta con la calidad que se espera de un establecimiento con años de trayectoria. Otro indicó que los bocadillos incluían «queso de segunda», lo cual no cumple con las expectativas de un bar que presume de tradición.

En cuanto al personal, las opiniones también están divididas. Algunos clientes destacan la amabilidad y atención de determinados empleados, mencionando a camareras que atendiendo con dedicación y propietarios que muestran un trato cercano y familiar. Una reseña antigua hacía referencia a Reme, descrita como «la camarera todoterreno», elogiando su profesionalidad. Sin embargo, otros clientes han tenido experiencias completamente opuestas, reportando situaciones de descortesía o desinterés por parte del personal.

La accesibilidad es otro punto a favor del establecimiento, ya que cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, algo que no todos los bares antiguos de Pamplona pueden ofrecer. Esta característica amplía su público potencial y demuestra un compromiso con la inclusión.

Es interesante notar que el establecimiento ha experimentado cambios en su gestión a lo largo de los años, lo cual puede explicar algunas de las inconsistencias en la calidad del servicio y la comida. Algunos clientes antiguos comentan que «ya no es lo que era», mientras que otros valoran positivamente la nueva etapa. Una reseña de hace varios años indicaba que la pareja china que gestionaba el local «lo llevaba muy bien», aunque mencionaba que habían puesto a un camarero nuevo que «siempre estaba sudando».

Para quienes buscan opciones similares en el barrio de San Juan, algunos clientes han sugerido alternativas cercanas con mejores reseñas en cuanto a servicio, como el bar KATIUSKA, que según una opinión «tiene muy buen trato y fritos riquísimos además al lado de una plaza para los peques».

el Bar Concorde es un establecimiento con personalidad propia que combina elementos tradicionales con una oferta gastronómica correcta en el barrio de San Juan de Pamplona. Sus puntos fuertes incluyen los pintxos y fritos, la buena relación calidad-precio del menú del día, el horario amplio y la terraza agradable. Sus debilidades principales radican en la inconsistencia del servicio, el estado de algunas instalaciones y la variabilidad en la calidad de ciertos platos. Es un local que puede ofrecer una buena experiencia si se visitan en momentos de baja ocupación y se tienen expectativas realistas sobre lo que ofrece: un bar de barrio con encanto, sin pretensiones gastronómicas elevadas pero capaz de satisfacer cuando la jornada sale bien.

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