Chiringuito El Embarcadero
AtrásEl Chiringuito El Embarcadero es un bar restaurante ubicado en primera línea del muelle portuario de Santander, exactamente en la zona donde operan las embarcaciones que conectan con Somo y Pedreña. Esta ubicación privilegiada lo convierte en un punto de parada obligatoria para quienes desean disfrutar de una experiencia gastronómica con vistas directas a la bahía de Santander, considerada por numerosos visitantes como una de las más espectaculares de la costa cántabra.
El establecimiento funciona como un chiringuito playero con horario extendido de 8:30 a 20:30 horas todos los días de la semana, ofreciendo servicios de desayuno, almuerzo y cena. Dentro de su propuesta culinaria se pueden encontrar opciones como croquetas, rabas de calamar, tortillas, patatas bravas y diversas raciones típicas de bares y restaurantes costeros. También dispone de servicio de café, cañas, vinos y cerveza, sirviendo café de la marca Dromedario.
Uno de los aspectos más destacados y reconocidos por los clientes es su carácter dog friendly, siendo uno de los pocos establecimientos de la zona que ofrece bebedero para mascotas, algo especialmente valorado por los dueños de perros que pasean por el paseo marítimo. Esta característica demuestra una atención al detalle que resulta atractiva para el público amante de los animales.
En cuanto a la oferta gastronómica, algunos visitantes han destacado positivamente platos como la tortilla, las patatas bravas y las rabas de calamar, aunque otros clientes mencionan que la carta es bastante limitada y que la variedad deja que desear. Los precios, según varios comentarios, se consideran elevados en comparación con la calidad ofrecida, especialmente considerando que no hay servicio en mesa, debiendo los clientes acercarse a la barra para realizar sus pedidos.
Las reseñas de usuarios revelan una experiencia contradictoria. Por un lado, quienes han visitado el chiringuito en días de buen tiempo valoran enormemente la posibilidad de tomarse una bebida observando los barcos zarpar y atracar, contemplando el Puntal, Somo y las montañas al fondo cuando el día está despejado. Por otro lado, son frecuentes las quejas sobre la atención del personal, mencionando específicamente casos de mal trato, prisas inadecuadas para abandonar las mesas, y actitudes poco profesionales por parte de algunos trabajadores y de la encargada del establecimiento.
La gestión del baño ha generado múltiples comentarios negativos, ya que los clientes deben solicitar una llave para acceder a las instalaciones y, en algunos casos, se ha cobrado por su uso. También se señalan problemas de accesibilidad para personas con movilidad reducida, ya que los baños resultan inadecuados para este colectivo.
La terraza exterior cuenta con un número limitado de mesas, lo que implica que durante fines de semana, verano o festivos pueda resultar complicado encontrar asiento. Algunos visitantes también han reportado problemas de limpieza en la terraza, especialmente en zonas próximas al agua donde se acumula basura y colillas.
En definitiva, El Embarcadero representa una opción interesante para quienes buscan un lugar donde tomar algo junto al mar y disfrutar de panoramas únicos en Santander. Sin embargo, conviene tener en cuenta que la experiencia puede variar significativamente dependiendo del día y del personal que atienda, por lo que es recomendable ir con expectativas realistas sobre el servicio y los precios antes de visitarlo.