Asador La Taberna de Vicente
AtrásEl Asador La Taberna de Vicente se ha consolidado como una de las opciones gastronómicas más reconhecibles de Santander, ubicándose en la Calle Capitán Palacios, en el corazón del Barrio Pesquero de la capital cántabra. Con más de cinco décadas de trayectoria, este establecimiento ha sabido mantener vivo el espíritu de las tabernas tradicionales mientras ofrece una propuesta culinaria que destaca por la calidad excepcional de sus productos.
Lo primero que llama la atención al llegar es su distribución en tres plantas, cada una con una personalidad distinta. La planta baja funciona como un bar más informal, perfecto para quienes desean tomar algo rápido o esperar mesa mientras degustan los tradicionales pinchos que ofrecen. Sin embargo, es subiendo las escaleras donde se descubre el verdadero encanto del local: un restaurante acogedor con decoración de época, donde la exposición de vinos y las vistas al Puerto Pesquero completan una experiencia gastronómica única.
La especialidad en carnes a la brasa
El asador se distingue especialmente por sus carnes a la brasa, siendo el chuletón de vaca vieja su plato estrella. Los comensales que han visitado el establecimiento coinciden en señalar que se trata de una de las mejores carnes que han probado, describiéndola como tierna, jugosa y con un sabor intenso que se deshace en la boca. La carne de frisona, cocinada a la perfección según las preferencias de cada cliente, viene acompañada de generosas raciones de patatas fritas caseras que/rematan el plato principal.
Entre las opciones de entrantes, el pulpo a la brasa destaca por su toque ahumado y la ternura de su textura, mientras que los pimientos asados y la ensalada de tomates de Cantabria representanrias opciones para comenzar la comida. Algunos visitantes mencionan especialmente los tomates, destacando su sabor auténtico que recuerda a los de antes. La cecina de buey también recibe elogios constantes por parte de quienes la prueban.
El rape negro: otra apuesta segura
Para quienes prefieren el pescado, el rape negro a la brasa representa otra excelente elección. Preparado con un cuidado exquisito, este plato demuestra que el establecimiento no solo destaca en carnes, sino que maneja los productos del mar con la misma maestría. Varios comensales mencionan haber descubierto el restaurante precisamente por las recomendaciones de este plato y terminan convirtiendo la visita en una tradición.
Una bodega para todos los gustos
Otro de los puntos fuertes del Asador La Taberna de Vicente es su completa bodega. Con opciones que van desde tintos jóvenes hasta reservas con cuerpo, el personal del local, especialmente Emilio, demuestra un amplio conocimiento vinícola y asesora a los clientes para encontrar el maridaje perfecto con cada plato. La cava de vinos recibe mención especial por su variedad y por mantener precios razonables, algo que no siempre es fácil encontrar en establecimientos de esta categoría.
El servicio: casi familiar
Uno de los aspectos más valorados en las reseñas es la atención del personal. Emilio, descrito como un gran profesional atento y cercano, parece conocer las preferencias de los clientes habituales, preparando la carne en su punto exacto sin necesidad de preguntar. El trato se califica de «casi familiar», donde los propietarios y empleados hacen que cada visita se sienta especial, como si estuvieras en casa. Irene y el resto del equipo de sala también recibenconstantelogros por su profesionalismo y amabilidad.
Puntos a considerar antes de visitar
A pesar de las numerosas opiniones positivas, existen algunos aspectos que podrían mejorar. Varios visitantes mencionan que la fachada del local no genera una primera impresión atractiva, aunque aclaran que al subir al restaurante la experiencia cambia radicalmente. Las escaleras para acceder a los pisos superiores han sido señaladas como empinadas y estrechas por algunos clientes, aunque el establecimiento indica disponer de ascensor para personas con movilidad reducida.
Respecto a los precios, algunos comensales consideran que ciertos elementos del menú tienen un coste elevado en relación con las raciones que se ofrecen. Un visitante mencionó haber pagado cerca de 15 euros por una ensalada que le pareció modesta, y otros han expresado preocupación por la relación calidad-precio en algunos platos. Sin embargo, la mayoría de los clientes valoran que la calidad justifica el desembolso realizado.
En cuanto a la carta, esta es deliberadamente corta, algo que los propietariosdefensan como parte de su filosofía de trabajar con productos seleccionados cuidadosamente. No obstante, quienes buscan variedad podrán echar en falta más opciones de pescado en el menú. Algunos también han señalado que en ocasiones la brasa podría estar más fuerte para lograr un mejor sellado de la carne.
Información práctica para planificar tu visita
El horario del asador abarca desde las 9:00 hasta las 23:30 horas, permaneciendo cerrado los domingos. Es altamente recomendable realizar reserva, especialmente durante temporada alta o fines de semana, ya que el establecimiento suele llenarse con facilidad. Disponen de servicio de comida para llevar, lo cual permite disfrutar de estas especialidades fuera del local.
La ubicación en el Barrio Pesquero ofrece la ventaja de estar cerca del puerto comercial, permitiendo a los visitantes complementar la experiencia gastronómica con un paseo por esta zona tradicional de Santander. Las vistas desde la terraza superior son especialmente valoradas por quienes buscan un ambiente tranquilo para una comida o cena especial.
Para contactar con el establecimiento, el número de teléfono es el 942 34 55 28, y disponen de página web donde consultar información adicional y, posiblemente, realizar reservas online.
Valoración final
El Asador La Taberna de Vicente representa una apuesta segura para quienes buscan comer carne a la brasa de calidad en Santander. Con una propuesta que prioriza la excelencia del producto sobre la amplitud de la carta, el establecimiento ha demostrado que la tradición y la calidad pueden ir de la mano. El ambiente acogedor, el trato cercano del personal y las vistas al puerto pesquero completan una experiencia que, a pesar de algunos detalles mejorables relacionados con precios y accesibilidad, merece la pena para cualquier amante de la buena gastronomía cántabra.