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El Reloj de Porlier

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Pl. Porlier, 11, 33003 Oviedo, Asturias, España
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8 (5210 reseñas)

El Reloj de Porlier es un establecimiento de hostelería situado en la emblemática Plaza Porlier de Oviedo, en el número 11 de esta céntrica ubicación. Este local, que opera también como bar y restaurante, se ha consolidado como una opción frecuente para locales y visitantes que buscan un lugar versátil donde desayunar, comer o simplemente tomar algo en el corazón de Asturias.

El establecimiento abre sus puertas desde las 8:00 de la mañana todos los días de la semana, ofreciendo un horario bastante amplio que se extiende hasta la medianoche entre semana y hasta las 2:30 de la madrugada los viernes y sábados. Esta flexibilidad horaria lo convierte en un lugar adaptable a diferentes momentos del día, ya sea para un desayuno tranquilo, una comida de trabajo o una copa por la noche.

En cuanto a su oferta gastronómica, El Reloj de Porlier presenta una carta variada que busca satisfacer diferentes gustos y presupuestos. Entre sus propuestas más valoradas destacan el menú del día, que puede encontrarse por aproximadamente 14 euros, ofreciendo una relación calidad-precio muy aceptable para los estándares de la zona céntrica ovetense. Los comensales que han visitado el establecimiento destacan platos como el cachopo, las costillas a baja temperatura, los torreznos, la fabada y los vermús de la casa, además de pizzas de masa fina y una selección de tapas que acompañan bien cualquier consumición.

Un detalle que varios clientes han mencionado positivamente es que el establecimiento incluye tapas con las consumiciones de bebidas y churros de cortesía con el café, un detalle que añade valor a la experiencia y que muchos bares de la zona no ofrecen. También disponen de una carta de vinos con buenas recomendaciones por parte del personal, siendo Estefanía mencionada específicamente por su conocimiento enológico.

La terraza: su gran atractivo

Sin duda, uno de los puntos fuertes de El Reloj de Porlier es su terraza, amplia y bien ubicada en una de las plazas más bonitas del centro histórico de Oviedo. Estar en Plaza Porlier, a escasos metros de la Catedral, otorga al local una ubicación privilegiada para disfrutar tanto en días soleados como en tardes de aperitivo. La terraza permite observar el ir y venir de la ciudad, convirtiéndose en un punto de encuentro ideal para reuniones con amigos o familias.

No obstante, esta misma terraza presenta algunas áreas de mejora según las experiencias compartidas por los clientes. En días de alta ocupación, las mesas pueden estar muy disputadas y no siempre hay personal disponible para atender con la rapidez que todos desearían. Algunos visitantes han reportado esperas prolongadas para ser atendidos, especialmente durante las horas punta del vermú o los fines de semana.

El equipo humano: el alma del local

Al analizar las reseñas disponibles, llama especialmente la atención la cantidad de comentarios positivos sobre el personal del establecimiento. Camareras como Judith, María, Edith, Evelyn, Sofía, Samira y Estefanía aparecen mencionadas repetidamente por su amabilidad, cercanía y profesionalidad. Clientes internacionales han destacado especialmente la atención recibida, confesando sentirse como en casa. Ovidio, el barman, también recibe buenas críticas por sus recomendaciones de cervezas y cócteles, incluyendo gin tonics especiales.

Esta atención personalizada parece ser uno de los valores diferenciales del local. Varios visitantes han señalado que el trato del personal marca la diferencia en su experiencia, destacando especialmente a aquellos trabajadores que recuerdan a los clientes habituales o que se toman el tiempo de recomendar platos, vinos o zonas de la ciudad para visitar.

Sin embargo, no todas las experiencias han sido positivas en este aspecto. Algunas reseñas mencionan incidencias con la atención al cliente, incluyendo respuestas poco adecuadas por parte de algunos trabajadores, casos de falta de profesionalidad en momentos puntuales y situaciones donde la organización del servicio ha fallado, dejando mesas sin atender o con bebidas que no se habían pedido.

Aspectos a considerar antes de visitar

Si estás planeando visitar El Reloj de Porlier, es importante tener en cuenta algunas observaciones basadas en las experiencias compartidas por los usuarios. El servicio de desayunos, aunque disponible, ha recibido algunas críticas relacionadas con la temperatura de los alimentos, con casos donde el café y los churros llegaron fríos a la mesa. La carta de tostadas podría estar mejor comunicada, ya que algunos clientes han señalado la ausencia de una carta visible que permita saber qué opciones hay disponibles.

Otro punto que ha generado opiniones divididas es la calidad de ciertos platos. Mientras que muchos destacan positivamente los guisos y carnes, otros han señalado que los nachos servidos no eran exactamente lo esperado, confundiendo este plato típico con doritos. Esto sugiere cierta inconsistencia en la preparación de algunos artículos de la carta que podría mejorarse.

El establecimiento ofrece la posibilidad de reservar mesa y cuenta con opción de comida para llevar, lo que amplía sus posibilidades de uso. También dispone de acceso a juegos de mesa, convirtiendo el local en una opción interesante para pasar una tarde tranquila con amigos o familia.

Precio y accesibilidad

Con un nivel de precios categorizado como económico, El Reloj de Porlier se posiciona como una opción accesible dentro de la restauración céntrica de Oviedo. El menú del día por 14 euros y las raciones a precios razonables lo hacen competitivo frente a otras alternativas de la zona. No dispone de entrada accesible para sillas de ruedas, un aspecto que podría mejorar para garantizar la accesibilidad total del establecimiento.

El Reloj de Porlier representa una opción sólida para quienes buscan un bar restaurante céntrico en Oviedo con buena terraza, atención generalmente amable y precios accesibles. Su ubicación privilegiada junto a la Catedral lo convierte en una parada ideal durante una visita turística por el casco histórico. La variedad de su carta, que incluye desde comida rápida hasta platos más elaborados, permite adaptar la visita a diferentes ocasiones y presupuestos.

Para disfrutar al máximo de la experiencia, se recomienda acudir en momentos de menor ocupación si se busca una atención más personalizada, o simplemente dejarse llevar por el ambiente de la plaza y la terraza. Los desayunos podrían no ser la mejor opción según las experiencias compartidas, pero para comer, merendar o tomar una copa por la tarde-noche, el establecimiento cumple con las expectativas de la mayoría de sus visitantes.

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