El Pasaje de Zabalburu
AtrásEl Pasaje de Zabalburu es un restaurante referente en pleno centro de Murcia, situado en la Plaza de San Pedro, una localización privilegiada a pocos pasos de la Plaza de las Flores y del entorno monumental de la ciudad. Catalogado como bar y restaurante de cocina de autor, este local se ha consolidado con el paso de los años como una de las direcciones obligatorias para quienes buscan una experiencia gastronómica cuidada basada en el producto fresco y una elaboración nada convencional dentro del panorama de los restaurantes murcianos.
El local presenta una estética singular: un espacio estrecho y sencillo, con una zona principal dedicada a la barra y varias mesas altas, complementado por un pequeño comedor interior. Esa atmósfera de gastrobar cosmopolita convive con la esencia de las clásicas tascas murcianas, generando un ambiente dinámico y bullicioso que invita tanto a una comida informal como a una velada más pausada. Antes de reservar conviene tener en cuenta las dimensiones del establecimiento, ya que el equipo insiste en recomendar la reserva previa, especialmente los fines de semana, cuando el flujo de comensales es muy alto y las plazas vuelan literalmente.
Una cocina de autor con sello murciano
La propuesta culinaria se mueve entre la cocina de mercado, la tradición regional y las técnicas contemporáneas. Su plato más emblemático, repetido en prácticamente todas las opiniones de quienes han pasado por su mesa, es el esturión confitado, a menudo servido sobre una base de tomate confitado. Este pescado, preparado a baja temperatura durante varias horas, se ha convertido en la carta de presentación de la casa y en uno de los principales motivos de peregrinación de los amantes de la buena mesa en Murcia. Conviene dejarse guiar por las recomendaciones del personal de sala, ya que el equipo domina a la perfección los matices de cada producto y suele acertar en sus sugerencias.
Además del esturión, otros clásicos imprescindibles son las croquetas de sepia, cremosas y con un punto justo de fritura; los pelochos (croquetas de jamón), las alcachofas en sus distintas versiones (con foie, con velo de panceta, con salsa de soja y miel, caramelizadas), el huevo a baja temperatura y la emblemática marinera murciana. Entre los platos más elaborados también sobresalen la berenjena a la brasa con queso, los pimientos de padrón en algunas versiones creativas, las verduras en tempura con foie, la empanadilla de atún rojo, el tartar de atún y la original tapa de jamón ibérico, caviar y vodka, un disparo de sabor que muchos clientes definen como memorable.
Pescados, mariscos y carnes de temporada
Para quienes prefieren profundizar en la carta, El Pasaje de Zabalburu trabaja un abanico muy interesante de pescados salvajes y mariscos frescos: zamburiñas, almejas (incluidas las japonesas, muy celebradas por su sabor), quisquillas, navajas con jamón, corvina a la plancha con espina tempurizada, salmonete con su raspa frita, lenguado entero, lubina, dorada y cocochas de merluza con sal carbonizada. Los amantes del marisco y el pescado encuentran aquí uno de los argumentos más sólidos del local, con una materia prima impecable que justifica, en buena medida, el precio medio-alto del establecimiento.
El apartado de carnes tampoco se queda atrás: la pluma ibérica, el lomo alto de vaca macerado, el secreto con ali oli murciano, las mini hamburguesas y los pinchos de solomillo son apuestas seguras. Para cerrar la experiencia, los paparajotes (postre típico de Murcia con hojas de limonero rebojadas), la tarta de queso a la inversa, el coulant de chocolate y, en menor medida, el coulant de caramelo son los reclamos dulces, aunque conviene preguntar por sugerencias del día porque la oferta de repostería varía con frecuencia.
Servicio: el gran valor añadido
Uno de los aspectos más repetidos en las valoraciones de los clientes es la atención al cliente. El equipo de sala, del que forman parte profesionales como Henry, Alonso, Martina, Gines, Iván, Tamara, Freddy o Antonio, entre otros, se distingue por su amabilidad, su conocimiento del producto y su capacidad para recomendar con criterio tanto platos como vinos. Camareros que explican cada elaboración, sugieren maridajes y, en muchos casos, sorprenden al cliente con pequeños detalles al final del servicio, como una copa de cava, unas fresas con nata o un chupito de cortesía. Este cuidado por el cliente convierte la visita en una experiencia completa y explica buena parte del boca a boca que sostiene al restaurante.
Lo que debes saber antes de ir
En el apartado menos positivo conviene reseñar algunas cuestiones habituales que aparecen en las experiencias de los usuarios. El precio se sitúa en un nivel medio-alto (nivel 3 en una escala estándar), y aunque las raciones están adaptadas al formato de tapas y comida para llevar también disponible, hay clientes que perciben certaines elaboraciones como algo caras en relación a la cantidad. En cenas muy concurridas, los tiempos de espera entre plato y plato pueden alargarse más de lo deseado, y el nivel de ruido en el pequeño comedor interior se eleva, lo que reduce la comodidad para mantener conversaciones tranquilas.
La decoración es funcional y sin grandes alardes; algunos visitantes sugieren una actualización para acompañar mejor la calidad de la cocina. La zona de mesas de la parte principal es bastante estrecha, lo que puede comprometer la intimidad según la disposición. También es importante tener en cuenta el horario: de lunes a domingo el local abre al mediodía desde las 12:00 hasta las 17:00, y retoma la actividad por la noche a partir de las 20:30 (hasta las 23:30 o medianoche en función del día). Los domingos solo se ofrece servicio de comida. Para evitar sorpresas, lo más recomendable es llamar al teléfono 622 62 21 67 o consultar la web http://el-pasaje-de-zabalburu.eatbu.com/ antes de planificar la visita.
Barra, mesa o comida para llevar
Una de las grandes ventajas de El Pasaje de Zabalburu es la posibilidad de elegir formato. La barra, muy animada, permite disfrutar de un picoteo ágil combinando varias tapas con cerveza o vino; las mesas altas ofrecen una experiencia intermedia, y el pequeño comedor permite comidas o cenas más formales. Además, el local ofrece servicio de comida para llevar y de entrega, lo que amplía las opciones para quienes prefieran degustar sus platos en casa.
Otra de sus grandes bazas es la bodega: cuentan con una carta de vinos razonablemente amplia, con referencias que maridan a la perfección con los pescados y mariscos. Las recomendaciones del personal sobre el vino suelen ser otro acierto de la casa, aunque algunos clientes señalan que la carta de vinos podría ser más generosa en determinadas referencias. La cerveza, especialmente bien tirada, y los cafés con su característico café de puchero con anís Machaquito ponen el broche a una visita que, según reiteradas opiniones, merece la pena repetir.
En definitiva, El Pasaje de Zabalburu es una apuesta segura entre los restaurantes y bares de tapas de Murcia: ideal para quienes valoran la materia prima, las elaboraciones cuidadas y un servicio atento. No es el lugar más barato ni el más amplio de la ciudad, pero sí uno de los más coherentes con su filosofía de cocina de producto. Si visitas Murcia y quieres entender por qué tantos murcianos lo consideran parte esencial de su ruta gastronómica, pide esturión confitado, croquetas de sepia y deja que el equipo te guíe. Reservar antes es, prácticamente, obligatorio.