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La Picaeta d’Elx

La Picaeta d’Elx

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Avinguda de Jubalcoi, 14, 03202 Elx, Alicante, España
Arrocería Restaurante
9 (1524 reseñas)

La Picaeta d’Elx se ha consolidado como una de las direcciones más queridas por quienes buscan restaurantes con personalidad en la ciudad de Elche. Situado en la Avinguda de Jubalcoi, número 14, este establecimiento combina la esencia de los bares tradicionales ilicitanos con una propuesta culinaria que mezcla clasicismo y creatividad, atrayendo tanto a vecinos como a visitantes que descubren la zona en busca de comida para llevar o de una mesa cómoda donde sentarse a disfrutar.

Tras un cambio de gerencia reciente, actualmente capitaneado por Cristóbal y Juan, el local ha mantenido la línea de restaurantes cercanos que ofrece Elche, donde el cliente se siente tratado con familiaridad. La filosofía de la casa se sostiene sobre tres pilares: producto fresco, presentación cuidada y un servicio que conoce cada plato al detalle. Quienes buscan una experiencia gastronómica pausada, ya sea para una comida de negocios, una celebración familiar o una cena tranquila, encontrarán aquí una opción sólida dentro del catálogo de restaurantes en Elche.

Uno de los grandes atractivos del local es, sin duda, su apartado de arroces. Los habituales coinciden en que el arroz del senyoret, el arroz meloso de carrillera, el arroz con costra y el arroz con bogavante figuran entre los más solicitados. La técnica a la hora de conseguir el punto exacto del grano es uno de los motivos por los que muchos clientes repiten, consolidando a este establecimiento como referencia obligada cuando se habla de los mejores restaurantes especializados en arroces de la provincia de Alicante. Además, en el menú diario se pueden encontrar propuestas como el arroz con pollo, el arroz con secreto o el arroz con torreznos y huevos fritos, que cambian según la temporada y la inspiración del chef.

Pero no todo son arroces en La Picaeta d’Elx. La carta de entrantes incluye platos que se han convertido en auténticos emblemas de la casa. La ensaladilla «la Picaeta», servida con gambas al ajillo y pulpo, es considerada por muchos comensales como una de las mejores de la zona y merece una visita por sí sola. Las croquetas de rabo de toro y jamón ibérico, crujientes por fuera y cremosas por dentro, también figuran entre las recomendaciones más repetidas. Otros entrantes destacados son las patatas bravas al estilo picaeta, los torreznos con guacamole y pico de gallo, las berenjenas con hummus, las zamburiñas, las alcachofas en tempura y unas originales gyozas de pato que sorprenden por su sabor intenso.

Para quienes prefieren compartir y tapear, este local funciona también como uno de esos bares versátiles donde la cuenta puede ajustarse al número de platos que se pidan. La posibilidad de comer a la carta o decantarse por el menú del día ofrece flexibilidad según el presupuesto y el hambre del comensal. El menú diario suele incluir primeros como salmorejo de melón, gazpacho andaluz o ensaladas de burrata, seguidos de segundos con carnes o pescados bien ejecutados. Los platos principales más elogiados son el entrecot de vaca, la carrillada de cerdo, el pulpo a la brasa y el canelón ibérico, todos con un nivel de elaboración notable.

El apartado de postres también merece atención especial. La tarta de queso casera se ha ganado un lugar en el ranking personal de quienes prueban este restaurante, hasta el punto de ser mencionada con insistencia en las reseñas. Las torrijas, la milhoja caramelizada con crema pastelera, el gofre y la leche frita completan una oferta dulce que pone el broche perfecto a la comida. Para acompañar, la bodega ofrece una selección de vinos que maridan bien con los arroces y las carnes, incluyendo un vino blanco de la casa que cuenta con muy buena aceptación entre los clientes.

El ambiente de La Picaeta d’Elx es otro de sus puntos fuertes. Se trata de un local amplio, cuidado y acogedor, con una decoración que invita a quedarse. Dispone de terraza exterior, ideal para los meses de buen tiempo, y el interior ofrece un espacio tranquilo donde poder mantener una conversación sin alzar la voz, algo que no siempre es fácil de encontrar en restaurantes con mucha rotación. La iluminación tenue y la disposición de las mesas favorecen tanto las comidas en pareja como las reuniones de grupo o las comidas familiares, incluidas las celebraciones con niños.

En cuanto al servicio, las opiniones suelen ser muy positivas. Camareros como Juan, Cristóbal, Deo o Mari —esta última de la etapa anterior— son mencionados con cariño por los clientes que valoran un trato cercano y profesional. La atención se caracteriza por explicar los platos, sugerir combinaciones y adaptar la oferta a posibles restricciones alimentarias, como ocurrió con clientes vegetarianos que destacaron la flexibilidad del equipo para ofrecer alternativas. Esta sensibilidad con el cliente es uno de los rasgos diferenciales respecto a otros restaurantes más impersonales.

Ahora bien, no todo es perfecto. Algunos comensales han señalado que los precios pueden resultar algo elevados en comparación con la media de la zona, especialmente en cenas y fines de semana, cuando el ticket por persona puede superar los 30 euros. Aunque otros clientes defienden que la relación calidad-precio es justa dada la calidad del producto y la presentación, es un factor a tener en cuenta. Otro aspecto mencionado en reseñas menos entusiastas es que el servicio puede ser lento en momentos de máxima afluencia, algo que no extraña en restaurantes que cocinan al momento y con producto fresco. También se han reportado casos puntuales de platos demasiado salados, sobre todo en los arroces, o de raciones que algunos perciben como algo escasas para el precio pagado.

El horario es otro detalle a considerar antes de planificar la visita. El local cierra los lunes y martes, lo que limita las opciones de quienes solo pueden comer a mediados de semana. Los domingos abre únicamente en horario de mediodía, hasta las 16:00, y entre semana el servicio de cena se reduce a jueves, viernes y sábado. Quienes buscan comida para llevar deben tener en cuenta que el establecimiento no ofrece servicio de takeout según la información disponible, por lo que la experiencia está pensada para consumir en sala.

En definitiva, La Picaeta d’Elx es una de esas direcciones que conviene tener anotadas si se busca un restaurante en Elche donde la cocina tradicional se eleve con un toque creativo. Sus puntos fuertes —la calidad del producto, la variedad de arroces, la ensaladilla, las croquetas, la tarta de queso, el ambiente acogedor y un servicio atento— compensan de sobra los pequeños inconvenientes que pueda tener. Para quienes viven en la ciudad o tienen pensado visitarla, acercarse a la Avinguda de Jubalcoi puede ser el inicio de una nueva costumbre gastronómica que combina lo mejor de los restaurantes y los bares de toda la vida.

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