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El Mirador de Can Cases

El Mirador de Can Cases

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Camí de Can Cases, 15, 08196 Barcelona, España
Arrocería Parrilla Restaurante Restaurante de cocina catalana Restaurante mediterráneo
8 (9641 reseñas)

El Mirador de Can Cases es un restaurante con encanto que se encuentra ubicado en el Parc Natural de Collserola, concretamente en la carretera de Can Cases, a escasos minutos de Barcelona. Este establecimiento, también conocido como Masía Can Cases, ofrece una propuesta gastronómica de cocina mediterránea con elaboraciones caseras que buscan conectar la tradición catalana con un toque contemporáneo de la mano del chef Nico Bruni.

Lo primero que impacta al llegar a este restaurante es su ubicación privilegiada. Enmarcado dentro de la naturaleza, permite disfrutar de unas vistas espectaculares hacia la montaña de Montserrat y el horizonte del Vallès. El entorno es verdaderamente privilegiado, ya que se encuentra en una zona de silencio donde el bullicio de la ciudad queda relegado a un segundo plano. Esta característica lo convierte en un lugar ideal para quienes buscan desconectar del ritmo urbano sin tener que alejarse demasiado de la capital catalana.

El espacio físico de El Mirador de Can Cases se divide en varias zonas. Por un lado, cuenta con diversas salas interiores decoradas con gusto, donde destaca la sala La Prensa, con una singular entrada que transporta a otra época. Por otro lado, dispone de amplias terrazas exteriores desde donde se pueden contemplar atardeceres memorables, especialmente recomendados para cenas en pareja o en grupos reducidos. También cuenta con una carpa Mirador y un porche Sunset que ofrecen refugio cuando el clima no acompaña del todo.

La propuesta culinaria se autodefine como mediterránea y casera, pero actualizada a los gustos actuales. Entre los platos más destacados y mejor valorados por los comensales encontramos las croquetas de la masía, que cambian sus ingredientes según la temporada y el criterio del chef, las patatas bravas del Mirador aderezadas con un allioli de albahaca y kimchee que les otorga un sabor particular, y el entrecot de ternera Black Angus cocinado en brasa Josper, que ofrece una textura y sabor intenso muy apreciados por los amantes de la carne de calidad. Otros platos que merecen mención son los buñuelos de ventresca de bacalao, el foie micuit, la paella o arroz de montaña, las alcachofas a la brasa y los canelones de rabo de toro.

Durante los meses fríos, el establecimiento ofrece un menú calçotada que incluye los tradicionales calcots asados a la brasa, acompañamientos como butifarra de Calaf, galta de cerdo y diversas opciones de postre. Este menú estacional tiene un precio cerrado que incluye bebida, aunque algunos usuarios han señalado que las cantidades o la relación calidad-precio podría ser mejorable.

En cuanto al servicio, la mayoría de reseñas coinciden en que el personal de sala es atento, amable y profesional. Trabajadores como Alonso, Helena, David o Paulo reciben menciones especiales por parte de varios comensales. No obstante, también hay voces que señalan que en momentos de alta ocupación el servicio puede volverse más lento de lo deseado, y en alguna ocasión aislados comensales han experimentado desajustes en la atención que no corresponden con la tónica general del establecimiento.

Uno de los aspectos más positivos de este restaurante es su versatilidad para celebrar eventos. Bodas, comuniones, cumpleaños, celebraciones de empresa y despedidas de soltera han tenido lugar en sus instalaciones, con menciones especialmente elogiosas para la gestión del equipo de eventos. Disponer de múltiples espacios permite adaptar el servicio a grupos diversos, desde cenas íntimas hasta eventos para cerca de 60 personas.

El establecimiento también destaca por ser pet friendly, acogiendo a comensales accompanied de sus mascotas en zonas específicas, lo cual es de agradecer para los amantes de los animales. Asimismo, cuenta con parking propio, aunque en fines de semana y horas puntas puede llenarse con rapidez, por lo que se recomienda llegar con tiempo.

Entre los aspectos que algunos usuarios han criticado negativamente destacan: la asignación de mesas con vistas, ya que aunque se reserve con antelación no se garantiza ubicación en terrazas con mejores panorámicas; ciertas discrepancies entre lo ofrecido en la carta y lo servido en algunas ocasiones; precios que algunos consideran elevados para determinadas elaboraciones; y situaciones puntuales de desorganización que han empañado la experiencia de algunos visitantes.

En definitiva, El Mirador de Can Cases representa una opción sólida para quienes buscan un restaurante con encanto natural donde disfrutar de buena cocina mediterránea sin salir de Barcelona. Sus puntos fuertes son claramente el entorno, las vistas, la calidad general de la gastronomía y la amabilidad del servicio. Como puntos a mejorar, quedaría pulir ciertos detalles de organización y ajustar expectativas sobre precios y cantidades en algunos platos. Es recomendable reservar siempre, especialmente para cenas con vistas al atardecer o para celebraciones especiales.

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