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Bar restaurante Tanger

Bar restaurante Tanger

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Ibaikua Kalea, 8, 48230 Elorrio, Bizkaia, España
Bar Bar restaurante Restaurante
8.4 (1374 reseñas)

El Bar Restaurante Tanger es un establecimiento situado en el corazón del casco histórico de Elorrio, un encantador pueblo del interior de Bizkaia conocido por su riqueza patrimonial y gastronómico. Ubicado en la calle Ibaiakua número 8, este restaurante se ha consolidado como una referencia para quienes buscan disfrutar de cocina tradicional vasca sin complicarse la vida, donde la autenticidad y el buen hacer culinario se dan la mano con precios accesibles.

Lo primero que llama la atención al llegar al Tanger es su ambiente acogedor, ese calor de los sitios que llevan generaciones atendiendo a vecinos y visitantes con la misma ilusión. Con manteles de algodón y una decoración sencilla pero cuidada, el local transmite esa sensación de restaurante de toda la vida que tanto echamos de menos en los tiempos que corren, donde las cadenas y la comida rápida parecen dominar el panorama hostelero. Es el tipo de sitio donde uno se siente como en casa, donde las paredes guardan historias y los platos saben a receta de abuela.

Una propuesta gastronómica basada en la tradición

El menú del Tanger gira en torno a la comida casera vasca, ese estilo culinario que prima los ingredientes de calidad, las elaboraciones lentas y los sabores honestos. Entre los platos más celebrados por los clientes destacan los garbanzos con berza, una preparación que muchos definen como «como si te cocinase tu abuela», contundente, bien sazonada y servida en cantidades generosas que invitan a repetir. Las croquetas de jamón también merecen especial mención, cremosas por dentro con esa fritura crujiente que las hace irresistibles, aunque algunos críticos gastronómicos apuntan que podrían tener algo más de sabor a jamón, cosa que no les resta un ápice de bondad.

La lubina aparece repetidamente en las reseñas como una excelente opción para los amantes del pescado fresco, mientras que la txuleta vasca, ese corte generoso de carne roja a la parrilla accompanied de patatas fritas y pimientos del piquillo, representa la esencia de la cocina vasco-navarra. Entre los entrantes, los espárragos rellenos de aguacate y el revuelto de setas o hongos han conquistado a más de un comensal, siendo alabados por su textura y sabor.

No se puede hablar del Tanger sin mencionar sus postres caseros, que constituyen todo un capítulo aparte en la experiencia gastronómica. El flan de cuajada se ha convertido en una leyenda local, con esa textura cremosa y ese punto de dulzor justo que hace que muchos clientes soliciten raciones extra para llevarse a casa. La tarta de queso fría, con una cremosidad excepcional, también ha sido descrita como «la mejor tarta de queso fría» que algunos han probado jamás. El arroz con leche, el flan de café y la manzana asada completan una oferta repostera que satisface tanto a los más golosos como a quienes prefieren opciones más ligeras.

Precios y relación calidad-precio

Uno de los grandes atractivos del Bar Restaurante Tanger es su excelente relación calidad-precio. El menú del día entre semana oscila entre los 12 y los 16 euros, incluyendo primero, segundo, postre y bebida, una cifra que hoy en día resulta casi inaudita para una comida casera de calidad en el País Vasco. Los fines de semana, el menú festivo sube hasta los 22 euros pero ofrece mayor variedad de platos a elegir, lo cual sigue siendo un precio más que razonable para lo que se ofrece.

Para quienes prefieran comer à la carta, las raciones van desde los 10 euros de los espárragos rellenos hasta los 19,50 euros de la txuleta, pasando por los 12 euros de la ración de jamón. El precio del café rondan los 1,30 euros, y la sidra, un básico en cualquier establecimiento que se precie de ofrecer cocina vasca, se sirve a precios populares.

Un equipo que marca la diferencia

Las reseñas coinciden mayoritariamente en destacar la amabilidad y profesionalidad del personal. Camareras como Paula, Edurne o esa «joven camarera euskaldun» son nombradas con cariño por su trato cercano, su sonrisa permanente y su eficiencia incluso en los momentos de mayor. El servicio es rápido cuando el comedor no está saturado, aunque algunos clientes han reportado cierta lentitud en horarios picos, algo comprensible dada la popularidad del local.

No obstante, hay que señalar que algunas reseñas puntuales mencionan experiencias menos satisfactorias con el trato del personal, donde una de las camareras habría mostrado una actitud descortés. Es importante señalar que se trata de opiniones aisladas que contrastan con la abrumadora mayoría de valoraciones positivas, pero que deben tenerse en cuenta para dar una visión completa del establecimiento.

El local y sus instalaciones

El Bar Restaurante Tanger cuenta con un comedor principal en la planta baja y otro en la planta superior al que se accede por una escalera que algunos clientes han descrito como «estrecha y empinada». La entrada principal también presenta algunos escalones y una puerta que se abre hacia el interior, lo cual puede dificultar el acceso a personas con movilidad reducida o familias con cochecitos de bebé, a pesar de que el local presume de tener tronas y cambiador para los más pequeños.

Uno de los grandes reclamos del establecimiento es su terraza, disponible durante los meses de verano bajo un gracioso emparrado. Este espacio exterior, donde se puede comer con el perro, se convierte en una opción perfecta para disfrutar del buen tiempo y de la cocina del Tanger en un entorno más relajado. Un cliente destacó especialmente la posibilidad de acudir con mascotas, algo que cada vez valoran más los dueños de animales de compañía.

Puntos a mejorar

A pesar de la valoración generalmente positiva, el Tanger tiene algunos aspectos que podrían beneficiarse de una revisión. El local necesita una reforma, según reconocen incluso clientes que valoran positivamente su experiencia global. Ciertos detalles de accesibilidad y la distribución de los espacios podrían modernizarse sin perder esa esencia de restaurante tradicional que tanto caracteriza al establecimiento.

También se han reportado algunos problemas puntuales relacionados con la transparencia en los precios, donde clientes han criticado no haber sido informados convenientemente antes de pedir o haber encontrado precios más altos de lo esperado. En algún caso aislado, se mencionó que certain platos no estaban en su punto óptimo, como un pescado que tuvo que ser cambiado por otro de calidad inferior. Estos incidentes, aunque poco frecuentes, merecen mencionarse para que el potencial visitante tenga una visión realista del local.

Horario y recomendaciones prácticas

El Tanger abre de lunes a jueves de 12:00 a 17:00, los viernes y sábados hasta la medianoche (ideal para cenar después de una jornada de turismo por la zona), y los domingos de 13:00 a 17:00. Es importante destacar que el restaurante cierra por vacaciones en ciertas épocas del año, generalmente en agosto, por lo que se recomienda llamar antes de planificar la visita durante ese período.

Para aquellos que deseen asegurar mesa, especialmente los fines de semana o días festivos, es altamente recomendable reservar con antelación. Un dicho que circula entre los clientes habituales reza: «quien no reserva no come», y no es casualidad, pues el local suele llenarse con facilidad, especialmente durante los meses de primavera y verano cuando las excursions a Elorrio se multiplican.

También está la opción de pedir para llevar, algo que el establecimiento ofrece y que resulta práctico para quienes estén de paso o prefieran disfrutar de la comida en otro lugar. Además, el Tanger cuenta con parking muy próximo al local, un lujo en un pueblo cuyo casco histórico presenta ciertas dificultades de estacionamiento.

El Bar Restaurante Tanger representa esa clase de establecimientos que uno agradece encontrar: cocina vasca honesta, precios justos, trato cercano y una atmósfera que transporta a tiempos más simples donde la comida se hacía con cariño y los clientes eran tratados como familia. Es el lugar perfecto para finalizar una ruta turística por Elorrio, para parar a comer cuando se trabaja por la zona o para volver una y otra vez con amigos, pareja o familia.

No es un restaurante de alta cocina ni pretende serlo, y ahí reside parte de su encanto. Es un bar restaurante de barrio que ha transcendido su condición geográfica para convertirse en un destino gastronómico para propios y extraños, manteniendo los pies en la tierra y los fogones encendidos con recetas que funcionan porque han sido probadas generación tras generación. Si buscas un sitio donde comer bien sin arruinarte y donde te sientas bienvenido, el Tanger en Elorrio es una apuesta segura que rara vez defrauda.

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