Inicio / Restaurantes / Restaurante Méli Mélo
Restaurante Méli Mélo

Restaurante Méli Mélo

Atrás
Cl. Mayor, 45, Casco Antiguo, 50001 Zaragoza, España
Bar Bar de tapas Restaurante Restaurante de cocina española
8.8 (12755 reseñas)

El Restaurante Méli Mélo, ubicado en la Calle Mayor número 45, en pleno Casco Antiguo de Zaragoza, es una de esas direcciones que cualquier amante del tapeo debería tener anotadas. Este restaurante, que también cuenta con una segunda sede en la zona del Tubo, se ha consolidado como un referente de las tapas creativas y la cocina de autor en la capital aragonesa. Con una propuesta que reinterpreta la tradición gastronómica local desde una óptica moderna e imaginativa, el Méli Mélo se presenta como una parada obligada para quienes buscan algo más que las clásicas raciones de los bares convencionales.

El local, pequeño y acogedor, presume de una decoración cuidada con un estilo boho muy personal que invita a quedarse. La iluminación tenue, los detalles en la vajilla y la distribución del espacio crean un ambiente cálido, ideal tanto para una cena íntima como para una sobremesa con amigos. Dispone además de una pequeña terraza exterior que se convierte en un reclamo adicional durante los meses de verano, perfecta para disfrutar de una copa o de las populares tapas al fresco. El horario del establecimiento es amplio: abre de lunes a viernes de 13:00 a 16:00 y de 19:00 a 24:00, mientras que los sábados el servicio va de 12:00 a 17:00 y de 19:00 a 24:00, y los domingos solo al mediodía, de 13:00 a 17:00.

Uno de los grandes atractivos del Méli Mélo es, sin duda, su oferta gastronómica. La carta se divide entre las tapas expuestas en la barra —pensadas para el picoteo informal— y los platos de la sección de comedor, más elaborados, que se pueden pedir como menú degustación, menú del día o a la carta. El menú diario, disponible entre semana, suele moverse en una horquilla de entre 16 y 21 euros dependiendo de la temporada, e incluye entrante, principal, postre y bebida. Para quienes quieran una experiencia más completa, el local ofrece también un menú degustación y un menú de fin de semana alrededor de los 25 euros, una opción que muchos clientes consideran muy competitiva en relación con la calidad que se sirve.

En el apartado de tapas, el Méli Mélo ha cosechado premios en concursos regionales de Aragón, lo que da una idea del nivel de sus propuestas. Entre las más reconocidas por la clientela destacan la piruleta de ternasco, la croqueta de yuca, el canelón de rabo de toro, el tartar de tomate con burrata, el pulpo a la brasa y, sobre todo, el Cave Ovum, un saquito crujiente de setas, bacon y huevo con carbonara de torrezno que se ha convertido en la firma de la casa. También son muy valorados el ceviche (en distintas versiones), el calamar relleno de suquet, la hamburguesa de rape y gambas, y la patata rellena de ternasco. Los postres merecen mención aparte: el coulant de chocolate blanco, el brownie con helado y el bizcocho de cerveza negra son algunas de las recomendaciones más repetidas por los comensales.

El servicio es otro de los puntos fuertes del local. Camareros como Kelvin, Pablo, Santiago o Israel aparecen mencionados en numerosas reseñas por su atención cercana, profesional y detallista. Muchos clientes destacan que el personal se acerca a las mesas de la barra para explicar cada tapa y recomendar cómo comerla para apreciar mejor los matices, un detalle que marca la diferencia respecto a otros restaurantes de la zona. La cocina, capitaneada por el chef Pasqualetto, presume de productos frescos y de una ejecución técnica que se nota en cada plato.

Sin embargo, no todo es perfecto en el Méli Mélo, y conviene tener en cuenta algunos aspectos antes de visitarlo. El local es muy pequeño, lo que unido a su popularidad hace que sea prácticamente imprescindible reservar, sobre todo los fines de semana. Quienes lleguen sin reserva es probable que tengan que esperar o que se queden sin sitio. Además, el sistema de doble turno en cenas puede generar cierta sensación de prisa, ya que el personal avisa al cliente cuando se acerca la hora de dejar la mesa para el siguiente servicio. También es importante conocer la política del establecimiento: en la zona de barra solo se sirven tapas, mientras que en el comedor el cliente debe pedir a la carta o menú, sin posibilidad de combinar ambas opciones, algo que ha generado alguna queja entre quienes esperaban mayor flexibilidad.

Otro aspecto a considerar es la relación calidad-precio. Aunque la mayoría de los comensales considera que la calidad justifica el desembolso, hay quien opina que los precios son algo elevados para el tamaño de las raciones, sobre todo en el caso de algunas tapas que se sirven en formatos pequeños pero a un precio que ronda los 4-6 euros por unidad. El precio de las bebidas, especialmente en el apartado de vinos y combinados, también se percibe como algo alto. A esto se suma que la oferta vegetariana es bastante limitada, por lo que las personas que no comen carne ni pescado encontrarán pocas opciones, especialmente en el comedor.

En cuanto a la accesibilidad, conviene saber que el Méli Mélo no está adaptado especialmente para personas con movilidad reducida, dado el tamaño reducido del local y la disposición de las mesas, algunas de ellas altas y estrechas en la zona de barra. El baño, además, se sitúa en una zona algo angosta según relatan algunos clientes. Por otro lado, la otra sede del Méli Mélo en El Tubo sí ofrece una carta más amplia para celiacos, con un surtido específico de tapas sin gluten y pan apto, algo que quienes siguen esta dieta agradecerán.

A pesar de estos pequeños inconvenientes, el balance general es muy positivo. El Méli Mélo es uno de esos restaurantes que justifican una visita a Zaragoza por sí solos. La originalidad de sus tapas, la calidad del producto, la cuidada presentación y la atención al detalle hacen de este local una experiencia memorable para quienes valoran la buena mesa. Para una ocasión especial, una cena con amigos que quieran descubrir los sabores más auténticos de Aragón con un giro creativo, o simplemente para darse un capricho en forma de tapeo cuidado, la Calle Mayor de Zaragoza espera con esta pequeña joya gastronómica.

Si decides acercarte, recuerda reservar con antelación, preguntar por las sugerencias del día y dejarte llevar por las recomendaciones del personal. El Méli Mélo no es solo un bar de tapas al uso: es un viaje por la cocina aragonesa contemporánea que, entre raciones y menús, demuestra que la tradición y la innovación pueden ir de la mano en la mesa. Para quienes buscan algo más que una simple comida para llevar, este restaurante en el corazón del Casco Antiguo es, sin duda, una apuesta segura.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos