Dani Brasserie
AtrásDani Brasserie se sitúa en la séptima planta del Hotel Four Seasons Madrid, concretamente en el histórico Palacio de la Equitativa que preside la Plaza de Canalejas. Este restaurante del chef malagueño Dani García combina la alta cocina con un enclave privilegiado en pleno centro de la capital, en la calle de Sevilla número 3. Desde su apertura, se ha consolidado como una de las terrazas más codiciadas para quienes buscan disfrutar de las vistas de la Gran Vía, la calle Alcalá y los edificios emblemáticos que rodean Canalejas.
La oferta gastronómica de Dani Brasserie abarca desde el desayuno temprano hasta la cena tardía, con servicio también de brunch los fines de semana. Funciona como restaurante, bar de cócteles y espacio de copas al atardecer, lo que lo convierte en un punto versátil para distintasocasiones: una comida de negocios, una celebración especial o simplemente una copa con vistas.
Una terraza que enamora a primera vista
El elemento más reconocible de este restaurante es, sin duda, su terraza. Ubicada en la azotea del hotel, ofrece una panorámica privilegiada del centro histórico de Madrid, especialmente espectacular durante el atardecer. Las mesas exteriores se llenan rápidamente, por lo que conviene reservar con antelación, sobre todo en primavera y verano. En días de frío o lluvia, la dirección suele reubicar a los clientes en el comedor interior, cuya decoración es más sobria y ha recibido algunas críticas por resultar menos impactante que el espacio al aire libre.
En invierno, la terraza incorpora calefactores y mantas para alargar la temporada, aunque varios comensales han señalado que no todos los calefactores funcionan correctamente, lo que puede afectar a la comodidad en días especialmente desapacibles.
La carta y los platos icónicos
La propuesta culinaria fusiona la cocina de autor con guiños a la gastronomía andaluza, sello distintivo de Dani García. Entre los platos más recomendados por quienes han visitado el restaurante destacan los siguientes:
- Tomate Nitro: probablemente el plato más emblemático y solicitado. Se trata de un tomate preparado con nitrógeno líquido que se sirve con gazpacho verde y tartar de quisquillas. Es, en palabras de muchos clientes, el motivo principal para volver.
- Hamburguesa Dani o Hamburguesa Rossini: una hamburguesa de lomo madurado con foie, queso parmesano y cebolla caramelizada, servida con patatas fritas. Sorprende por su jugosidad y sabor, y suele describirse como una de las mejores de Madrid.
- Ravioli de rabo de toro: una versión moderna de un clásico de la cocina española, con pasta fina y un relleno intenso.
- Tartar de atún rojo con stracciatella o con anguila ahumada.
- Croquetas de jamón ibérico, muy valoradas por su cremosidad.
- Langostinos estilo Robuchon con mayonesa de pesto y parmesano.
- Lubina con crema de hinojo o Descargamento de atún, plato de carácter andaluz.
- Frescor Andalusí, un postre creativo con guiños a la tierra del chef.
- Brioche de pistacho con nutella caramelizada, uno de los dulces más repetidos en las recomendaciones.
El menú degustación, llamado «The Best of Dani», recopila los platos más representativos del chef y consta de varios pases. Las opiniones sobre este menú están divididas: algunos clientes lo consideran una buena forma de conocer la esencia del restaurante, mientras que otros opinan que no está a la altura de su precio, especialmente si se compara con propuestas de restaurantes con estrella Michelin a precios similares.
El servicio: profesionalidad con altibajos
Uno de los puntos más elogiados de Dani Brasserie es la atención al cliente. El equipo de sala, dirigido por el maître Sebastián Ifergan, ha sido reconocido en múltiples ocasiones. Nombres como Brian, Jaime, Álvaro, Sandra, Juan Carlos, Orlando, Emil, Pedro, Albert, Marc (el sumiller), Alonso (barman), Orlando, Marina, Gabriel, Luis o Adrià aparecen citados por su trato cercano, profesional y por las acertadas recomendaciones a la hora de elegir vino o platos.
Sin embargo, también se han registrado desperfectos que conviene tener en cuenta:
- Tiempos de espera prolongados entre platos, especialmente en el menú degustación.
- Errores en las comandas, como servir platos no solicitados a comensales vegetarianos o platos a temperatura incorrecta.
- Demoras en la atención cuando el restaurante está a máxima capacidad.
- Errores en las cuentas, como cobros duplicados o productos no consumidos.
- Incidencias en la terraza cuando las condiciones meteorológicas cambian y se reubica a los comensales en el interior.
El equipo, no obstante, suele reaccionar con rapidez ante las quejas y en muchos casos ofrece compensaciones como detalles personalizados (rosas en San Valentín, notas de felicitación, bombones personalizados) para suavizar la experiencia.
Precios: el punto más delicado
Este es, junto con la terraza, el aspecto más comentado de Dani Brasserie. El nivel de precios es alto, propio de un hotel cinco estrellas, y algunos conceptos han generado controversia:
- Botella de agua filtrada: 12€, un precio que varios clientes consideran desorbitado.
- Café espresso: 9-11€, percibido por muchos como excesivo.
- Pan y aceitunas de aperitivo: 14€ por persona.
- Caña de cerveza: 10€.
- Copa de vino: a partir de 22€.
- Cócteles: alrededor de 19-22€, con resultados desiguales según el barman.
- Menú degustación: aproximadamente 110-120€ por persona.
- Brunch: 125€ por persona sin bebidas alcohólicas.
El ticket medio para una cena a la carta suele situarse entre los 80€ y los 150€ por persona sin incluir vino. Muchos clientes coinciden en que la experiencia global lo justifica, pero otros señalan que existen opciones de alta cocina en Madrid con una relación calidad-precio más ajustada.
Cócteles y barra
El área de barra y cócteles es uno de los grandes atractivos, especialmente al atardecer. La carta de cócteles es creativa, con combinaciones que maridan con la cocina. El servicio de copas permite disfrutar del restaurante sin necesidad de cenar, algo especialmente indicado para quienes únicamente quieran admirar las vistas o tomar algo antes o después de una comida.
Para quién es ideal este restaurante
Dani Brasserie se ajusta especialmente a:
- Parejas que buscan una cena romántica con vistas al skyline madrileño.
- Celebraciones especiales (aniversarios, cumpleaños, San Valentín), donde el equipo suele tener detalles personalizados.
- Turistas que quieren conocer la cocina de autor española en un enclave icónico.
- Amantes del brunch de fin de semana con producto premium.
- Grupos de negocios o eventos privados en un entorno exclusivo.
No es la mejor opción para quienes busquen una comida para llevar, una experiencia informal o una cafetería de paso: este es un restaurante de experiencia, pensado para una visita pausada.
Horarios y reservas
El restaurante abre todos los días. De lunes a viernes, el servicio es de 7:00 a 11:00 (desayuno) y de 13:00 a 1:00 (almuerzo y cena). Los fines de semana, el desayuno comienza a las 7:30 y termina a las 11:30, mientras que el servicio de comida y cena se mantiene de 13:00 a 1:00.
Para garantizar mesa en la terraza, sobre todo los sábados y al atardecer, es imprescindible reservar con varios días de antelación a través de la web oficial o por teléfono (913 30 62 10). También aceptan reservas a través de la aplicación del hotel y plataformas como OpenTable.
Veredicto final
Dani Brasserie es un restaurante que cumple con creces en tres pilares fundamentales: ubicación privilegiada, producto de calidad y un equipo de sala profesional. Sus platos icónicos justifican la visita y la terraza al atardecer es, probablemente, una de las mejores cartas de presentación que ofrece la escena gastronómica madrileña.
Como contrapartida, los precios son elevados y algunos conceptos pueden resultar desproporcionados, sobre todo en lo que respecta a bebidas y aperitivos. También conviene tener en cuenta la posibilidad de tiempos de espera largos o errores puntuales en el servicio, especialmente en fines de semana.
Si buscas vivir una experiencia gastronómica completa en pleno centro de Madrid y dispones de un presupuesto holgado, Dani Brasserie merece una visita, idealmente reservando con tiempo para asegurar un sitio en la terraza. Si lo que prefieres es tomar una copa con vistas sin cenar, también es una opción muy recomendable gracias a su oferta de cócteles y barra.