Asador Baserri
AtrásEn la zona centro de Getafe, el Asador Baserri se ha consolidado como uno de los restaurantes de referencia para quienes buscan comida tradicional del norte de España, concretamente de la cocina asturiana, vasca y cántabra, en pleno corazón de la Comunidad de Madrid. Ubicado en la Avenida Juan de la Cierva, este local familiar lleva años siendo parada obligatoria tanto para vecinos de Getafe como para visitantes que buscan una experiencia gastronómica con sello del norte peninsular.
Lo primero que llama la atención al conocer este restaurante es la amplitud de su oferta culinaria. El menú del día, disponible de martes a domingo en horario de comida (de 13:30 a 16:00), ofrece alrededor de 30 a 35 primeros platos y más de 20 segundos entre los que elegir, una variedad poco habitual que permite encontrar algo para cada paladar. Los fines de semana, el precio se incrementa hasta los 27,50-30 euros, manteniendo la misma filosofía de carta abierta. El menú incluye bebida, café y postre, una relación calidad precio muy competitiva dentro de la oferta de restaurantes de la zona sur de Madrid.
Entre los platos estrella del Asador Baserri destacan especialidades claramente asturianas como la fabada, servida en cazuela de barro con su compango tradicional y en raciones generosas que fácilmente dan para compartir entre dos o tres comensales. Los cachopos son otra de las grandes apuestas del local, con variedades rellenas de jamón y queso cabrales, picadillo de matanza con cabrales, morcilla, e incluso versiones más originales como el cachopo de lenguado relleno de changurro. La carne a la piedra permite al comensal cocinar al gusto distintos cortes, desde la chuleta vasca hasta el tomahawk de dos kilos para compartir.
La sección de arroces también merece una mención especial. El arroz meloso de rabo de buey, el arroz de txangurro (centollo) y el arroz con bogavante son tres clásicos muy solicitados. En cuanto a los platos de cuchara, además de la fabada, los usuarios suelen destacar los judiones con callos, las patatas revolconas con torreznos de Soria y pulpo, la sopa castellana, la olla podrida y los callos a la madrileña. Las croquetas de pollo e idiazábal, así como las croquetas de jamón y cabrales, son otras de las recomendaciones habituales.
En el apartado de los postres caseros, el Asador Baserri presume de elaboraciones propias que muchos clientes califican como uno de los mayores atractivos de la casa. Las torrijas, la tarta de queso, la pantxineta, el hojaldre relleno de crema pastelera, el arroz con leche y el flan de pera son los más repetidos en las recomendaciones. La sidra natural asturiana y una bodega con vinos de la casa completan la oferta de bebidas.
El servicio es uno de los puntos fuertes según la mayoría de los clientes. El dueño, de origen asturiano, suele recibir personalmente a los comensales y se encarga de tomar las comandas, explicando con detalle cada plato y recomendando según los gustos del cliente. Las camareras también reciben frecuentes elogios por su trato cercano, profesional y amable. No obstante, también existen voces críticas que mencionan episodios puntuales de trato poco cordial por parte de la dirección, especialmente en situaciones de celebraciones con grupos grandes.
Uno de los aspectos más recomendables para el cliente es la posibilidad de realizar reservas a través de su página web, un sistema que, aunque generalmente funciona bien, ha reportado algunos fallos puntuales según ciertas experiencias. Dada la alta demanda del local, es casi imprescindible reservar con antelación, sobre todo los fines de semana y para grupos numerosos. El teléfono de contacto es el 916 84 00 20.
Ahora bien, no todo es positivo. El restaurante presenta una serie de limitaciones que conviene conocer antes de visitarlo. El local es pequeño y las mesas están muy juntas entre sí, lo que provoca que el ambiente se vuelva bastante ruidoso cuando hay lleno, hasta el punto de dificultar la conversación en algunas ocasiones. Las sillas tampoco son especialmente cómodas para comidas largas. Algunos clientes también han señalado que la decoración ha quedado algo anticuada y que el sistema de extracción de humos no siempre es suficiente cuando se preparan carnes a la piedra en varias mesas simultáneamente, generando cierta sensación de ambiente cargado.
Otro punto a tener en cuenta es el horario limitado. El Asador Baserri cierra los lunes y, salvo viernes y sábado, solo ofrece servicio de comida, sin cenas. Esto lo aleja de la dinámica de los bares y cafeterías más versátiles, y puede ser un inconveniente para quienes trabajan lejos y solo pueden cenar fuera. Además, al tener una rotación alta de mesas y gran volumen de trabajo, no es raro que en horas punta se produzcan esperas prolongadas entre plato y plato, y en algunos casos el servicio puede volverse más lento de lo deseado.
En cuanto a la política de celebraciones, el local ha generado cierta controversia al restringir expresiones típicas de cumpleaños y eventos, como cantar el «cumpleaños feliz» o dar palmas en la mesa, especialmente cuando quedan pocos comensales. Esto ha provocado el malestar de varios grupos que esperaban poder celebrar la ocasión con normalidad. Por este motivo, quienes busquen un espacio para grandes celebraciones con ambiente festivo quizá deban valorar otras opciones.
Sobre la comida para llevar, el Asador Baserri no es su fuerte. Aunque ofrece la posibilidad de pedir ciertos platos para llevar, no se trata de un servicio de comida para llevar propiamente dicho, y algunos clientes han reportado experiencias poco satisfactorias con el empaquetado. Quienes busquen opciones de comida para llevar con más infraestructura quizá deban recurrir a otros establecimientos.
el Asador Baserri es una opción sólida dentro de la oferta de restaurantes de Getafe, especialmente recomendado para amantes de la cocina asturiana y del norte de España que valoren una carta amplia, raciones generosas y una buena relación calidad precio. La fabada, los cachopos, las croquetas, los arroces y los postres caseros son apuestas seguras. Sin embargo, los potenciales clientes deben asumir las incomodidades propias de un local pequeño y ruidoso, con un horario restringido y sin grandes alardes en la decoración. Para una comida tranquila entre semana o una visita gastronómica de fin de semana, cumple con nota; para quienes busquen un ambiente más distendido, silencio para conversar o un sitio para celebrar con alegría, conviene sopesar las limitaciones mencionadas.