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Restaurante Manolo 1934

Restaurante Manolo 1934

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Calle de la Princesa, 83, Moncloa - Aravaca, 28008 Madrid, España
Bar Bar de tapas Bar restaurante Cafetería Cervecería Restaurante Restaurante de cocina española Restaurante de comida madrileña Restaurante mediterráneo
8.2 (7711 reseñas)

El Restaurante Manolo 1934 es un establecimiento con una larga trayectoria en la capital española, enclavado en la céntrica Calle de la Princesa, número 83, en el barrio de Moncloa-Aravaca de Madrid. Su nombre ya delata su antigüedad, ya que lleva funcionando desde el año 1934, lo que le confiere esa aura de restaurante clásico que tantísimo valor tienen los madrileños. Durante décadas ha sido un punto de referencia para quienes buscan comer bien en Madrid, atrayendo tanto a vecinos del barrio como a visitantes de otras partes de la ciudad e incluso turistas que llegan a esta zona atraídos por su estratégica ubicación cerca de puntos de interés como el Templo de Debod o la Casa de Campo.

En cuanto a su propuesta gastronómica, el restaurante apuesta por una cocina tradicional española de mercado, sin grandes pretensiones modernas pero con productos bien elegidos. Entre sus platos más destacados se encuentran el célebre cocido madrileño, que se sirve en días concretos como miércoles y sábados, el pulpo a la gallega, las croquetas de cocido, los callos a la madrileña, las patatas bravas con una salsa que ha conquistado a más de un comensal, los torreznos de Madrid, las alcachofas confitadas, el cachopo y las mollejas encebolladas. También hay que mencionar su oferta de platos sin gluten, algo que no todos los restaurantes tradicionales ofrecen y que ha sido muy valorado por clientes celiacos, quienes destacan que tanto el cocido como la cerveza y el pan sin gluten están disponibles.

El establecimiento cuenta con varias zonas diferenciadas: una barra de bar donde tomarse unas copas o unas tapas, un comedor principal para comidas más formales y una terraza que permite disfrutar del aire libre. Además, dispone de servicio a domicilio y acepta reservas, lo que lo convierte en una opción versátil para distintas ocasiones, ya sea un almuerzo entre semana, una cena en familia o una reunión con amigos. El horario es bastante amplio, abriendo sus puertas desde las 7:00 horas los días laborables y desde las 9:30 los fines de semana, hasta las 23:30 horas.

Uno de los puntos fuertes más reiterados en las opiniones de los clientes es la calidad del servicio. Camareros como Nacho, Candela, Gema o Carla son mencionados de forma repetida por su amabilidad, profesionalidad y dedicación. Muchos usuarios resaltan que el trato del personal es cercano y familiar, características propias de los bares y restaurantes clásicos de Madrid que no se han perdido con el paso del tiempo. También se destaca la excelente relación entre el personal de cocina y el de sala, lo que se traduce en un servicio fluido y coordinado.

El menú del día, disponible entre semana por aproximadamente 20 euros, es otra de las propuestas interesantes del restaurante, ya que ofrece comida abundante y bien preparada a un precio que, aunque qualche cliente considera elevado, la mayoría valora como justo teniendo en cuenta la calidad del producto y la elaboración. Sin embargo, hay que señalar que varios comensales han experimentado sorpresas en la cuenta, como cargos por pan no solicitado que se sirve automáticamente sin preguntar al cliente, llegando a cobrarse importes de entre 1,40 y 2 euros por unidad.

Entre los aspectos que despiertan ciertas críticas, destacan los siguientes:

  • Relación calidad-precio: Aunque hay consenso general en que la comida es buena, algunos clientes consideran que determinadas raciones son excesivamente caras, especialmente los callos, las croquetas o los platos principales como la merluza, que en algún caso fue descrita como una rodaja pequeña y seca sobre una cama de patatas sosas. La media ración de callos ha llegado a cobrarse a 10 euros, un precio que no todos están dispuestos a asumir.
  • Espacio entre mesas: Varios reseñadores coinciden en que las mesas están muy juntas, lo que reduce la privacidad y permite escuchar conversaciones de mesas vecinas sin querer, algo que puede resultar incómodo en un restaurante para comer tranquilamente.
  • Inconsistencia en la calidad: Aunque el cocido es uno de los platos estrella, no todas las experiencias han sido satisfactorias. Hay reseñas que describen el cocido como algo mediocre, con una sopa insípida, garbanzos escasos y carnes resecas. Otros, sin embargo, lo califican como uno de los mejores de Madrid.
  • Problemas puntuales de atención: Algunos clientes han reportado actitudes frías o poco amables por parte de determinados camareros, especialmente con personas mayores, algo que el propio restaurante ha agradecido y prometido corregir tras conocer estas experiencias.
  • Cobros indebidos: Se han producido situaciones donde se han cobrado productos no consumidos, como una botella de agua mineral que nunca llegó a la mesa pero apareció en la cuenta.

En el lado positivo, los aspectos más alabados son la abundancia de las raciones, con clientes que aseguran no haber podido terminar el menú del día, la calidad de platos concretos como las alcachofas confitadas, los torreznos, el pulpo a la gallega, las costillas a baja temperatura y los riñones, y la versatilidad del local, que funciona igual de bien como bar de tapas, restaurante de mediodía o sitio para celebraciones familiares. La organización de catas de vinos y cócteles los jueves también ha sido muy bien recibida.

el Restaurante Manolo 1934 se posiciona como una opción sólida para quienes buscan restaurantes con cocina tradicional en Madrid, con una carta variada que incluye desde tapas hasta guisos contundentes. Su ubicación privilegiada en Moncloa, su ambiente acogedor y su compromiso con opciones para celiacos lo convierten en un lugar a considerar. Eso sí, es recomendable ir con expectativas claras sobre los precios y, si es posible, pedir recomendaciones específicas al personal para acertar con los platos más logrados del día. Para quienes valoren la cocina casera madrileña y no les importe pagar un poco más por calidad y tradición, puede ser una experiencia muy satisfactoria.

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