Restaurante Gijón Antiguo Zabala
AtrásEn pleno barrio de Cimadevilla, el casco histórico de Gijón, se alza el Restaurante Gijón Antiguo Zabala, un clásico de la hostelería asturiana instalado en un antiguo hospital de peregrinos del siglo XVII, con paredes de piedra y suelo de parqué que aportan un ambiente cálido y con carácter. Su dirección, C. Vizconde de Campo Grande, 2, lo sitúa a un paso del puerto y de la playa de San Lorenzo, una ubicación privilegiada dentro del centro de la ciudad.
Este restaurante se ha consolidado como una referencia obligada para quienes buscan comida tradicional asturiana con un fuerte protagonismo del producto del Cantábrico. Su cocina gira en torno al pescado y el marisco frescos, aunque también cuenta con opciones de cuchara y carne que completan una carta breve pero bien seleccionada. La oferta lo convierte en una elección recurrente tanto para comidas de negocios como para reuniones familiares o cenas especiales, sin perder la cercanía de un bar de toda la vida.
Una carta corta pero muy trabajada
Quien consulte la carta del Antiguo Zabala notará rápidamente que la variedad no es su fuerte: la oferta es más bien corta, aunque los platos que se mantienen han demostrado con los años estar bien afinados. Entre los entrantes más solicitados por la clientela destacan el pastel de centollo gratinado, considerado por muchos comensales como la estrella indiscutible del local, las croquetas de jamón caseras, las zamburiñas, los calamares fritos y los fritos de pixín (rape) con salsa tártara. Otros clásicos que aparecen con frecuencia en las mesas son las alcachofas con jamón, las navajas, el carpaccio de bonito y el tartar de atún.
En el apartado de principales, el rollo de bonito, la ventresca de bonito (especialmente en temporada), el remero a la espalda, la lubina al horno, el besugo y el pixín a la espalda o al horno figuran entre los más elogiados. Los amantes de los arroces encontrarán un buen abanico con el arroz a la marinera, el arroz con bogavante y el arroz negro, todos ellos con generosas raciones pensadas para compartir. Para los que prefieran cuchara, la fabada y las fabes con almejas son apuestas seguras. En el terreno cárnico, el entrecot, el rabo de toro y la paletilla de lechal suelen recibir buenas valoraciones.
Postres y bodega
La parte dulce de la carta incluye la tarta de queso al horno, la milhojas, el arroz con leche y opciones como el brownie con helado de mango o el helado de turrón con chocolate caliente. Las opiniones sobre los postres son dispares: la tarta de queso y la tarta de manzana cuentan con gran aceptación, mientras que la milhojas y el arroz con leche han generado algún comentario menos entusiasta en distintas visitas.
La bodega es otro de los puntos fuertes del local, con una selección amplia de vinos que incluye referencias de albariño, ribera y otras denominaciones, además de sidra asturiana, que puede pedirse sin escanciar. El servicio de sala se encarga habitualmente de asesorar sobre el maridaje más adecuado para cada plato.
Ambiente, terraza y detalles prácticos
El local combina la estética de un restaurante clásico —manteles de tela, servilletas de tela y sillas de madera— con un toque actualizado. Dispone de una terraza lateral muy agradable para los meses de buen tiempo, admiten mascotas en esa zona y suelen llevar agua a los perros sin que el cliente lo solicite, un detalle que muchos agradeecen.
El horario de apertura es de martes a sábado, con servicio de comida de 13:30 a 16:30 y de cena de 20:30 a 23:00. Los domingos abre únicamente al mediodía y los lunes permanece cerrado. El teléfono de contacto es el 985 34 17 31 y la web oficial es http://antiguozabala.es/, donde se pueden gestionar reservas. Conviene tener en cuenta que, dado su nivel de ocupación, es muy recomendable reservar, sobre todo los fines de semana y en temporada alta.
El servicio: profesionalidad con matices
El equipo de camareros del Antiguo Zabala recibe, en general, muy buenas valoraciones. Nombres como Eduardo (vinculado a la dirección), Ricardo, Salomé, Nerea o Virginia aparecen repetidamente en los comentarios destacando su amabilidad, su atención al detalle y su capacidad de asesoramiento al cliente. Se trata de un servicio profesional y cercano, que suele acertar al recomendar tanto platos como vinos. El establecimiento admite comida para llevar a través de servicio take away, una opción útil para quienes prefieran degustar sus platos en casa.
Sin embargo, no todo es perfecto: en horas punta —especialmente los domingos y fines de semana— algunos clientes han señalado esperas largas, cierta sensación de agobio por el ritmo del personal y, en casos puntuales, una atención que puede parecer apurada. También se han producido comentarios negativos aislados sobre el trato de algún miembro del equipo, sobre todo en lo relativo a la respuesta ante críticas concretas sobre los platos.
Lo que funciona muy bien
Las principales fortalezas del local se resumen en la calidad del producto, especialmente el pescado y el marisco del Cantábrico, siempre frescos y bien tratados en cocina; la elaboración cuidada de los platos clásicos asturianos; la profesionalidad del equipo de sala; el ambiente acogedor y la ubicación privilegiada en Cimadevilla, junto al puerto y la Playa de San Lorenzo. La generosidad de las raciones —especialmente en los arroces— y la posibilidad de comer con perro en terraza son otros detalles que marcan la diferencia para determinados perfiles de cliente.
Puntos débiles que conviene conocer
En el lado menos positivo, varias reseñas mencionan el precio elevado de algunos platos y del cubierto (el pan puede alcanzar los 7 € por cuatro raciones, según han comentado algunos usuarios), la relación calidad-precio desigual en función del plato elegido, la necesidad de mejorar los aseos (descritos en varias ocasiones como anticuados o poco limpios), la irregularidad puntual en la calidad de ciertos productos como los fritos de pixín o las zamburiñas, y la sensación de prisa que transmite el servicio en momentos de máxima ocupación. También se han reportado mesas en terraza con desnivel y alguna ración que se queda corta para el precio cobrado, como las croquetas en formato media ración.
¿Para quién es ideal este restaurante?
El Antiguo Zabala es una elección acertada para quienes busquen una cocina asturiana de producto bien ejecutado en un entorno con personalidad, estén dispuestos a asumir un ticket medio-alto y quieran disfrutar del ambiente del casco antiguo de Gijón. Es también un lugar apropiado para celebraciones y comidas en grupo, así como para quienes valoren especialmente el pescado y el marisco bien preparados. No es, en cambio, la opción más recomendable para quien busque una cafetería de paso, una carta muy amplia o un ambiente informal, ya que se trata de un restaurante consolidado con sus propias reglas.
En definitiva, el Antiguo Zabala sigue siendo uno de los nombres propios de la hostelería gijonesa, con una trayectoria avalada por una clientela fiel que repite visita tras visita. Quienes decidan acercarse encontrarán una cocina honesta, un servicio profesional y el sabor auténtico del Cantábrico en pleno corazón de Cimadevilla.