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Mesón Sancho

Mesón Sancho

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Calle Begoña, 18, Centro, 33201 Gijón, Asturias, España
Restaurante Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo
9.2 (5071 reseñas)

Situado en el número 18 de la Calle Begoña, en pleno corazón del centro gijonés, Mesón Sancho se ha consolidado durante décadas como una de las referencias obligadas para los amantes de la comida a la parrilla en Asturias. Fundado en 1969, este emblemático local forma parte de la conocida Ruta de los Vinos de Gijón, una zona peatonal donde conviven restaurantes, bares y cafeterías que combinan la gastronomía tradicional asturiana con un ambiente animado y cosmopolita.

Un local con carácter y limitaciones evidentes

Lo primero que debe saber quien se acerque por primera vez es que Mesón Sancho es un establecimiento pequeño. Cuenta con una barra para quienes prefieren comer de pie o tapeando, un comedor en la planta superior con un número limitado de mesas y un par de ellas en la zona inferior. Precisamente, ese tamaño reducido es uno de los aspectos que más se repite en las opiniones de los clientes: las mesas quedan muy juntas entre sí, lo que genera un ambiente ruidoso en horas punta. Además, el acceso no está adaptado para personas con movilidad reducida, ya que cuenta con escalones tanto en la entrada como entre los dos niveles del comedor. Tampoco dispone de una entrada accesible para sillas de ruedas.

En cambio, lo que se compensa con creces es la atmósfera auténtica que se respira entre sus paredes. Las monedas incrustadas en una de las paredes, el detalle de las servilletas de tela o el mantel individual con la imagen del local son pequeños guiños a una tradición hostelera que se ha mantenido intacta durante generaciones. Hay, además, una terraza en una calle peatonal trasera, una opción especialmente agradable durante los meses de verano y que admite mascotas.

La cocina: la brasa como seña de identidad

La carta de Mesón Sancho es breve y sin grandes florituras, pero esa precisamente es su fortaleza. Aquí no se juega con un menú extenso, sino con materia prima de primera calidad cocinada con maestría en la parrilla de carbón. La oferta se centra básicamente en carnes, pescados y casquería, siempre de temporada.

El plato estrella es, sin ningún género de duda, el chuletón de vacuno, una pieza que ronda los tres cuartos de kilo y que se sirve en una piedra caliente para que el comensal lo termine de hacer a su gusto. Su precio ronda los 35 euros, una cifra que, según quienes lo han probado, resulta muy razonable teniendo en cuenta la calidad del producto. Se recomienda pedirlo poco hecho para apreciar todo su jugoso sabor.

Pero si hay un producto que ha alcanzado la categoría de leyenda en este local, esas son las mollejas. Numerosos comensales las califican como las mejores que han probado nunca, y es una opinión que se repite tanto en reseñas de clientes locales como de visitantes de otras comunidades e incluso de fuera de España. Se sirven a la plancha, tiernas y sabrosas, normalmente acompañadas de patatas panaderas. Junto a ellas, la morcilla matachana, el chorizo criollo, la cecina, las almejas a la marinera, el rubiel, la lubina y el pixín a la plancha completan una selección que pocos restaurantes en Asturias pueden igualar.

La paletilla de cordero y las chuletillas de cordero son otras dos apuestas seguras, especialmente para quienes prefieran carne distinta a la de vacuno. También se ofrece un queso manchego de gran calidad, con un aceite de oliva picual que los propios camareros recomiendan probar directamente sobre el queso.

Los postres: un cierre a la altura

La repostería casera merece capítulo aparte. La tarta gijonesa, la tarta de queso al horno, la tarta Sancho (de chocolate y nata) y el arroz con leche requemado son los grandes clásicos, y todos comparten una elaboración cuidada que recuerda a la comida tradicional asturiana. Quienes busquen opciones sin gluten también encontrarán opciones adaptadas, ya que la mayor parte de la cocina se elabora a la parrilla y fuera de la cadena de masas.

Precio medio y relación calidad-precio

El menú del día no existe como tal; se come a la carta. El gasto medio por persona se sitúa en torno a los 30-35 euros sin contar el vino, aunque puede elevarse si se pide el chuletón. Muchos clientes destacan que la relación calidad-precio es excelente, sobre todo en el caso de la carne, donde se come muy bien por menos de lo que costaría en otros restaurantes de Gijón. La carta de vinos es amplia, bien seleccionada y con precios razonables, e incluye referencias por copa.

Servicio: profesionalidad y excepciones puntuales

El equipo de camareros suele ser uno de los puntos más elogiados del local. Nombres como Rubén, Leo, Javier, Óscar o Diego aparecen repetidamente en las reseñas por su trato cercano, su conocimiento del producto y su capacidad para aconsejar cantidades. Esta atención profesional es especialmente útil para quienes no conocen la carta, ya que es habitual que se sugiera reducir el pedido cuando las raciones son suficientes.

Sin embargo, no todo el mundo ha tenido la misma suerte. En algunas visitas se han registrado esperas largas, errores en la cuenta (como cobrar servicios de pan de más), momentos en los que el personal no retira los platos o incidencias con camareros de barra que han resultado menos atentos. También se ha mencionado un caso aislado, ya lejano en el tiempo, de prácticas de higiene cuestionables, así como la ausencia de sidra, algo llamativo en un establecimiento asturiano. Algunos clientes, además, han percibido cambios de calidad entre el local original de la Calle Begoña y su segundo local en la Calle La Merced, una sucursal más moderna que abrió con la misma filosofía pero con una propuesta visual más actualizada.

Reservas, horarios y recomendaciones prácticas

Quien quiera asegurarse una mesa debe reservar con antelación, algo especialmente importante los fines de semana y en temporada alta. El local abre de lunes a sábado en dos turnos: comida de 12:00 a 16:00 y cena de 20:00 a 23:30 (o 23:45 jueves, viernes y sábado). Los domingos permanece cerrado.

Para una experiencia completa, la recomendación es clara: pedir las mollejas si están disponibles, acompañarlas de un buen vino tinto de la carta, dejar hueco para uno de los postres caseros y, si la ocasión lo merece, lanzarse al chuletón. Si el presupuesto aprieta, una combinación de criollo, morcilla y un bistec resulta más que satisfactoria. A quienes viajen con perros, la terraza es una opción ideal; a celiacos, se les facilitará un menú adaptado sin gluten. En definitiva, Mesón Sancho es un clásico de los restaurantes en Gijón que merece una visita (o varias) para entender por qué lleva más de cinco décadas haciendo felices a los gijoneses y a quienes cruzan su puerta.

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