Restaurante El Cencerro
AtrásEl Restaurante El Cencerro se ubica en pleno centro de Gijón, en la Calle Decano Prendes Pando número 24, una zona accesible y bien comunicada que lo convierte en una parada habitual tanto para quienes viven en la ciudad como para visitantes que buscan un buen restaurante en Gijón donde disfrutar de una cocina con personalidad. Con más de dieciocho años de trayectoria, este establecimiento ha sabido consolidar una propuesta gastronómica que mezcla la tradición asturiana con guiños a otras cocinas, siempre apoyada en un producto de primera calidad y en una atención muy cuidada.
Al cruzar la puerta, el comensal se encuentra con un local pequeño y acogedor, decorado con un estilo clásico de taberna que transmite calidez desde el primer momento. Apenas cuenta con una quincena de mesas, por lo que es muy recomendable reservar con antelación, especialmente los fines de semana. El ambiente es tranquilo, ideal tanto para una cena en pareja como para una comida de grupo o una celebración especial. El trato del personal es uno de sus puntos más valorados: camareros como José, Isa, Julieta o Andrea se distinguen por su profesionalidad, su amabilidad y por explicar cada plato y cada vino con un nivel de detalle que pocos restaurantes en Asturias ofrecen.
La carta de El Cencerro es amplia, variada y pensada para quienes aprecian una comida casera con un toque de autor. Los entrantes son uno de los grandes atractivos: croquetas de centollo cremosas por dentro y crujientes por fuera, carpaccio de calamar con torreznos de sepia, ensaladilla de centollo y kimchi, mollejas, manitas de cerdo con foie, carpaccio de manitas de cerdo, revuelto de setas de temporada con huevo a baja temperatura, una ensalada de tomates de Villaviciosa con burrata que quita el sentido, ceviche de bonito o de corvina, un steak tartar con helado de mostaza que ya es marca de la casa, hígado de pato, puerros gradinados con sardina ahumada y almendra marcona, o un original mollete de panceta marinada. En las fotografías que comparten los comensales se aprecia el mimo en la presentación y la generosidad en las raciones.
El plato fuerte, como no podía ser de otra forma tratándose de un templo de la carne, son los principales. El chuletón de vaca gallega es uno de los grandes reclamos, con cortes como el T-bone, el Tomahawk italiano o el inglés, siempre en su punto y con un acompañamiento que permite apreciar la maduración. La presa estilo roast beef, la picanha de Angus o wagyu, el lomo alto de ternera asturiana, la presa de gochu asturcelta con guacamole, el cochinillo asado, la paletilla, el lechazo o el rabo de ternera deshuesado completan una oferta carnívora difícil de igualar. Para quienes prefieren pescado, hay lubina, atún rojo en tartar, salmonetes, merluza, bacalao, calamar y elaboraciones como la sopa de maracuyá o el arroz a la sepia.
Los postres caseros merecen capítulo aparte. El bizcocho coulant de avellanas es ya un clásico muy solicitado por los habituales, con una textura fluida que se deshace en boca. La milhojas de mascarpone con fresas, el pie de limón, la tarta de queso, el helado de jengibre, el de yuzu, el de aceite de oliva con trufa de chocolate y naranja sanguina, la sopa de maracuyá con vainilla de Madagascar y falso caviar de arándanos, el merengue con dulce de leche o el helado de AOVE son algunas de las creaciones que salen de una cocina que también brilla en el tramo final del menú. Quienes quieran una experiencia completa pueden optar por el menú degustación, disponible en versiones cárnica y gastronómica, que suele maridarse con una cuidada selección de vinos.
La carta de vinos es otro de los grandes argumentos para visitar este restaurante en el centro de Gijón. Cuenta con referencias poco comunes, denominaciones de origen de toda España —incluidos tintos del Bierzo, Ribera del Duero, Rioja, Cangas o DOP Cangas— y una selección de blancos y orujos blancos y de hierbas que invita a dejarse aconsejar. El equipo no tiene reparo en abrir varias botellas para que el comensal pruebe antes de decidirse, una práctica poco habitual y muy valorada. Para quienes buscan opciones para celíacos, el local dispone de pan sin gluten adquirido online, aunque conviene avisar con antelación porque la cocina no es 100% libre de alérgenos y comparte utensilios con el pan convencional.
En el capítulo de inconvenientes, lo más repetido por los clientes es la lentitud del servicio en horas punta, algo comprensible en un local con tan pocas mesas y una cocina tan elaborada. También se señala la escasez de algunas raciones en relación con el precio y el hecho de que los baños están en la planta superior, lo que puede suponer un problema de accesibilidad para personas en silla de ruedas. El precio se sitúa en la franja alta de Gijón (nivel 3 según Google), y aunque muchos comensales consideran que la calidad lo justifica, otros opinan que algunos platos están algo cortos de ración para lo que se paga. El aire acondicionado no siempre está en funcionamiento, y la cocina cierra antes que el local, por lo que conviene consultar los horarios: martes a sábado de 13:00 a 17:00 y de 19:00 a 24:00, domingo y lunes cerrado, con cocina hasta las 15:30 y desde las 20:30 (excepto viernes y sábado, que se alarga hasta las 22:45).
Como detalle a destacar, el restaurante suele tener un gesto especial con los comensales que celebran su cumpleaños, obsequiándoles un postre fuera del menú, y también ofrece gafas de lectura graduadas para quienes tienen dificultad con la letra menuda de la carta, una atención al detalle que define la filosofía del local. Si buscas un restaurante para una ocasión especial, una cena romántica o una comida con amigos en la que la carne sea la protagonista, El Cencerro sigue siendo, después de casi dos décadas, una apuesta segura en el mapa gastronómico gijonés. Para reservar puedes llamar al 984 39 15 67 o consultar su web oficial elcencerro.es.