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Cafe Calatayud

Cafe Calatayud

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C. Fernando Poo, 25, Arganzuela, 28045 Madrid, España
Bar Restaurante
8.8 (861 reseñas)

Café Calatayud se encuentra ubicado en la calle Fernando Poo número 25, en el barrio de Chopera del distrito de Arganzuela, en Madrid. Este establecimiento lleva años formando parte del tejido social de la zona, consolidándose como una de las opciones más populares para los vecinos que buscan un lugar donde desayunar, comer o simplemente tomar algo sin complicarse la vida.

El local dispone de dos espacios diferenciados: la planta baja con barra y mesas, y un altillo superior que resulta ideal para celebraciones privadas o reuniones más tranquilas. También cuenta con una pequeña terraza que atrae a numerosos clientes durante los meses más cálidos. En cuanto a entretenimiento, el bar dispone de varias pantallas estratégicamente colocadas para disfrutar de partidos de fútbol, aunque hay que señalar que la programación de la televisión puede variar según las preferencias de la dirección, algo que algunos clientes han comentado de forma ocasional.

Horario y accesibilidad

Una de las ventajas de Café Calatayud es su extenso horario. Abre sus puertas a las 7:00 horas de lunes a viernes, lo que permite ofrecer completos desayunos a precios muy populares. Los lunes cierra a las 16:00, mientras que de martes a viernes permanece abierto hasta las 23:30 horas. Los sábados abre a las 8:00 y cierra también a las 23:30. Los domingos permanece cerrado, una práctica habitual en muchos bares de barrio de Madrid que priorizan el descanso del personal.

Oferta gastronómica

La carta de este bar restaurante destaca por su variedad y, sobre todo, por su relación calidad-precio, catalogada como excelente por la mayoría de visitantes. Entre los platos más alabados encontramos:

  • Croquetas caseras: consideradas de las mejores de la zona
  • Empanadas colombianas: elaboradas de forma artesanal con recetas tradicionales
  • Patatas bravas: un clásico que ha conquistado a muchos clientes
  • Tortilla de patata: especialmente famosa los jueves
  • Patatas revolconas, migas y callos: especialidades del fin de semana
  • Hamburguesas: mencionadas como opciones contundentes

El menú del día resulta especialmente atractivo para quienes buscan comer de forma económica sin renunciar a la calidad. Existe incluso la posibilidad de pedir medio menú, una opción poco común pero muy apreciada por clientes que no tienen gran apetito. Las raciones son generosas y las tapas que acompañan las consumiciones resultan siempre abundantes y variadas.

Desayunos y aperitivos

Los desayunos en Café Calatayud merecen especial mención. Por menos de cinco euros se puede disfrutar de café o té, un pequeño zumo de naranja y diferentes opciones de bocadillos dulces o salados. Esta propuesta ha conquistado a numerosos vecinos que han convertido el establecimiento en su parada matutina obligatoria.

En cuanto a los aperitivos, el local ofrece opciones tanto frías como calientes que cambian según el día de la semana. Los fines de semana suelen prepararse platos más contundentes como migas, callos o patatas revolconas, tan generosos que muchos clientes confiesan salir del local prácticamente cenados. La cerveza siempre está bien tirada y accompanies de tapas que no escatiman en cantidad.

Ambiente y clientela

El ambiente de Café Calatayud define perfectamente lo que significa un bar de barrio en Madrid. Hay habituales que llevan años посещая el establecimiento y que han llegado a forjar amistades entre ellos. Durante los fines de semana es habitual ver familias que vuelven de passeos por el parque del Manzanares o del Matadero, uno de los centros culturales más importantes de la zona.

La clientela es diversa en cuanto a edades, aunque predomina un público adulto que valora la autenticidad y el trato cercano. Durante los partidos de fútbol, especialmente cuando juegan equipos rivales de Madrid, el ambiente puede volverse muy animado, con mayoría madridista aunque algunos clientes mencionan que el local es, «oficiosamente», colchonero.

El equipo humano

La dueña del establecimiento, Mónica, aparece constantemente en las reseñas positivas junto con su equipo. Mari se encarga de la cocina y la compra, mientras que Ernesto y Estefanía atienden al público con profesionalidad y cercanía. El trato del personal es descrito como atento, eficiente y amable por la gran mayoría de visitantes.

No obstante, algún cliente ha comentado que el trato puede resultar excesivamente familiar, y que en ocasiones la comunicación con la dirección puede resultar algo rígida. Son aspectos menores que no empañan la experiencia general, pero que conviene señalar para ofrecer una visión completa del establecimiento.

Aspectos a considerar

Ningún negocio es perfecto, y Café Calatayud tiene algunos puntos que podrían mejorar según algunas opiniones:

  • La política sobre animales domésticos ha generado cierta controversia. Aunque en la puerta existe un cartel que prohíbe la entrada de perros, el personal permite el acceso bajo ciertas condiciones, algo que no todos los clientes comprenden
  • Algunos usuarios han señalado variaciones en los precios de determinados productos, como el supplément por pasar determinados elementos a la plancha
  • Un cliente echó en falta una propuesta culinaria más elaborada, aunque hay que indicar que este tipo de bar prioriza la sencillez y la accesibilidad económica sobre la gastronomía de autor

Lo que funciona

A pesar de estos pequeños detalles, son numerosos los aspectos positivos que hacen de este local un referente en la zona:

  • Precios extremadamente competitivos para la ubicación
  • Comida casera de calidad con elaboraciones tradicionales
  • Ubicación privilegiada cerca de puntos de interés de Arganzuela
  • Limpieza y mantenimiento adecuado del local
  • Excelente atención al cliente por parte del equipo
  • Opciones tanto para comer como para tomar algo
  • Buena opción para celebraciones privadas en el altillo

En definitiva, Café Calatayud representa lo mejor del bar de barrio tradicional madrileño: un espacio donde la calidad humana prima sobre las innovaciones superfluas, donde los precios accesibles permiten visitas frecuentes, y donde la comida casera se sirve con generosidad. Es, sin duda, una opción recomendable para quien visite el barrio de Chopera o para los vecinos que busquen un lugar donde sentirse como en casa.

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