Restaurant Jordà
AtrásRestaurant Jordà es un establecimiento gastronómico situado en el Carrer Compositor Pedrell, 17, en la localidad gerundense de Olot. Este bar restaurante lleva funcionando durante más de cinco décadas, específicamente dirigido por una pareja de edad avanzada que ha mantenido viva la esencia de la cocina tradicional catalana durante 57 años. Su propuesta se basa en una comida casera que rememora los sabores de toda la vida, atrayendo tanto a trabajadores de la zona industrial cercana como a visitantes que buscan auténtica cocina catalana sin artificios.
El establecimiento abre sus puertas de lunes a viernes desde las 7:00 hasta las 18:00 horas, mientras que los domingos mantiene el mismo horario. Los sábados permanece cerrado, una política que algunos clientes han confirmado en sus reseñas. Esta franja horaria lo convierte en un lugar ideal para desayunos de tenedor, almuerzos y comidas abundantes, aunque no ofrece servicios de cena.
En cuanto a su propuesta culinaria, Restaurant Jordà destaca principalmente por sus carnes a la brasa, especialmente la butifarra, que aparece repetidamente en las fotografías compartidas por los comensales. Los embutidos de calidad también constituyen uno de sus puntos fuertes, elaborados con criterio tradicional. Los guisados, estofados y platos de cocciones lentas forman parte del núcleo de su carta, donde se pueden encontrar preparaciones como el estofado de ternera con patatas, la carrillera de cerdo con manzana asada, o el conejo guisado. Los embutidos, las galtes amb meatballs y las galtas con albóndigas son otros platos que los clientes han destacado positivamente.
El menú diario del restaurante ofrece una relación calidad-precio difícil de superar en la zona. Entre semana, los precios oscilan entre los 12 y los 16 euros, incluyendo entrante, primer y segundo plato, además de postre y bebida o café. Los fines de semana, el precio asciende hasta los 18 o 20 euros, dependiendo del día y la temporada. Esta política de precios moderados ha convertido al establecimiento en un referente para los trabajadores de la zona industrial de Olot, que encuentran aquí una opción fiable para comer bien sin gastar demasiado.
Las raciones son notablemente abundantes, hasta el punto de que múltiples reseñas coinciden en que resulta prácticamente imposible terminar todo lo que sirven. Esta generosidad en las porciones ha generado comentarios como «sales con 6 kilos de más» o recomendaciones directas de llevar táper para llevarse lo que sobre. La calidad de la materia prima, especialmente en embutidos y carnes, está por encima de lo que cabría esperar en un establecimiento de esta categoría y precio.
El ambiente del local es descritos como familiar y rústico, con una estética que muchos definen como «vintage» o directamente «de los años 70». Las servilletas de tela, la decoración descuidada y el mobiliario anticuado forman parte de la experiencia, algo que unos consideran parte del encanto del lugar y otros interpretan como una señal de abandono. El salón es amplio y puede accommodating grupos numerosos, como demuestra el hecho de que haya recibido reseñas de cenas para 11 personas sin problemas.
Sin embargo, Restaurant Jordà presenta aspectos mejorables que conviene señalar. La limpieza del establecimiento, especialmente en los baños, ha recibido críticas puntuales que mencionan malos olores y falta de mantenimiento. Algunos comensales han reportado experiencias negativas relacionadas con la higiene, incluyendo en un caso aislado una posible intoxicación alimentaria que afectó a dos personas de la misma mesa. Aunque estos incidentes parecen ser excepcionales, representan un punto de preocupación que el establecimiento debería abordar.
El trato del personal constituye otro aspecto polarizante. Mientras la mayoría de reseñas destacan la amabilidad y cercanía del servicio, existen comentarios negativos específicos sobre la actitud del propietario, describiendo respuestas bruscas, falta de empatía ante quejas y una que algunos califican de antipática o descortés. En al menos un caso documentado, un cliente narra haber sido «echado como un perro» cuando el local se llenó durante el desayuno. Estas experiencias, aunque minoritarias, contrastan vivamente con la imagen de hospitalidad que proyecta el establecimiento.
En materia gastronómica, hay reseñas que señalan un exceso de grasa o aceite en ciertos platos, así como presentaciones poco cuidadas. La sección de mariscos, presente en el nombre comercial del local, ha generado decepciones, con clientes que esperaban una propuesta marinera más elaborada y encontraron productos que no cumplían sus expectativas, especialmente fuera de temporada. Los mejillones, en particular, han sido objeto de quejas por su calidad variable.
El restaurante ofrece servicio de reservas y cuenta con acceso para personas con movilidad reducida. Dispone de estacionamiento en la zona circundante, lo cual facilita la visita en vehículo. No ofrece servicio de entrega a domicilio, pero sí la posibilidad de consumir en el local con servicio de mesa. La carta incluye opciones para vegetarianos, aunque esta no parece ser su especialidad.
En definitiva, Restaurant Jordà representa una opción sólida para quienes buscan comida casera catalana en Olot sin pretensiones gastronómicas elevadas. Su fortaleza reside en la abundancia de sus raciones, la calidad de sus carnes a la brasa y embutidos, y unos precios que no superan los 20 euros ni siquiera los fines de semana. La атмосфера auténtica y tradicional tiene su propio encanto, aunque el mantenimiento del local y ciertos aspectos del servicio requieren atención. Para trabajadores de la zona, familias que buscan comer mucho por poco dinero, o visitantes interesados en experiencias culinarias genuinas sin lujos, este bar restaurante ofrece una propuesta compensatoria que ha conquistado a numerosos clientes a lo largo de más de cinco décadas.