La Porteña ..
AtrásLa Porteña es un establecimiento ubicado en la Riera de Capaspre, 37, en el corazón de Calella, Barcelona. Este restaurante, que se presenta como un local de gastronomía argentina, ha generado un amplio debate entre los usuarios que han compartido sus experiencias en los últimos años. Con una ubicación privilegiada en la rambla principal de esta localidad costera del Maresme, el restaurante cuenta con una amplia terraza que puede resultar atractiva para quienes buscan disfrutar de una comida al aire libre durante los meses de verano.
El establecimiento ofrece sus servicios durante la mayor parte de la semana, permaneciendo cerrado los martes y abriendo sus puertas desde las 11:00 o 11:30 horas hasta altas horas de la noche dependiendo del día. Esta flexibilidad horaria podría parecer ventajosa para aquellos visitantes que buscan opciones de cena tardía, sin embargo, como analizaremos a continuación, la calidad del servicio no siempre acompaña a esta disponibilidad.
La promesa gastronómica argentina y su realidad
Uno de los aspectos más criticised de La Porteña es la aparente desconexión entre lo que promete y lo que efectivamente ofrece. El establecimiento se publicita como un restaurante argentino, ofreciendo platos típicos de dicha gastronomía como empanadas, milanesas, provoleta, vacío y pizzas estilo argentino. No obstante, numerosos clientes, incluyendo personas de origen argentino, han expresado su decepción respecto a la autenticidad y calidad de estos platos.
Entre las quejas más recurrentes se encuentran la sequedad de las carnes, especialmente el vacío y el churrasco, que según varios testimonios llegaba con exceso de grasa y sin sabor. Las milanesas han recibido comentarios dispares: mientras algunos usuarios mencionan que son abundantes y bien presentadas, otros las describen como alimento precocinado, recalentado o de calidad inferior. La provoleta, un clásico argentino, también ha provocado quejas por su escasa cantidad o por utilizar productos de baja calidad como queso fundido que apenas figura en el plato.
Las pizzas merecen un apartado especial. Existe un patrón claro de reseñas negativas este producto: masas secas, duras o crudas, con poco queso, ingredientes de lata o supermercado, y tiempos de espera excesivos que superan con frecuencia la hora. Incluso clientes que solicitaron pizzas específicamente mentionaron haber recibido productos incomibles, algunos describiendo la masa como «cartón» o notando que estaba cruda.
Problemas con precios y cobros
Un punto particularmente conflictivo del establecimiento es su política de precios. Según múltiples reseñas, los precios mostrados en la carta no incluyen el IVA, algo poco habitual en la mayoría de establecimientos de Cataluña y que ha sorprendido a numerosos visitantes. Esta práctica implica que el precio final en cuenta resulta significativamente superior al inicialmente mostrado.
Respecto a las bebidas, los precios también han causado indignación. Botellas de agua pequeñas a más de 2 euros con IVA incluido, cocacolas de lata a 2,30-3,25 euros dependiendo de si es marca blanca o no, y cervezas que superan los 3 euros por una unidad de tercio. Algunos clientes han llegado a pagar 51 euros por dos pizzas, dos bebidas y patatas congeladas, una cifra que consideraron completamente desproporcionada.
Otro problema recurrente es el supuesto malfunction del terminal de pago con tarjeta. Numerosos usuarios reportan que al momento de pagar se les informa que el datáfono no funciona, obligándolos a buscar cajeros automáticos para pagar en efectivo. Esta situación ha ocurrido durante años según las reseñas, lo que ha llevado a algunos clientes a cuestionar si realmente se trata de una avería o de una práctica para evitar dejar rastro fiscal.
Servicio y atención al cliente
El servicio en La Porteña representa uno de los aspectos más criticados del establecimiento. Los tiempos de espera son extensamente mencionados como uno de los principales problemas. Clientes reportan haber esperado entre 45 minutos y dos horas para recibir sus pedidos, incluso cuando el restaurante no estaba completo. Varios testimonios mencionan situaciones surrealistas como que las pizzas no estaban ni empezadas cuando los clientes iban a reclamar, o que platos de diferentes mesas llegaban con diferencias de más de 30 minutos entre sí.
La formación del personal también ha sido cuestionada. Diversos testimonios indican que los camareros no conocen los platos que sirven, no saben explicar qué es una fugazzetta (un clásico argentino), no ofrecen información sobre alérgenos y en ocasiones desconocen bebidas básicas como el tinto de verano. El comportamiento del propietario o jefe de cocina ha provocado especialmente duras críticas, siendo descrito como borde, antipático y con frecuentes episodios de mal genio ante las quejas de los clientes.
Los baños del establecimiento también han recibido comentarios negativos, siendo descritos como sucios, con problemas de funcionamiento y falta de mantenimiento básico. Este aspecto de higiene, aunque secundario, contribuye a la percepción general de abandono del local.
Aspectos positivos a considerar
A pesar del panorama generalizado de opiniones negativas, es justo mencionar que existen algunas reseñas favorables. Algunos usuarios han destacado la amplitud de la terraza como un punto a favor, especialmente durante la temporada estival cuando el clima lo permite. La ubicación en la rambla de Calella también ha sido praised por su conveniencia, cerca de la playa y de alojamientos turísticos.
Determinados platos han recibido comentarios positivos aislados. La milanesa napolitana ha sido mencionada como un plato abundante y bien presentado por algunos comensales. Las empanadas de carne, específicamente las fritas, también cuentan con defensores que las consideran sabrosas. Algunos visitantes han reportado experiencias satisfactorias durante temporada baja o en horarios menos concurridos, donde el servicio resultó más ágil.
Un par de reseñas mencionan la amabilidad de ciertas camareras jóvenes que trabajan en el establecimiento, quienes según estos testimonios «eran majas» y no merecían críticas por los problemas atribuidos a la gestión.
Valoración general y recomendaciones
Tras analizar el volumen significativo de experiencias compartidas por los usuarios, la realidad de La Porteña como establecimiento de restauración presenta serias deficiencias que superan ampliamente sus aspectos positivos. La combinación de precios elevados con una política de cobro de IVA adicional, problemas recurrentes con el pago con tarjeta, tiempos de espera excesivos, calidad alimentaria cuestionable y un servicio al cliente mejorable, configura una experiencia que la gran mayoría de visitantes califican como decepcionante.
Para quienes buscan opciones de comida para llevar o restaurantes en Calella, existen alternativas en los alrededores que, según testimonios de propios clientes decepcionados, ofrecen mejor relación calidad-precio y un trato más adecuado. El propio local cuenta con competencia directa en la misma rambla, con establecimientos que presentan mejores reseñas y mayor satisfacción de los comensales.
Si decides visitar La Porteña, sería prudente revisar las reseñas actualizadas antes de ir, preguntar sobre los precios finales antes de hacer tu pedido, confirmar si aceptan tarjeta bancaria y tener paciencia ante posibles tiempos de espera. No obstante, considerando el patrón consistente de opiniones negativas a lo largo de varios años, la recomendación general es considerar otras opciones antes de gastar tu tiempo y dinero en este establecimiento.