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Palacio Dragón

Palacio Dragón

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Cl. de Ayala, 72, Salamanca, 28001 Madrid, España
Restaurante Restaurante chino
9 (2998 reseñas)

Palacio Dragón es un restaurante chino con más de 25 años de historia ubicado en el corazón del barrio de Salamanca, en la calle Ayala número 72, Madrid. Este establecimiento forma parte de esa selecta categoría de locales que han logrado mantenerse vigentes a pesar del paso del tiempo y los cambios en las tendencias gastronómicas, gracias a una propuesta que combina comida tradicional china, un ambiente familiar y precios accesibles que lo convierten en una opción recurrente para vecinos y visitantes de la zona.

Lo primero que llama la atención al entrar en Palacio Dragón es su decoración, que transporta directamente a los restaurantes chinos clásicos de los años de la migración asiática a España. Con motivos orientales, una pecera imponente en la entrada y una ambientación que evoca la esencia de aquellos primeros locales chinos que abrieron sus puertas en Madrid, el restaurante ofrece una experiencia nostálgica para quienes aprecian este tipo de gastronomía. No se trata de un local moderno ni pretensioso, sino de un restaurante tradicional que ha apostado por mantener su identidad a lo largo de las décadas.

En cuanto a la cocina, Palacio Dragón ofrece una carta variada que incluye los platos más representativos de la comida china occidentalizada, adaptada al paladar español pero sin perder ese toque característico que define a este tipo de establecimientos. Entre los platos más destacados por los comensales se encuentran el pato pekinés, con su piel crujiente y sabor auténtico, los rollitos de primavera, las empanadillas fritas, la ternera con zanahoria picante, el cerdo agridulce, el pollo al limón, el arroz tres delicias, los tallarines y el popular ku-bak con gambas, considerado por muchos como uno de los platos estrella del local. También ofrecen dim sum, una opción que no todos los restaurantes chinos de Madrid incluyen en su carta.

Una de las grandes fortalezas de este restaurante es sin duda la generosidad de sus raciones. Los clientes coinciden en que las cantidades son más que suficientes, lo que hace que sea ideal para compartir o para aquellos con buen apetito. El sabor de los platos ha sido repetidamente elogiado, destacando la elaboración cuidada y el uso de ingredientes frescos. No obstante, algunos comensales han señalado que ciertos platos pueden resultar algo aceitosos o que en ocasiones el wantan frito carece de suficiente relleno, aspectos que van en detrimento de la experiencia global pero que no empañan significativamente la oferta gastronómica del local.

En lo que respecta a los menús, Palacio Dragón ofrece opciones muy competitivas. El menú del día, disponible entre semana, incluye cuatro platos por aproximadamente 10-12 euros, lo cual representa una relación calidad-precio excepcional para la zona en la que se encuentra. También disponen de un menú para dos personas los fines de semana, que por un precio cercano a los 28-34 euros incluye varios platos, bebida y postre o café. Esta última opción ha sido muy bien valorada por parejas y familias que buscan disfrutar de una comida completa sin incurrir en gastos excesivos. Además, algunos clientes han destacado la sorprendente variedad de postres, recomendando pedir alguno fuera de carta para completar la experiencia gastronómica.

El servicio es otro de los puntos fuertes de este restaurante. Los comentarios de los clientes resaltan constantemente la amabilidad, atención y rapidez del personal, algo que no siempre se encuentra en este tipo de establecimientos de comida asiática. Los camareros hablan bien español y demuestran una hospitalidad que va más allá de lo estrictamente profesional, ofreciendo detalles como toallitas húmedas para limpiarse las manos antes de comer o pequeños obsequios como collares de la buena suerte al finalizar la comida. Esta atención al cliente contribuye significativamente a crear un ambiente cálido y acogedor que invita a volver.

En cuanto a las instalaciones, el local cuenta con un amplio salón y mesas amplias y cómodas, aunque algunos comensales han señalado que en momentos de alta ocupación las mesas pueden quedar algo juntas, lo que puede resultar incómodo para quienes buscan mayor privacidad durante su comida. El restaurante está cerrado los lunes y abre en horario de comida y cena el resto de la semana, con turnos continuos desde las 12:30 hasta las 16:30 y desde las 20:00 hasta las 23:30 horas.

Palacio Dragón también ofrece servicios adicionales que amplían sus posibilidades. Dispone de comida para llevar, reparto a domicilio y la posibilidad de reservar mesa, lo que lo convierte en una opción versátil para diferentes situaciones, ya sea una comida en el propio establecimiento, una cena familiar en casa o una celebración especial. También cuenta con opciones para vegetarianos, lo cual demuestra una atención hacia públicos diversos que no siempre se encuentra en restaurantes tradicionales de este estilo.

Entre los aspectos mejorables mencionados por algunos clientes destacan el hecho de que los platos se sirven todos a la vez, lo que puede provocar que algunos se enfríen antes de ser consumidos, y ciertos detalles como la falta de cerveza sin alcohol o la ausencia de acompañamientos como el membrillo que suelen incluir otros locales similares en sus platos. También hay reseñas que señalan que algunas preparaciones del menú del día, como certain platos específicos, pueden resultar algo sosas o con menor cantidad de lo esperado.

La limpieza del establecimiento ha sido reiteradamente destacada por los comensales, mencionando incluso detalles como el mantenimiento impecable de la pecera como indicador del cuidado general del local. El ambiente, descrito como tranquilo y familiar, lo hace apropiado tanto para comidas de negocios como para reuniones familiares o celebraciones de todo tipo.

En definitiva, Palacio Dragón representa una opción sólida dentro de la oferta de restaurantes chinos en Madrid, especialmente para quienes buscan una experiencia gastronómica tradicional sin complicaciones, con raciones abundantes, precios razonables y un trato personal que evoca a aquellos locales de toda la vida que tanto echamos de menos en la actualidad. Es un lugar donde la calidad está asegurada después de décadas de trayectoria y donde la clientela habitual encuentra ese punto de familiaridad que solo un negocio familiar puede ofrecer.

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