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La Terracería

La Terracería

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C/ de Federico Salmón, 2, Chamartín, 28016 Madrid, España
Restaurante
7.4 (7855 reseñas)

La Terracería es un establecimiento gastronómico situado en la calle Federico Salmón número 2, en el barrio de Chamartín de Madrid, exactamente dentro del jardín dedicado a Miguel Ángel Blanco. Este restaurante se ha posicionado como una de las opciones más conocidas de la zona norte de la capital para quienes buscan un espacio versátil donde disfrutar de comidas, cenas, desayunos o simplemente tomar algo en un entorno diferente.

El horario de La Terracería es bastante amplio, abriendo sus puertas desde las 8:00 de la mañana entre semana y desde las 11:00 los fines de semana, cerrando siempre a la 1:00 de la madrugada. Esta extensión horaria permite que los clientes puedan acudir tanto para un desayuno tranquilo como para una cena nocturna en su generosa terraza.

Instalaciones y ambiente

Una de las grandes bazas de este establecimiento es sin duda su amplia terraza, que se encuentra inmersa en un parque, ofreciendo un ambiente que muchos definen como tranquilo y desconectado del bullicio urbano. La terraza cuenta con múltiples zonas, incluyendo espacios con césped, mesas protegidas por toldos automáticos y una sección especialmente habilitada junto a un parque infantil cerrado. Esta particularidad convierte a La Terracería en un lugar especialmente demandado por familias con niños, ya que los pequeños pueden disfrutar de los columpios y el arenero mientras los adultos disfrutan de su comida o bebida sin perderlos de vista.

El interior del local también merece mención, con una decoración donde predominan la madera y el cristal, creando un espacio luminoso y acogedor. Dispone de barra, salón interior y diferentes áreas privadas que pueden adecuarse para celebraciones y eventos grupos grandes.

Oferta gastronómica

La carta de La Terracería ofrece una amplia variedad de opciones que van desde platos tradicionales hasta preparaciones más elaboradas. Entre los puntos fuertes de su oferta gastronómica destacan las carnes a la brasa, especialmente el chuletón, el lomo bajo y el solomillo de vaca, que según numerosos comensales están en su punto perfecto de ejecución. También merecen atención sus arroces, con variedades como el de pulpo y boletus, el de carabineros o el arroz del senyoret.

Para quienes prefieren opciones más informales, el establecimiento ofrece un completo menú del día que incluye primeros y segundos platos, con precios alrededor de los 17 euros por menú completo. Las raciones para compartir son otra de sus fortalezas, con propuestas como la ensaladilla rusa, los huevos rotos con jamón, las croquetas de jamón, el cazón adobado, las berenjenas con salmorejo o los dedos de pollo con mahonesa de mostaza. Los amantes del pescado también encontrarán opciones como el pulpo a la brasa, las rabas de calamar o el bacalao.

El desayuno y el brunch también forman parte de su propuesta, con productos como pan con tomate, bizcochos, croissant a la plancha, tortilla y café de calidad. Además, el establecimiento ofrece servicio de comida para llevar, permitiendo a los clientes llevarse sus platos favoritos.

Fortalezas del establecimiento

Son varios los aspectos positivos que los clientes resaltan de La Terracería. El primero y más evidente es su ubicación privilegiada dentro de un parque tranquilo, algo poco común en Madrid y especialmente valorado por quienes buscan un entorno natural sin salir de la ciudad. La amplitud de la terraza y sus diferentes zonas permiten adaptarse a todo tipo de situaciones, desde una comida íntima hasta celebraciones con grandes grupos.

El personal de salle recibe constantes elogios en diversas reseñas. Camareros como David, Edu y María son mencionados específicamente por su profesionalidad, amabilidad y capacidad para resolver problemas durante el servicio. Varios clientes destacan que algunos empleados hacen que la experiencia sea memorable, atendiendo con cercanía y eficacidad incluso en momentos de alta ocupación.

Otro punto a favor es la versatilidad del establecimiento. La Terracería funciona como cafetería matutina, restaurante de mediodía, bar de tarde y espacio de celebración nocturno, lo que le confiere una utilidad múltiple para todo tipo de ocasiones. La disponibilidad de un parque infantil cerrado es un valor añadido enorme para las familias, permitiendo que los niños se diviertan con seguridad mientras los adultos disfrutan de su tiempo.

Las celebraciones y eventos también parecen ser uno de sus puntos fuertes, con varios clientes indicando que han celebrado comuniones, cumpleaños y eventos de empresa con resultados satisfactorios. El personal se adapta a las necesidades de cada grupo, ofreciendo menús personalizados y organizando espacios exclusivos.

Aspectos mejorables

A pesar de sus muchas cualidades, La Terracería presenta también varias áreas de mejora que han generado opiniones divididas entre los comensales. El aspecto más repetido de forma negativa es el de los precios, que numerosos clientes consideran excesivos para la calidad y cantidad que ofrecen. Varios comensales reportan haber pagado cantidades que califican como auténticos abusos, como 60 euros por persona en un aperitivo o importes similares por raciones que consideran escasas.

La política de cargos adicionales ha generado controversy. Diversos clientes señalan que se les ha cobrado por aperitivos como aceitunas y patatas fritas sin previo aviso, o que el servicio de pan tiene un coste por persona no indicado en la carta. También hay quejas por cobrar cubierto completo aunque se siente en mesas grandes siendo solo dos comensales. Estos cargos, aunque legales, no gustan a quienes los descubren en la cuenta.

El servicio de fines de semana y días de gran ocupación es otro punto débil recurrente. Muchos clientes reportan tiempos de espera excesivos, con pedidos que tardan más de una hora y media en llegar, camareros desbordados que no atienden con la debida atención y situaciones de caos general cuando el local está completo. Los fines de semana soleados parecen ser especialmente problemáticos en este sentido.

La calidad de ciertos platos también genera discrepancias. Algunos comensales indican que ciertas preparaciones llegan frías, que los rebozados saben a harina cruda, que las raciones son pequeñas o que determinados platos como el arroz del senyoret no están a la altura de lo esperado. Los postres también reciben críticas en varias ocasiones, señalándose que algunos son pequeños o poco elaborados.

El manejo de quejas por parte de algunos encargados también ha dejado clientes insatisfechos. Hay reseñas que describen respuestas poco empáticas o defensivas ante reclamaciones, lo que contrasta con la amabilidad habitual del personal de sala y estropea la experiencia de quienes tuvieron problemas.

Relación calidad-precio

Este es probablemente el aspecto más debatido del establecimiento. Para quienes buscan restaurantes económicos, La Terracería no es la opción más adecuada, con precios que se sitúan en un rango medio-alto. Sin embargo, quienes valoran el entorno, la amplitud de las instalaciones y la posibilidad de llevar a niños a un espacio seguro pueden encontrar en este local una propuesta interesante.

El menú del día ofrece una opción más contenida económicamente, aunque las raciones a la carta y especialmente las carnes y arroces elevan considerablemente el ticket final. Es recomendable revisar la carta de precios con atención antes de pedir, especialmente para conocer los costes de elementos como el pan, los aperitivos o los cubierto.

La Terracería es un establecimiento con una propuesta clara y definida: ofrecer un espacio amplio, familiar y rodeado de naturaleza en plena ciudad. Sus mayores fortalezas residen en la terraza, el parque infantil, la amplitud del local y la profesionalidad de parte de su equipo. Sin embargo, los precios elevados, ciertas prácticas de cobro poco transparentes y la inconsistencia del servicio en momentos de alta ocupación generan opiniones divididas.

Para quienes vivan cerca de Chamartín o busquen un lugar para celebrar eventos con niños, puede ser una opción a considerar. Eso sí, conviene ir con expectativas claras sobre el precio y, si es posible, elegir días y horarios de menor ocupación para garantizar una mejor experiencia.

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