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Café de la Paz

Café de la Paz

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C. del Guerrero, 27, 28492 Mataelpino, Madrid, España
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9.8 (331 reseñas)

El Café de la Paz es un café con alma propia que se distingue radicalmente de cualquier otro local de la Sierra de Guadarrama en Madrid. Ubicado en la Calle del Guerrero número 27, en el pueblo de Mataelpino, este establecimiento forma parte de un centro de meditación budista de la tradición Kadampa, lo que le otorga una identidad única que no se encuentra fácilmente en la Comunidad de Madrid.

La propuesta de este café va mucho más allá de lo convencional. Aquí no solo se sirve comida y bebida; se ofrece una experiencia integral de tranquilidad en un entorno natural privilegiado, con vistas directas a la Maliciosa y a las montañas circundantes. La terraza del local es uno de sus grandes reclamos: amplia, panorámica y orientada hacia un paisaje de sierras que invita a quedarse durante horas. Diversas reseñas de clientes destacan que la terraza permite disfrutar del atardecer de una manera que resulta casi terapéutica.

En cuanto a la oferta gastronómica, el Café de la Paz trabaja con un enfoque muy definido: productos caseros, recetas preparadas con mimo y una variedad notable para personas con necesidades alimentarias específicas. La repostería casera es, sin lugar a dudas, su carta de presentación más fuerte. Los brownies, especialmente los elaborados sin gluten, reciben elogios constantes por su jugosidad y sabor, hasta el punto de que varios visitantes aseguran que son «de los mejores que han probado en su vida». El bizcocho de zanahoria y el bizcocho de limón también cuentan con una clientela fiel que los recomienda encarecidamente. Adicionalmente, el establecimiento ofrece opciones veganas, vegetarianas, sin gluten y sin azúcar, algo que resulta especialmente valioso para personas con intolerancias o preferencias dietéticas concretas.

La carta de bebidas es amplia y está bien trabajada. El café se considera de calidad destacada, cercano al café de especialidad, algo que no es habitual encontrar en ubicaciones de montaña. Entre las opciones más valoradas aparecen el capuchino, el café bombón con leche condensada, el chai latte y una variedad notable de tés e infusiones, incluyendo opciones como el Yogi Tea. Los smoothies y batidos frescos también forman parte del catálogo, siendo el llamado «smoothie verde» una de las bebidas más elogiadas por los clientes habituales.

El desayuno y el brunch están disponibles en el establecimiento, y existe la posibilidad de pedir comida para llevar. No obstante, es importante señalar que la disponibilidad puede variar en función de la ocupación del local y de la época del año, ya que el servicio es atendido por voluntarios del centro. Un visitante mencionó que intentó disfrutar de un brunch con su familia y se encontró con opciones limitadas, lo que sugiere que conviene llamar con antelación si se planea asistir en grupo numeroso.

El ambiente que se respira dentro del local es acogedor y cálido. La decoración está cuidada con una estética armoniosa que refuerza la filosofía del espacio. Varios testimonios coinciden en que desde el momento en que se cruza la puerta, se percibe una sensación de calma que resulta difícil de articular pero imposible de ignorar. La chimenea disponible en invierno convierte las visitas durante los meses fríos en experiencias especialmente reconfortantes. Un visitante habitual definió el lugar como «estar en un mundo aparte», lo cual resume bastante bien la propuesta.

Un aspecto que diferencia a este café de otros establecimientos similares es su vinculación con la práctica de la meditación. Dentro del mismo complejo existen instalaciones para meditar, una biblioteca con textos budistas y la posibilidad de participar en clases de meditación. Esto hace que el local funcione también como un espacio espiritual donde muchos visitantes combinan el placer de comer o tomar algo con actividades de bienestar mental.

En cuanto a los puntos menos favorables, destaca una reseña negativa que menciona la falta de opciones de comida sólida disponible a primera hora de la mañana, un bizcocho que no estaba en su mejor momento y la ausencia de aire acondicionado en verano. Otro visitante señaló que el ruido de un generador o extractor en la terraza puede percibirse y restar intimidad a la experiencia al aire libre, algo a tener en cuenta si se busca un silencio absoluto. Dado que se trata de un local atendido por voluntarios, el horario puede resultar algo irregular, con días de cierre total como los lunes y aperturas más limitadas entre semana.

Los horarios del Café de la Paz son los siguientes: lunes cerrado, martes, miércoles y jueves de 17:00 a 19:00, viernes de 16:00 a 20:00, y sábados y domingos con dos turnos: de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 20:00. Esta distribución puede no resultar práctica para quienes buscan una visita matutina entre semana. El precio se sitúa en un nivel 1, lo que lo convierte en una opción económica en comparación con otros cafés y restaurantes de la zona, un factor que los clientes también valoran positivamente.

Para quienes disfrutan de actividades al aire libre, la ubicación del café es ideal como punto de parada después de rutas de montaña, paseos por la sierra o sesiones de ciclismo. La relación calidad-precio, combinada con el entorno natural, hace que muchos visitantes lo consideren una parada obligatoria cuando transitan por la zona de Mataelpino.

el Café de la Paz es una propuesta singular que combina café de calidad, repostería casera con opciones inclusivas y un entorno natural espectacular. Su espíritu tranquilo y su ambiente espiritual lo posicionan como mucho más que un simple lugar para comer. Eso sí, conviene planificar la visita teniendo en cuenta sus horarios y, si se viaja en grupo, comunicarse con el establecimiento previamente para garantizar la mejor experiencia posible.

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