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Restaurante la parrilla

Restaurante la parrilla

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Av. Salamanca, 61, 10600 Plasencia, Cáceres, España
Restaurante Restaurante especializado en barbacoa
9 (1670 reseñas)

El Restaurante La Parrilla se ha consolidado como una de las opciones gastronómicas más destacadas de Plasencia, ofreciendo una experiencia culinaria que combina la tradición extremeña con elaboraciones modernas y un trato familiar que hace que cada visita sea memorable. Este asador ubicado en la Avenida Salamanca número 61, se ha ganado la confianza de propios y extraños gracias a una trayectoria impecable que se refleja en las cientos de reseñas positivas de sus comensales.

Lo primero que llama la atención al llegar a este restaurante en Plasencia es su ambiente acogedor y bien cuidado. Los clientes destacan repetidamente la limpieza del local y su decoración rustica pero elegante, que invita a disfrutar de una comida tranquila sin las prisas del centro urbano. Precisamente, su ubicación en las afueras de la ciudad representa una ventaja significativa: contar con aparcamiento amplio y gratuito, algo que en el casco histórico puede convertirse en un verdadero problema. Además, su proximidad a la autovía lo convierte en una parada ideal para quienes realizan rutas por Extremadura.

La carta del Restaurante La Parrilla es un fiel reflejo de la riqueza gastronómica de la región. Las carnes a la brasa son, sin duda, el plato estrella del establecimiento. Los solomillos de morucha, la presa ibérica, el entrecot y las chuletillas de cabrito se cocinan a la perfección sobre las brasas, manteniendo jugosidad y sabor que deleitan a los paladares más exigentes. Muchos comensales mencionan que la carne se deshace en el paladar, testigo inequívoco de la calidad del producto y del dominio en su elaboración.

Entre los platos más alabados por los usuarios encontramos el cochinillo asado, considerado por muchos como el mejor de la zona. Varios reseñadores recomiendan encargarlo con antelación debido a su popularidad, ya que se elabora de forma tradicional para garantizar esa textura crujiente por fuera y tierna por dentro que lo caracteriza. El cordero lechal, especialmente en forma de paletilla, también recibe elogios constant e igualmente sucede con los asados de carne que completan la oferta principal del establecimiento.

Pero La Parrilla no es solo carne. La propuesta gastronómica incluye opciones de pescado como el rodaballo a la brasa, el pulpo a la parrilla y el bacalao al pil pil con gambones, demostrando una versatilidad que agrada tanto a los amantes de la carne como a los seguidores del pescado fresco. Los entrantes merecen mención especial: los rollitos de morcilla patatera, las croquetas caseras de espinacas y queso azul, el carpaccio, los chipirones rellenos y las manitas de cerdo rellenas constituyen opciones magníficas para abrir boca antes de los platos principales.

Uno de los aspectos más destacados por los clientes es la calidad de los postres. El crujiente de vainilla se ha convertido en una verdadera institución del restaurante, recibiendo menciones en decenas de reseñas como un postre obligatorio durante cualquier visita. La quesada extremeña, la tarta de queso cremosa, la torrija y el fondant de chocolate completan una carta de postres caseros que pone el broche de oro a cualquier comida. Hay quien recomienda especialmente pedir el crujiente de vainilla como cierre perfecto, combinando la textura crujiente con la suavidad de la vainilla y un toque ácido de sirope que equilibra los sabores.

El servicio del Restaurante La Parrilla recibe elogios prácticamente unánimes. La gestión familiar del establecimiento se nota en cada detalle: Miguel padre y Miguel hijo, junto con el resto del equipo, tratan a los clientes con una amabilidad y cercanía que hace que uno se sienta como en casa. Numerosos reseñadores destacan que el personal está siempre atento, dispuesto a recomendar platos, resolver dudas y asegurarse de que la experiencia sea perfecta de principio a fin. Incluso cuando surge algún imprevisto, como un plato que no está en su punto óptimo, la respuesta del equipo es inmediata: cambian el plato sin preguntas y piden disculpas con genuina preocupación por la satisfacción del cliente.

Otro punto a favor es la relación calidad-precio. Aunque algunos visitantes consideran que los precios pueden parecer elevados a primera vista, la mayoría coincide en que la calidad de los productos y las elaboraciones justifican plenamente cada euro invertido. Los platos son abundantes, las raciones generosas y la presentación cuidada. Un grupo de seis personas que visitaron el restaurante compartió que salieron por treinta euros por cabeza, incluyendo entrantes, postre, vino de la tierra, agua y seis raciones de cochinillo, algo que consideraron excepcional considerando la calidad del menú.

El restaurante ofrece también opciones para personas con necesidades alimentarias especiales. Al menos un cliente celíaco ha comentado positivamente que el establecimiento cuida especialmente las opciones sin gluten y dispone de pan específico, algo que demuestra una atención al detalle admirable. Asimismo, el restaurante es acogedor con las mascotas, permitiendo en muchos casos que los clientes disfruten de la terraza con sus perros, algo que genera mucha gratitud entre los amantes de los animales.

Como puntos negativos, aunque minoritarios, algunos clientes han señalado ciertos aspectos a mejorar. Un par de reseñadores mencionan despistes ocasionales en el servicio, como bebidas que se olvidan o cafés servidos incompletos. Otros señalan que durante los fines de semana es prácticamente imposible conseguir mesa sin reserva, y que la terraza permanece vacía mientras el interior está completo, negando el acceso a comensales sin cita previa. También hay quien considera que ciertos platos concretos, como el bacalao al pil pil o el rodaballo, no han estado a la altura de las expectativas generadas por el resto del menú, aunque estos casos parecen ser excepciones más que la norma.

En cuanto a las instalaciones, el restaurante dispone de un salón principal amplio y cómodo donde se puede observar parte de la actividad de la parrilla. Los clientes destacan que no hay olores molestos en el comedor, señal de una buena extracción y ventilación. Los baños también reciben comentarios positivos en cuanto a limpieza, un detalle que a muchos comensales les pasa desapercibido pero que marca la diferencia en la percepción global del establecimiento.

El horario del restaurante es bastante amplio, abriendo prácticamente todos los días excepto los martes. Los viernes y sábados ofrecen servicio de almuerzo y cena, mientras que el resto de días se concentrate en el horario de almuerzo con algunas excepciones. Esta flexibilidad horaria facilita la visita tanto para quienes buscan una comida tempranera como para aquellos que prefieren cenar más tarde.

Para quienes estén planeando visitar el Restaurante La Parrilla en Plasencia, es altamente recomendable hacer reserva, especialmente si se trata de fines de semana o fechas señaladas. El número de teléfono disponible es el 685 52 29 88, a través del cual se pueden gestionar reservas y también encargar platos especiales como el cochinillo. La ubicación es estratégica para quienes llegan desde la autovía, bastando con unos minutos desde el centro de Plasencia para disfrutar de esta experiencia gastronómica.

el Restaurante La Parrilla representa una apuesta segura para quienes buscan comida de calidad en Plasencia. Su propuesta de carnes a la brasa y asados extremeños alcanza niveles de excelencia, complementada con una carta de entrantes y postres que no decepciona. El ambiente familiar, la atención personalizada y la relación calidad-precio equilibrada completan un conjunto que justifica plenamente su popularidad. Ya sea para una celebración especial, una comida familiar o simplemente para disfrutar de buena gastronomía extremeña, La Parrilla se presenta como una opción que difícilmente defraudará a quien la visite.

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