Restaurante – Cervecería Celtic
AtrásEl Restaurante – Cervecería Celtic se alza como una de las propuestas gastronómicas más singulares de A Guarda, ese encantador municipio pontevedrés que besa las aguas del océano Atlántico en la frontera con Portugal. Situado en la Rúa do Porto, número 35, este establecimiento ocupa una ubicación privilegiada frente al puerto, permitiendo a sus visitantes disfrutar de un entorno marinero mientras saborean una cocina que fusiona la tradición gallega con toques de influencia celta e irlandesa.
Lo primero que llama la atención al cruzar el umbral del Celtic es su decoración. El interior luce paredes de piedra combinadas con elementos de madera oscura, creando una atmósfera cálida y acogedora que recuerda a las típicas tabernas irlandesas. El local está plagado de detalles decorativos que hacen guiños a la temática marinera y antigua: botellas de cristal de distintas épocas, utensilios vintage, exposiciones de marcas cerveceras de todo el mundo e incluso instrumentos musicales que aportan un carácter único. Tantos son los objetos acumulados con cariño a lo largo de los años que algunos visitantes lo definen como un auténtico museo, un espacio donde cada rincón cuenta una historia.
La distribución del establecimiento contempla varias áreas diferenciadas para adaptarse a las necesidades de cada cliente. La planta baja funciona como cervecería al más puro estilo irlandés, con una barra amplia donde los amantes de la cerveza pueden descubrir una de las cartas más extensas de la zona, con más de cien variedades de distintos países. Para quienes buscan una experiencia gastronómica más reservada, la planta superior ofrece un comedor íntimo con vistas directas al puerto, ideal para contemplar la puesta de sol mientras se disfruta de una buena comida. Además, el local cuenta con una terraza cubierta con lonas que protege del viento marino y permite seguir disfrutando de las vistas al mar, algo especialmente apreciable en las noches del littoral gallego.
Una carta que atrapa por su variedad
El restaurante presume de una carta amplia y bien organizada que satisfied todos los gustos. Para comenzar, las opciones de entrantes y tapas son múltiples: almejas celtics, queso camembert frito con arándanos, pimientos de Padrón, croquetas de marisco que muchos definen como excepcionales, calamares fritos, setas a la crema y un largo etcetera. Los platos principales permiten elegir entre productos del mar y carnes de calidad.
Entre las opciones más destacadas por los comensales encontramos el pulpo a feira, las zamburiñas, los mejillones al vapor, los langostinos con almejas y el choco con arroz. Los arroces merecen mención aparte: el arroz negro de sepia, el arroz con bogavante, el arroz a la banda, el arroz marinero y el arroz con calamar se han ganado alabanzas constantes por su sabor, punto y cantidad generosa. Para los amantes de la carne, el raxo, los entrecots en distintas salsas (roquefort, ajo) y el solomillo del tío Sam completan una oferta equilibrada.
Los postres caseros son otro de los puntos fuertes del establecimiento. La tarta de la abuela, la tarta de tres chocolates, la tarta de arándanos y nueces, el flan de cuajada y opciones más originales como la tarta de limón con galleta o la tarta Lotus han hecho las delicias de numerosos visitantes. No obstante, es justo señalar que algunos clientes han manifestado cierta decepción con determinados postres, achacando que no siempre alcanzan las expectativas creadas o que su elaboración podría mejorar en algunos casos.
Lo que se dice desde la barra
El servicio de cervecería del Celtic merece capítulo aparte. La variedad de cervezas disponibles convierte el local en un paraíso para los enthusiasts de esta bebida. Los propietarios demuestran un conocimiento profundo del producto y están disponibles para recomendar maridajes y nuevas experiencias. Acompañando la oferta cervecera, la selección de vinos incluye opciones de las Rías Baixas a precios muy asequibles, ginebras de calidad y una variedad de whisky que complementa perfectamente la propuesta.
El establecimiento también ofrece opciones para personas con necesidades alimentarias específicas, como opciones sin gluten, y demuestra flexibilidad horaria manteniendo la cocina abierta en momentos donde otros locales de la zona ya la han cerrado. Esto último es especialmente valorado por turistas y vecinos que agradecen poder comer o cenar a deshoras sin quedarse sin opciones.
Lo mejor y lo mejorable
Entre los aspectos más destacados positivamente por los visitantes encontramos la calidad de los productos, especialmente el marisco fresco de la zona. Las raciones son generosas en cantidad y los precios se consideran justos para la calidad ofrecida. El personal es descrito generalmente como amable, atento y profesional, con menciones especiales para algunos camareros y camareras que han dejado huella por su trato cercano y su eficiencia.
La relación calidad-precio es otro de los puntos fuertes, con menús que han llegado a funcionar por menos de diez euros entre semana y raciones que permiten comer o cenar abundantemente por importes razonables. El acceso para personas con movilidad reducida está garantizado mediante la entrada por la planta baja, y la terraza cubierta permite disfrutar del exterior en días menos favorables.
Sin embargo, no todo es perfecto. Algunos visitantes han reportado tiempos de espera prolongados en determinadas ocasiones, especialmente durante la temporada alta o momentos de alta ocupación. Hay quejas sobre la gestión del servicio cuando el local está completo, con platos servidos de forma escalonada en intervalos de veinte minutos o más. También se han señalado episodios de lentitud extrema que han convertido cenas tranquilas en esperas de más de dos horas.
Respecto al producto, algunos clientes indican que siendo A Guarda un pueblo costero de primera categoría, las expectativas sobre el pescado fresco son muy altas y no siempre se ven satisfechas. Hay reseñas que critican el pulpo por resultar duro en algunas ocasiones, zamburiñas aceitosas o platos de pescado que no alcanzan el nivel esperado. La calidad del marisco puede variar según la disponibilidad del día, lo cual es algo inherente a cualquier establecimiento de esta zona pero que genera decepciones puntuales.
El tema del servicio también presenta sombras. Hay referencias a actitudes poco amables de parte del personal en determinadas circunstancias, con respuestas secas o falta de empatía cuando los clientes han consultado sobre tiempos de espera o incidencias. La falta de personal suficiente en momentos puntuales ha llevado a situaciones donde un solo empleado debía atender simultáneamente el restaurante y otros negocios anexos, comprometiendo la calidad del servicio.
Información práctica para tu visita
El Restaurante – Cervecería Celtic abre sus puertas de miércoles a domingo, con horarios que varían según el día: los viernes funciona desde las 17:00 hasta la 1:30, los sábados desde las 11:00 hasta las 2:00 de la madrugada y los domingos desde las 11:00 hasta la 1:00. Los lunes y martes permanece cerrado. Esta distribución horaria puede ser un factor a considerar para planificar la visita, especialmente si se busca almorzar un martes o miércoles por la mañana.
El establecimiento es accesible para sillas de ruedas y carritos de bebé, lo cual amplía su público potencial. Dispone de parking cercano y, al estar en zona peatonal, los alrededores son seguros para pasear después de la comida o cena. La música ambiental Celtic que suena de fondo aporta un toque distintivo sin resultar intrusiva.
Para reservar mesa, algo recomendable especialmente en temporada alta o fines de semana, se puede contactar telefónicamente al 986 61 16 79. El local también ofrece servicio de comida para llevar, permitiendo llevarse los platos favoritos del restaurante para disfrutar en otro lugar.
En definitiva, el Celtic se presenta como una opción recomendable para quienes buscan un restaurante con personalidad propia en A Guarda. Su ambiente único, la calidad general de su cocina, la amplitud de su carta y su privilegiada ubicación frente al puerto compensan las posibles sombras que puedan surgir en momentos puntuales. Es el tipo de local que invita a volver, ya sea para probar una cerveza diferente en su barra, compartir unas tapas con amigos o celebrar una ocasión especial mientras se contempla el atardecer sobre las aguas del puerto.