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Restaurante Fidela | Platos cántabros para compartir

Restaurante Fidela | Platos cántabros para compartir

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C. de Bravo Murillo, 24, Chamberí, 28015 Madrid, España
Restaurante Restaurante cántabro Restaurante de cocina española Restaurante de postres Tienda Tortillería
9 (599 reseñas)

El Restaurante Fidela se ha consolidado como una propuesta gastronómica destacada en el barrio de Chamberí, concretamente en la Calle Bravo Murillo número 24. Este establecimiento, especializado en platos cántabros para compartir, ofrece una experiencia culinaria que combina la tradición del norte de España con un enfoque contemporáneo y accesible para todos los públicos.

La propuesta gastronómica de Fidela gira en torno a la cocina tradicional santanderina, rescatando recetas emblemáticas de Cantabria y utilizando ingredientes auténticos y de calidad. Su carta está pensada especialmente para compartir, lo que convierte al restaurante en un lugar ideal para reuniones de amigos, parejas o familias que buscan disfrutar de una comida en un ambiente relajado y desenfadado.

La carta: platos que marcan la diferencia

Uno de los aspectos más valorados por los comensales es la calidad del producto utilizado en la elaboración de los platos. Entre las opciones más recomendadas por los clientes destacan las famosas rabas Santander, un clásico de la gastronomía cántabra que en Fidela se presenta rebozada de forma ligera y nada grasa, conservando todo su sabor. Los boquerones en vinagre y los boquerones fritos también reciben elogios constantes, considerados prácticamente imprescindibles por quienes visitan el restaurante.

El cachopo, otro plato estrella del norte, se prepara con ternera de excelente calidad, jamón y un rebozado crujiente que no resulta pesado. Los comensales destacan su equilibrio perfecto, donde el queso no domina sobre los demás sabores. También sobresalen los tacos de merluza con texturas conseguidas, el steak tartar cortado a cuchillo con un aliño sabroso, y las croquetas de chipirón que conquistan por su sabor.

Sin embargo, hay que señalar que algunos platos han recibido críticas más moderadas. Las croquetas de cecina han sido señaladas por carecer de suficiente sabor en alguna ocasión, y ciertos platos como el tam con queso o el secreto ibérico han sido descritos como «normalitos» por algunos visitantes. Asimismo, la ensalada de tomate cántabro ha recibido comentarios encontrados, variando entre quienes la definen como «brutal» hasta quienes consideran que el tomate estaba «casi sin sabor».

Los postres: la estrella del restaurante

Si hay algo que genera consenso absoluto entre los visitantes de Fidela, esos son los postres. La torrija de sobao pasiego con helado de vainilla se ha convertido en la referencia del restaurante, alabada por prácticamente todos los comensales que la prueban. La tarta de limón también recibe mencionamientos especiales, con afirmaciones como «la mejor tarta de limón que he probado». Otros postres destacados incluyen la tarta de queso, la tarta de zanahoria y el flan con queso de Tresviso, que aporta un sabor original y peculiar.

Servicio y ambiente

El trato del personal es otro de los puntos fuertes del restaurante. Camareros como Cristina y Alejandro son mencionados específicamente por su atención pendiente y amable. El servicio en general se describe como rápido y eficiente, con los platos llegando a la mesa sin largas esperas. Un detalle peculiar y apreciado por algunos es la presencia de un mago los sábados que se pasea entre las mesas realizando trucos rápidos, amenizando la espera y añadiendo un toque de entretenimiento.

El ambiente del restaurante resulta acogedor, con una decoración en tonos claros y relajantes. Dispone de una pequeña terraza perfecta para los meses más templados, mientras que el interior cuenta con dos plantas: una zona de bar en la planta superior y un comedor más tranquilo en la inferior. La música de fondo contribuye a crear una atmósfera agradable.

No obstante, hay aspectos del ambiente que han recibido críticas. Algunos comensales señalan que el volumen de ruido del salón puede resultar elevado, dificultando las conversaciones, y que el exceso de mesas en un espacio no demasiado grande afecta a la intimidad. También se ha mencionado que las mesas pueden presentar problemas de limpieza superficial en zonas cercanas a la cocina.

Una cuestión a tener en cuenta: el aperitivo

Un tema que genera división entre los visitantes es la política del restaurante respecto al aperitivo de bienvenida. Al sentarse, el personal suele traer a la mesa un aperitivo (generalmente morcilla con pan rústico) que puede dar la impresión de ser un detalle cortesía del establecimiento, pero que finalmente aparece reflejado en la cuenta. Este hecho ha generado incomodidad en varios comensales que no fueron advertidos previamente del coste adicional.

Aunque el aperitivo aparece detallado en la carta y el pan recibe alabanzas generalizadas por su calidad, la forma de presentarlo ha causado cierta frustración. Esta práctica, habitual en algunos establecimientos, parece no estar claramente comunicada, lo que genera sorpresas desagradables al recibir la cuenta.

Precio y relación calidad-precio

Con un nivel de precio categorizado como 3 sobre 5, Fidela se posiciona en un punto medio dentro del mercado gastronómico madrileño. Los precios oscilan en torno a los 33 euros por persona cuando se incluyen vino y postre, aunque los precios pueden variar significativamente según los platos seleccionados, con productos como las rabas alcanzando importes elevados que reflejan su calidad extraordinaria.

La mayoría de los comensales considera que la relación calidad-precio es adecuada, especialmente considerando la cantidad de comida que se sirve y la calidad de los ingredientes. Sin embargo, algunos visitantes consideran que ciertos platos resultan algo caros o que las raciones podrían ser más generosas.

Información práctica

El restaurante abre de lunes a domingo desde las 13:00 hasta las 24:00, con horario continuado. Los viernes y sábados el cierre se extiende hasta la 1:00, lo que lo convierte en una opción perfecta para cenar después del teatro o actividades culturales en la zona, especialmente considerando su cercanía con los Teatros del Canal.

Fidela ofrece servicio de comida para llevar y admite reservas, siendo recomendable reservar en fines de semana para garantizar mesa, ya que el restaurante suele llenarse. También destaca su accesibilidad para personas con movilidad reducida, contando con entrada adaptada.

El Restaurante Fidela representa una opción sólida para quienes buscan disfrutar de cocina cántabra de calidad en un ambiente agradable y desenfadado de Madrid. Sus mayores fortalezas residen en la excelencia de sus postres (especialmente la torrija de sobao), la calidad general de su materia prima, un servicio atento y la propuesta de platos para compartir que invitan a probar varias opciones. La ubicación privilegiada en Chamberí y los horarios amplios lo convierten en un restaurante versátil, adecuado tanto para almuerzos como para cenas.

Como aspectos a mejorar, el restaurante debería considerar modificar su política de comunicación respecto al aperitivo de bienvenida para evitar malentendidos, y podría revisar la distribución de mesas para ofrecer más intimidad. Asimismo, algunos platos de la carta muestran cierta inconsistencia en su preparación que podría abordarse para uniformizar la experiencia culinaria.

En definitiva, Fidela cumple con lo que promete: buena comida cántabra, ambiente agradable y servicio atento, lo que justifica su buena valoración entre los comensales y lo convierte en un lugar recomendable para repetir y seguir explorando las diferentes opciones de su carta.

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