Mesón La Comtienda
AtrásEl Mesón La Comtienda ocupa un lugar privilegiado en pleno corazón de la ruta de los vinos de Oviedo, en la calle Manuel Pedregal número 15, una zona donde la tradición hostelera se vive con intensidad y donde el tapeo forma parte del ADN de la ciudad. Se trata de un establecimiento que combina a la perfección la función de bar y restaurante, con barra para tomar algo rápido, comedor interior separado por una cristalera y una terraza que se llena durante los fines de semana. Su clientela lo reconoce como uno de los puntos de referencia dentro del circuito de bares y restaurantes del centro ovetense, siendo habitual cruzarse con parroquianos habituales y turistas que repiten visita tras probar su cocina.
Uno de los aspectos que más llama la atención al conocer este mesón es su fuerte apuesta por la cocina asturiana tradicional, reinterpretada con un toque personal que le ha granjeado cierta fama, especialmente por su fabada, que según varios comensales merece estar entre las mejores de Asturias, hasta el punto de atreverse a compararla con platos reconocidos a nivel regional. No es una afirmación menor si se tiene en cuenta la competencia existente en la zona. El pote asturiano, las fabes con almejas y los platos de cuchara en general cuentan con una base de seguidores importante, y quienes los han probado suelen repetir la experiencia.
El plato estrella, sin embargo, es el cachopo, del que ofrecen una variedad realmente extensa en su carta. Desde el clásico de jamón y queso, pasando por el Cachopo Comtienda, el Cachopo Napolitano, el Cachopo «Flor de Primavera», el Cachopo Vaqueira o el Cachopo de Ibérico, hasta opciones más creativas. Este filete empanado gigante se ha convertido en seña de identidad del local, y muchos visitantes llegan expresamente para probarlo. Además, el establecimiento destaca por adaptar prácticamente toda su carta a celíacos, incluyendo el propio cachopo sin gluten, algo que supone un valor añadido enorme para quienes tienen intolerancias alimentarias. El trato de las alergias en general se cuida con especial mimo, según relatan clientes con sensibilidad a los lácteos que agradecen la atención personalizada de la jefa de cocina al explicar los ingredientes de cada plato.
El menú del día es otra de las razones que explican la popularidad de La Comtienda. Con un precio que oscila entre los 17 y los 23 euros dependiendo del día y la zona del local, incluye entrante, plato principal, postre o café y bebida. Platos como la fabada, el salmón, el cachopo, el secreto ibérico, el escalopín, la merluza, el arroz con carne estofada o el arroz con leche componen una oferta que cambia con frecuencia. Las raciones son generosas y los tiempos de servicio suelen ser correctos, incluso en horas punta. Para quienes prefieren comer a la carta, hay una selección amplia de comida para llevar mediante su servicio de entrega a domicilio o recogida en local, una opción cada vez más demandada por quienes prefieren degustar su cocina en casa.
La tradición del tapeo es uno de los grandes atractivos del Mesón La Comtienda, fiel a su origen vinculado a la zona de León. Con cada consumición, el personal sirve una tapa incluida que varía según el día: mini hamburguesa con patatas, croquetas, tigres, patatas con salsa Comtienda, alioli o un pequeño aperitivo bien elaborado. Esta práctica, muy valorada por quienes gustan de alternar por la ruta de los vinos, convierte la visita en una experiencia completa sin necesidad de pedir un menú completo. La barra cuenta con una buena selección de cervezas, incluyendo grifos de San Miguel con variedades especiales, y una carta de vinos amplia que incluye referencias de la tierra.
Entre los platos que más elogios reciben en la carta de tapeo y raciones destacan las zamburiñas, el chorizo criollo, el chorizo a la sidra, los chipirones a la plancha, la morcilla Matachana, los huevos rotos con picadillo, los bombones de queso de cabra, la ensalada mar y tierra, el revuelto de gambas con espárragos trigueros y boletus, la lubina a la plancha, las patatas bravas con cuatro salsas o los calamares. Los postres caseros merecen mención aparte: el tiramisú, la tarta de galleta, la tarta de queso en sus distintas versiones, el arroz con leche casero, el brownie y la costrada de azúcar cierran las comidas con un punto dulce muy aplaudido por la clientela. El flan de queso, según varios comentarios, es uno de los imprescindibles.
El ambiente del local es amplio y luminoso, con mesas bien separadas en el comedor, lo que permite mantener conversaciones sin agobios. La decoración está cuidada y la limpieza de los aseos, pese al volumen de público que soporta el establecimiento, se mantiene en niveles notables. Dispone de acceso adaptado para personas con movilidad reducida y acepta reservas, algo muy recomendable los fines de semana y en fechas señaladas, ya que suele llenarse. El horario resulta especialmente cómodo: abre todos los días desde las 12:00 o 12:30 del mediodía hasta las 00:30, con ampliación hasta la 1:30 los viernes y sábados, lo que lo convierte en una opción válida tanto para comer como para cenar o simplemente tomar unas cañas viendo fútbol.
Ahora bien, como en cualquier negocio hostelero con un volumen alto de servicio, no todas las experiencias son óptimas. Algunos comensales han señalado que la cocina puede llegar a demorarse más de la cuenta en ciertos momentos de máxima ocupación, con tiempos de espera que se alargan tanto en el servicio de barra como en el de comedor. Otros apuntan a una cierta irregularidad en la atención, con camareros y camareras que destacan por su profesionalidad y amabilidad, pero también episodios puntuales de trato poco correcto o falta de profesionalidad que han generado reseñas muy negativas. La rotación de personal parece haber afectado en algunos periodos a la calidad del servicio. También se han reportado casos aislados de errores en los pedidos, como presencia de trozos de cáscara de huevo o cuerpos extraños en los platos, y discrepancias entre la carta online y los precios reales del local.
Otro punto de fricción habitual es el relacionado con la relación calidad-precio de ciertas raciones a la carta. Mientras que muchos clientes consideran que los menús del día y los cachopos tienen un precio razonable para lo que se ofrece, otros opinan que algunas raciones salen caras para el tamaño que se sirve, especialmente algunas tapas o platos concretos. La política de pago también genera controversia, ya que el establecimiento no admite dividir la cuenta entre varios comensales, algo que en 2025 puede resultar un inconveniente para grupos de amigos. El servicio de comida para llevar a domicilio ha recibido también quejas por pedidos incorrectos, largos tiempos de espera o confusión con otros encargos.
El sistema de extracción de humos del comedor ha sido motivo de queja por parte de algunos comensales que aseguran salir del local con la ropa impregnada de olor a fritura. Se trata de un aspecto menor que no afecta a la calidad gastronómica, pero sí a la comodidad del comensal. La sala, según algunas opiniones, resulta algo estrecha en comparación con la amplitud del bar, lo que en días de gran afluencia puede generar cierta sensación de agobio.
En definitiva, el Mesón La Comtienda es un restaurante muy recomendable para quienes busquen una experiencia gastronómica asturiana completa en el centro de Oviedo, con una fabada de referencia, cachopos variados, opciones sin gluten y un menú diario competitivo. Sus puntos fuertes son la cocina tradicional bien ejecutada, la relación calidad-precio del menú del día, la política de tapas con cada consumición y la atención a personas con alergias. Sus puntos débiles pasan por cierta irregularidad en el servicio en horas puntas, la negativa a dividir cuentas, algunos episodios puntuales en la cocina y un sistema de extracción de humos mejorable. Si te animas a visitarlo, ten en cuenta que es muy conveniente reservar en fines de semana y que su ubicación en la ruta de los vinos lo convierte en parada perfecta para combinar tapeo con una buena comida o cena.