Es Port

Es Port

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Urbanizacion Sa Calobra, 5A, 07315 Sa Calobra, Illes Balears, España
Restaurante
2.6 (1490 reseñas)

El restaurante Es Port se encuentra ubicado en la Urbanización Sa Calobra, en la localidad de Sa Calobra, uno de los enclaves más espectaculares y visitados de Mallorca. Con el Torrent de Pareis como principal atractivo de la zona y una carretera de acceso conocida por sus impresionantes curvas, este restaurante ha intentado posicionarse como una opción de restauración en un lugar donde las alternativas son escasas, especialmente durante temporada baja o meses de invierno.

Sin embargo, tras analizar las numerosas opiniones de visitantes que han compartido sus experiencias, es necesario destacar que la realidad de este establecimiento dista mucho de lo que cabría esperar de un restaurante en Sa Calobra con vistas al Mediterráneo. La valoración media de 1.3 sobre 5, basada en más de 500 reseñas,paint un panorama bastante claro sobre la calidad del servicio y la oferta gastronómica que ofrece Es Port.

Precios desorbitados: el principal problema

Uno de los aspectos más criticados por los usuarios es el tema de los precios. Los visitantes coinciden unánimemente en que los costos son excesivos y no guardan relación con la calidad de lo ofrecido. Un café con leche puede costar entre 3 y 3,50 euros, mientras que una caña de cerveza oscila entre 5 y 6,50 euros. Las bebidas refrescantes rondan los 4,25 euros y una botella pequeña de agua puede llegar a los 2,80 euros. Algunos clientes han pagado hasta 16,25 euros por tres cervezas y una botella pequeña de agua, lo cual resulta verdaderamente llamativo.

Pero los problemas no terminan ahí. Numerosos usuarios señalan que el establecimiento cobra un cargo adicional de 3,50 euros por persona denominado «servicio de mesa», que incluye pan y aceitunas que nunca fueron solicitados. Esta práctica ha generado múltiples quejas, ya que los clientes se encuentran con cargos inesperados en sus facturas. En un caso particularmente preocupante, un grupo de ocho personas terminó pagando 273,50 euros por una comida que definieron como «desastre absoluto».

Calidad gastronómica deficiente

Respecto a la comida, las reseñas son igualmente demoledoras. Los platos llegan recalentados, probablemente preparados en microondas, y la presentación deja mucho que desear. Entre las quejas más repetidas se encuentran: paellas sin sabor, con el arroz en mal punto y sobrecocidas; entrecots de ternera de dudosa procedencia; pulpo incomestible por estar gelatinoso y mal cocido; patatas fritas semicrudas con exceso de aceite; y diversos platos combinados cuya calidad dista mucho de ser aceptable.

Varios visitantes han reportado haber enfermado tras consumir alimentos en este establecimiento, terminando incluso en urgencias médicas con vómitos y náuseas. Esta situación resulta especialmente grave desde el punto de vista sanitario y debería motivar una inspección por parte de las autoridades competentes.

Además, multiple reseñas mencionan la presencia de gatos y gaviotas merodeando por las mesas,subiéndose a los platos e incluso cayendo sobre la comida de los comensales. La imagen de mesas llenas de restos de comida rodeadas de animales buscando alimento resulta verdaderamente desagradable y refleja una falta total de control sanitario.

Problemas de higiene y seguridad alimentaria

Hablando de higiene, los testimonios son preocupantes. Los baños del establecimiento han sido descritos como sucios, con puertas hinchadas por la humedad y malos olores que hacen complicado su uso. Algunos usuarios han presenciado prácticas totalmente inaceptables, como personal de limpieza usando el mismo mocho para fregar el váter que para el resto del establecimiento, o cocineras preparando alimentos sin mascarilla y fumando simultáneamente.

También se han reportado avispas y cucarachas cerca de la comida, una situación intolerable para cualquier establecimiento que se dedique a la restauración. La mezcla de todos estos factores convierte al restaurante Es Port en un lugar donde la seguridad alimentaria está claramente comprometida.

Atención al cliente inexistente

El trato al cliente constituye otro de los puntos negros del restaurante. Los empleados, según múltiples reseñas, muestran una actitud distante, malhumorada y en muchos casos directamente maleducada. Los tiempos de espera son eternos, con clientes esperando hasta 20 minutos para que alguien se acerque a tomar nota. En temporada baja, cuando el establecimiento es prácticamente la única opción abierta, la situación empeora notablemente.

La figura de la dueña del local ha sido objeto de duras críticas por parte de numerosos visitantes. Se la describe como una persona que permanece sentada en mitad del comedor gritando e insultando a los empleados, lo cual genera una atmósfera extremadamente incómoda para los clientes. En algunos casos extremos, se han producido confrontaciones verbales directas con los comensales que se atrevieron a reclamar.

Lo único positivo: las vistas

A pesar de todas las críticas negativas, existe un aspecto que recibe halagos de forma prácticamente unánime: la ubicación. El restaurante cuenta con una terraza exterior con vistas espectaculares al mar y a la bahía de Sa Calobra, uno de los rincones más bellos de la costa mallorquina. Este factor resulta ser el principal atractivo y la razón por la que muchos turistas, inconscientes de la realidad del establecimiento, terminan accediendo a comer allí.

Algún que otro reseñador ha destacado positivamente ciertos platos como la paella, mencionando específicamente a un empleado llamado Tolo que ofreció un trato amable. No obstante, estas opiniones positivas resultan claramente minoritarias frente al aluvión de críticas recibidas.

Prácticas cuestionables

Entre las prácticas más cuestionables documentadas por los usuarios se encuentran: cobrar por usar los baños, exigiendo consumo previo para poder acceder a ellos; cobrar platos que nunca fueron servidos; no proporcionar hojas de reclamaciones cuando se solicitasen; y manter una política de reserva que exige un depósito de 20 euros por mesa.

También se ha mencionado que en invierno el establecimiento es prácticamente el único abierto en toda la zona, lo que convierte a los turistas en cautivos de sus servicios. Esta situación de monopolio, sumada a la falta de alternativas, parece estar en la raíz de muchos de los problemas detectados.

Recomendación final

Dado todo lo expuesto, resulta difícil recomendar el restaurante Es Port en Sa Calobra como opción para comer. Si planeas visitar esta zona de Mallorca, lo más prudente sería llevar tu propia comida o bebida, aprovechando únicamente las vistas del entorno sin caer en la trampa de un servicio deficiente con precios abusivos.

Sa Calobra merece ser disfrutada sin verse arruinada por una experiencia gastronómica negativa. La belleza del lugar es innegable, pero el restaurante Es Port parece haber construido su modelo de negocio precisamente en explotar esa ventaja geográfica sin preocuparse lo más mínimo por ofrecer un servicio digno a sus clientes.

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