Aquilino
AtrásEl Bar Aquilino es uno de esos establecimientos que mantienen viva la esencia de la restauración tradicional valenciana. Ubicado en el corazón del barrio de Nazaret, en la calle Jesús Nazareno número 98, este bar restaurante lleva décadas conquistando el paladar de propios y visitantes con una propuesta gastronómica que apuesta por la sencillez, el producto fresco y las recetas de toda la vida.
Se trata de un negocio familiar que ha conseguido convertirse en referente para quienes buscan disfrutar de una comida auténtica sin artificios. Su horario es de mañana, abriendo de martes a sábado desde las 8:30 hasta las 16:30, lo que lo convierte en el lugar perfecto para el típico almuerzo valenciano que tanto forma parte de la cultura culinaria de la zona.
Una propuesta gastronómica basada en el producto fresco
La carta de Aquilino no es una carta al uso, ya que no dispone de menú escrito visible. En su lugar, el personal te informa de lo disponible cada día, lo cual garantiza que siempre se trabaja con producto de mercado y fresco. Esta filosofía de trabajo se refleja claramente en la calidad de sus platos, donde el pescado y el marisco ocupan un lugar privilegiado.
Entre los platos más destacados y que generan mayores halagos nos encontramos con los bocadillos de calamares o puntilla, considerados por numerosos comensales como los mejores de Valencia. Se sirven con ajoaceite y pan de buena calidad, siendo generosos en cantidad y perfectamente ejecutados en su fritura. La puntilla, en particular, ha sido descrita como espectacular, con una textura crujiente y un sabor que engancha.
La fritura de pescado es otro de los puntos fuertes del establecimiento. Pescaditos fritos, calamares rebozados y chipirones se sirven en su punto exacto de fritura, crujientes por fuera y tiernos por dentro. Las tellinas, clochinas y coquinas también gozan de gran aceptación entre los clientes más entendidos.
Los arroces: especialidad de la casa
Si hay algo que diferencia a Aquilino en el panorama gastronómico valenciano son sus arroces. La paella de marisco destaca especialmente, con un arroz bien hecho donde se puede apreciar la calidad del producto que acompaña. También se encuentran disponibles otras variedades como el arroz del senyoret, el arroz a banda o el arroz meloso, cada uno con sus particularidades y defensores entre la clientela.
Los comensales más fieles recomiendan especialmente terminar con un buen arroz, ya sea paella tradicional o alguna de sus variantes. No obstante, es importante señalar que algunos visitantes han indicado que el arroz en ciertas ocasiones puede quedarse algo durito, aunque otros lo consideran perfecto. Esta variabilidad puede depender del ajetreo del servicio en momentos de mucha afluencia.
Platos tradicionales que no defraudan
El all i pebre es otro de los platos estrellas del local. Numerosos clientes lo describen como espectacular, recordando al de casa de la abuela, con una salsa perfectamente equilibrada y angulas o anguila de excelente calidad. Las patatas bravas, aunque dividen opiniones, son otro de los clásicos que acompañan cualquier comida, aunque algunos visitantes han señalado que en ocasiones pueden resultar algo aceitosas.
Entre las opciones más valoradas también encontramos el bacalao rebozado, especialmente bien ejecutado según varios, el bacalao con habas y pimientos, las sardinas a la plancha, la sepia a la plancha y las tapas variadas que completan un gastronomico muy completo para compartir.
El cremaet: broche de oro
No se puede hablar de Aquilino sin mencionar su cremaet, que prácticamente todos los clientes definen como excepcional. Este café con leche quemado al ron se sirve como remate perfecto después de una comida copiosa. Los visitantes lo describen como casero, aromático y de una calidad que no se encuentra fácilmente en otros establecimientos. Es, sin duda, uno de los grandes atractivos que hacen que la gente vuelva una y otra vez.
Puntos negativos que deben considerarse
A pesar de las muchas opiniones positivas, Aquilino presenta algunos aspectos que podrían mejorarse. El principal problema reside en la ausencia de un menú o carta visible con precios, lo que genera cierta confusión entre los nuevos visitantes. Algunos comensales se han llevado sorpresas al recibir la cuenta, considerando que ciertos platos como el all i pebre en formato tapa tienen un precio elevado para la cantidad servida.
También hay que mencionar que algunos visitantes han experimentado problemas con la presencia de moscas en determinadas épocas del año, lo cual puede resultar molesto durante la comida. Este es un problema común en locales que trabajan con producto fresco y cerca de zonas portuarias, pero que debería abordarse para mejorar la experiencia del cliente.
En cuanto a la elaboración, algunos clientes han señalado que ciertos platos pueden resultar excesivamente aceitosos, especialmente las patatas bravas y en ocasiones los arroces. Esto puede variar según el día y la mano del cocinero, pero es un punto a tener en cuenta para quienes prefieran elaboraciones más ligeras.
Ambiente y servicio
El ambiente de Aquilino es claramente el de un bar de barrio tradicional. Las mesas tienen mantel de papel, la decoración es sencilla y no busques pretensiones turísticas aquí. Lo que encontrarás es autenticidad, un trato cercano y familiar por parte del personal, y esa atmósfera que solo se respira en los lugares con solera.
El servicio es generalmente amable y atento, aunque algunos visitantes han señalado que en momentos de mucha afluencia puede haber cierta lentitud. Los dueños están directamente involucrados en la atención al público, lo cual se agradece y se nota en el cariño con el que se trata a cada cliente.
Precio y relación calidad-precio
El nivel de precios de Aquilino se sitúa en un punto intermedio según la clasificación de Google. La mayoría de comensales considera que la relación calidad-precio es buena, especialmente considerando la calidad del producto que se sirve. Un almuerzo completo con varias tapas, arroz, bebidas y postre puede rondar los 25-35 euros por persona, aunque esto varía mucho según lo que se pida.
No obstante, hay que ser consciente de que ciertos platos en formato tapa pueden parecer caros a quienes no están acostumbrados a este tipo de establecimientos tradicionales, donde se paga por la calidad del género y la elaboración artesana más que por grandes porciones.
Recomendaciones para la visita
Si decides visitar Aquilino, es altamente recomendable reservar, especialmente los fines de semana o días festivos. El local se llena rápidamente y quienes llegan sin cita pueden encontrarse esperando turno o sin mesa disponible. Además, ir temprano es siempre una buena estrategia, ya que el producto fresco se agota y la cocina está en su mejor momento al inicio del servicio.
Para aquellos que busquen comer de picoteo, las opciones son ideales: una combinación de fritura de pescado, tapas de calidad y un buen vino o cerveza local conforman un almuerzo perfecto. Si prefieres un arroz, hazlo saber al hacer la reserva para que puedan prepararlo adecuadamente.
También ofrecen la posibilidad de comida para llevar, lo cual es útil si no quieres esperar o si prefieres disfrutar de estos platos en casa. No obstante, hay que tener en cuenta que ciertas elaboraciones como los arroces o las frituras no se mantienen igual de bien fuera del establecimiento.
Aquilino es un establecimiento que representa a la perfección la tradición gastronómica valenciana. No es un restaurante moderno ni pretende serlo, pero eso es precisamente parte de su encanto. Si buscas calidad en el producto, recetas tradicionales bien ejecutadas y un ambiente familiar donde el buen comer es la protagonista, este es tu lugar. Eso sí, ve con expectativas realistas sobre un local sin lujos pero con mucho cariño en lo que hace, y no olvides terminar con su legendario cremaet.