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Restaurante Espacio Montoro

Restaurante Espacio Montoro

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Av. Albufereta, 13, 03016 Alacant, Alicante, España
Restaurante
9.4 (2161 reseñas)

El Restaurante Espacio Montoro, ubicado en la Avenida de la Albufereta 13 de Alicante, se ha consolidado como uno de los referentes de la alta cocina en la provincia. Detrás de este proyecto está el chef Pablo Montoro, cuya propuesta gastronómica ha conseguido captar la atención tanto de clientes locales como de visitantes que buscan una experiencia gastronómica singular. El local abre sus puertas de martes a sábado en horario de comida (13:45 a 16:30) y, además, los viernes y sábados también por la noche (20:30 a 23:30), permaneciendo cerrado los domingos y lunes. Para acceder a su propuesta es imprescindible reservar con antelación, ya que la alta demanda hace que las plazas se agoten rápidamente, especialmente durante fines de semana y fechas señaladas.

Lo primero que sorprende al cruzar la puerta de este restaurante en Alicante es que no se trata de un comedor convencional. La filosofía de Espacio Montoro se articula alrededor de un recorrido por varios espacios diferenciados, cada uno con una identidad propia: Black Tech, Hi Line, CocoonLab y Geoda Verde. Esta estructura convierte la visita en algo más que una simple cena o comida: se trata de un itinerario sensorial en el que el comensal pasa de una estancia a otra mientras avanza en el menú. En algunas zonas, como CocoonLab, el cliente puede ver al equipo de cocina trabajar en directo, lo que añade un componente teatral y educativo al acto de comer.

La oferta gastronómica se organiza en torno a menús degustación cerrados que van desde los 15 hasta los 21 pases, según la opción elegida. Los precios oscilan en función del menú seleccionado, partiendo de aproximadamente 116 euros por comensal en las modalidades más cortas y superando los 135 euros en las más completas. Esta estructura tarifaria sitúa al restaurante en un segmento premium, algo que se ve respaldado por la cuidada selección de producto local y comida mediterránea de temporada que vertebra cada elaboración.

Entre los platos más recordados por quienes han visitado el restaurante destaca el caldero de Tabarca, una recreación contemporánea del clásico guiso mediterráneo que se ha convertido en una de las firmas de la casa. También sobresalen elaboraciones como la cabeza de cigala con caviar marino, el atún rojo tratado con precisión quirúrgica, la gamba roja en su máxima expresión, el arroz seco de grano suelto, la royal de cebolla o el ave francesa con parmentier ibérica. La cocina creativa de Pablo Montoro combina raíces alicantinas con técnicas vanguardistas, dando lugar a propuestas como la espardeña en amarillo con payoyo y pistacho, el salpicón de bogavante o la cecina de remolacha. Los panes artesanos y la mantequilla acompañan los pases principales, mientras que el cierre llega con petit fours y una selección de postres que pone el broche dulce a la velada.

Uno de los grandes activos del establecimiento es su bodega, cuidadosamente seleccionada y respaldada por el trabajo del equipo de sumillería, con figuras como Andrea, frecuentemente mencionada por los clientes. El maridaje se adapta a las preferencias del comensal y a la evolución del menú, e incluso se ofrecen alternativas desalcoholizadas de alta calidad para quienes prefieren no consumir alcohol. La carta de cócteles de autor, servidos al inicio en el espacio Black Tech, actúa como preludio y marca el tono de sofisticación que se mantiene durante toda la experiencia.

El decorado del local merece capítulo aparte. Cada estancia cuenta con una personalidad estética cuidada al detalle: texturas singulares en techos, suelos y paredes, iluminación tenue, vajilla diseñada específicamente para cada plato y centros de mesa aromatizados con cítricos. La sensación es la de adentrarse en un espacio que combina elegancia y calidez, muy alejado del prototipo de restaurante de alta cocina frío o distante. Esta ambientación convierte al lugar en un escenario muy demandado para celebraciones especiales, aniversarios y compromisos, donde los detalles —como pequeñas tartas de cumpleaños servidas en cajitas de regalo— terminan de redondear la velada.

El servicio es, según la mayoría de los visitantes, uno de los puntos fuertes del proyecto. El equipo de sala se distingue por su profesionalidad, su conocimiento detallado de cada pase y su capacidad para explicar los platos con criterio sin resultar pesado. La atención se percibe como cercana pero rigurosa, con camareros que conocen los tiempos de cada elaboración y que se anticipan a las necesidades del cliente. En contadas ocasiones se han registrado pequeños desajustes en los tiempos durante el arranque del servicio, algo que el propio equipo suele corregir con rapidez a medida que avanza la velada.

Ahora bien, como cualquier restaurante de esta categoría, Espacio Montoro no está exento de aspectos susceptibles de mejora. El primero y más evidente es el precio: se trata de una propuesta orientada a un público dispuesto a realizar una inversión significativa, por lo que queda fuera del alcance de muchos bolsillos. Algunos clientes también han señalado que la duración de la experiencia —que puede extenderse entre tres y cuatro horas— resulta excesiva, especialmente en las cenas, y recomiendan reservar margen horario suficiente para no sentirse presionado. La ubicación, en una zona residencial algo alejada del centro de Alicante, obliga a desplazarse en coche o taxi, lo que puede ser un inconveniente para quienes no dispongan de vehículo propio.

Otro punto que ha generado opiniones dispares es la inclusión de ciertos cargos adicionales no siempre claramente comunicados, como el servicio de agua o el vino dulce que acompaña al postre. Aunque se trata de prácticas habituales en la alta gastronomía, algunos comensales han considerado que deberían explicarse con mayor transparencia antes de la visita. En el terreno estrictamente culinario, hay quien ha percibido ciertos pases como excesivamente salados o con salsas demasiado reducidas, y el cierre con café de cápsula ha sido motivo de queja para varios clientes que esperaban un broche final a la altura del resto del recorrido. También conviene tener en cuenta que el local no figura como opción para comida para llevar ni ofrece menús vegetarianos específicos, por lo que las personas con restricciones alimentarias severas deberían consultarlo previamente con el equipo.

En definitiva, el Restaurante Espacio Montoro se presenta como una apuesta firme para quienes deseen vivir una experiencia gastronómica de alto nivel en Alicante. Sus puntos fuertes —la originalidad del concepto basado en espacios, la calidad del producto, la ejecución técnica de los platos, la bodega y la profesionalidad del servicio— compensan con creces los inconvenientes logísticos y económicos para el público adecuado. Quienes busquen cocina de autor, un trato exquisito y un recuerdo gastronómico duradero encontrarán aquí un destino a la altura de sus expectativas. Eso sí, conviene planificar la visita con tiempo, consultar previamente las opciones de menú y tener claro que se trata de una experiencia inmersiva, no de una comida rápida al uso.

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