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Restaurante Quema

Restaurante Quema

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P.º de María Agustín, 20, Casco Antiguo, 50004 Zaragoza, España
Restaurante Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo
9 (3089 reseñas)

El Restaurante Quema se ha consolidado como una de las propuestas gastronómicas más interesantes de Zaragoza. Ubicado en el Paseo de María Agustín, en pleno Casco Antiguo, este establecimiento destaca por ofrecer una cocina de autor con menú degustación a precios que raramente se encuentran en la capital aragonesa para este nivel de calidad. La ubicación junto al Museo Pablo Gargallo le confiere un entorno cultural privilegiada, aunque su acceso se encuentra en la parte lateral del museo, algo que algunos clientes pueden pasar desapercibido en una primera visita.

Lo primero que llama la atención al entrar en el local es su sala amplia y bien distribuida, con mesas que permiten mantener conversaciones sin escuchar demasiado el murmullo de las mesas vecinas. Sin embargo, varios comensales han señalado que la decoración resulta algo fría y austera, con una iluminación que no termina de crear un ambiente cálido. No es un restaurante con la calidez de los restaurantes tradicionales aragoneses, sino más bien una propuesta contemporánea que prescinde de ornamentos superfluos. Hay quienes valoran positivamente que se pueda ver la cocina, pues transmite confianza en la elaboración de los platos.

La propuesta culinaria del Restaurante Quema

La cocina del Restaurante Quema se caracteriza por una fuerte identidad propia, donde los ingredientes de temporada играют un papel protagonista. Los platos demuestran una técnica cuidada y una presentación minuciosa, aunque sin caer en excesos decorativos que desvíen la atención del producto. Entre las elaboraciones más celebradas por los clientes se encuentran la corvina a la brasa, cocinada con un punto impecable y acompañada de salsas que potencian su sabor natural, los guisantes que han conquistado a numerosos comensales, y el macarrón relleno de foie, una combinación atrevida que funciona extraordinariamente bien. Las setas con anguila ahumada, el sandwich de crustáceos y moluscos con salsa de cava, eneldo y berros, y la carrillera también reciben elogios constantes.

Los entrantes merecen mención especial, especialmente el tartar de berenjena con hummus y alioli de membrillo, o la sopa fría de manzana y albahaca con tartar de tomate y anguila ahumada que abre el apetito de forma elegante. En el apartado de postres, el tres leches con maracuyá, cremoso de coco y sopa cítrica se ha convertido en uno de los platos más fotografiados y alabados del restaurante. También destacan el crujiente de coco y curry con mousse de morcilla, o los desserts que cambian según temporada pero siempre mantienen ese equilibrio entre innovación y accesibilidad que caracteriza toda la carta.

Menús y precios: una relación calidad-precio excepcional

Uno de los mayores atractivos del Restaurante Quema es su política de menús. Entre semana, de martes a viernes al mediodía, ofrecen un menú gastronómico por aproximadamente 30 euros que incluye dos entrantes, un plato principal, postre, agua, vino y pan. Esta propuesta resulta prácticamente inigualable en Zaragoza para el nivel de cocina que se ofrece. Los fines de semana y festivos, la carta cede paso a un menú degustación cerrado de entre 45 y 50 euros, con varias opciones que pueden incluir hasta ocho pases más postre, dependiendo de la versión elegida.

Es importante señalar que durante las cenas y días festivos, el restaurante trabaja exclusivamente con su menú degustación, por lo que no existe posibilidad de elegir a la carta. Esta política puede resultar limitante para quienes prefieren mayor autonomía en sus elecciones, aunque quienes optan por surrender al flujo del menú coinciden en que la experiencia resulta redonda y coherente. El hecho de que el precio incluya bebida en la mayoría de menús hace que el coste final sea aún más atractivo comparado con otros restaurantes de alta cocina en Zaragoza.

Un servicio que merece reconocimiento

El equipo del Restaurante Quema recibe constantemente elogios en las reseñas de sus clientes. Camareros como Miguel Ángel, mencionado específicamente en varias ocasiones, contribuyen significativamente a que la experiencia resulte memorable. El servicio se caracteriza por ser atento, profesional y por tomarse el tiempo de explicar cada plato con detalle, algo que se agradece especialmente en un establecimiento donde las elaboraciones pueden resultar innovadoras o desconocidas para el comensal medio. El ritmo entre platos suele ser adecuado, permitiendo disfrutar de cada elaboración sin prisas.

Un aspecto especialmente destacable es la atención a alérgicos e intolerantes. Numerosos clientes han confirmado que el restaurante adapta los platos de forma exquisita cuando se comunican estas necesidades, manteniendo la calidad y originalidad de las elaboraciones sin sustituir por opciones genéricas. Este compromiso con la inclusión gastronómica diferencia a Quema de otros establecimientos que simplesmente ofrecen alternativas distintas sin la misma elaboración y cuidado.

Aspectos a mejorar

A pesar de las numerosas opiniones positivas, existen algunos puntos donde el restaurante podría avanzar. El control del aire acondicionado genera conflictos recurrentes, con comensales que señalan sentirse incómodos por frío o calor excesivo según la zona del local donde se ubiquen. Esta cuestión, aparentemente menor, puede afectar significativamente la experiencia si la velada se prolonga durante varias horas.

En días de alta ocupación, cuando el restaurante alberga eventos simultáneos como bodas en la terraza, el servicio puede volverse más lento de lo habitual. Algunos visitantes han reportado esperas significativas entre platos en estas circunstancias, algo que no suele ocurrir en noches de menor ocupación. También hay quien menciona que las cantidades del menú degustación, aunque suficientes para quedarse satisfecho, podrían ser algo más generosas, especialmente para quienes tienen appetitos elevados.

La decoración minimalista, mientras resulta elegante para algunos, ha sido criticada por otros como excesivamente fría o incluso algo industrial. La falta de continuidad visual con el museo tampoco ayuda a crear una atmósfera más cohesive. Son detalles estéticos que no empañan la experiencia gastronómica pero que podrían elevarla aún más si se trabajaran.

Información práctica para tu visita

El Restaurante Quema abre de martes a miércoles de 13:30 a 15:30, mientras que de jueves a sábado ofrece servicio de comidas y cenas, con horarios de 13:30 a 15:30 y de 21:00 a 22:30. Los domingos y lunes permanece cerrado, lo que hay que tener en cuenta al planificar la visita. Es altamente recomendable reservar con antelación, especialmente para cenas y fines de semana, ya que el espacio es limitado y la demanda considerable.

El restaurante cuenta con acceso para sillas de ruedas y acepta reservas, siendo apropiado tanto para cenas románticas como para celebraciones familiares o de empresa. El hecho de que sirva cenas hasta las 22:30 puede resultar algo temprano para quienes prefieren cenar más tarde, pero es típico de los restaurantes de cocina de autor en España. Dispone de terraza para eventos, característica que lo convierte en opción viable para celebraciones especiales siempre que se avise previamente.

El nivel de precio se sitúa en un 3 sobre 5, lo que lo posiciona como una opción moderada en el panorama gastronómico zaragozano. Para el tipo de cocina que ofrece, muchos clientes consideran que está significativamente por debajo de lo que cabría esperar pagar, lo que convierte a Quema en una ganga para quienes buscan alta cocina a precios razonables.

El Restaurante Quema representa una propuesta gastronómica que pocos ciudades de tamaño medio como Zaragoza pueden ofrecer. Su menú degustación a precios competitivos, la calidad de sus elaboraciones, el servicio atento y la adaptación a necesidades dietéticas especiales lo convierten en una opción destacada para quienes buscan experiencias culinarias memorables sin arruinarse. Los pequeños defectos señalados, como la decoración fría o el control del aire acondicionado, son aspectos subsanables que no empañan una carta que ha demostrado consistencia a lo largo del tiempo. Estar presente en la Guía Michelin y contar con la confianza de más de mil clientes evaluadores respalda una trayectoria que, lejos de estancarse, parece seguir mejorando. Si buscas un restaurante donde la cocina hable por sí sola y el precio no disuada de probar platos creativos y bien ejecutados, Quema merece estar en tu lista de prioridades gastronómicas en Zaragoza.

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