Casa Quitín
AtrásCasa Quitín es un restaurante centenario ubicado en la calle Espartero número 63 de Burjassot, Valencia. Fundado en 1922, este establecimiento ha logrado mantenerse como referencia gastronómica durante más de un siglo, adaptándose a los tiempos sin perder la esencia de la cocina tradicional valenciana. Con una calificación de 4.6 sobre 5 basada en más de tres mil reseñas, se posiciona como uno de los locales más valorados de la zona, especialmente conocido por sus carnes a la brasa, sus generosos bocadillos y su auténtica oferta de almuerzos.
Una historia de tradición y calidad
Lo primero que llama la atención de Casa Quitín es su historia. Con más de cien años de trayectoria, este restaurante ha visto pasar generaciones de comensales que vuelven una y otra vez buscando esa comida casera que ya no se encuentra en muchos sitios. El exterior del local puede parecer modesto, incluso como un bar de barrio cualquiera, pero al cruzar el umbral se descubre un espacio surpreendentemente amplio y bien organizado que cuenta con tres salones interiores, una terraza insonorizada y una zona de barbacoa donde se cocina la carne a la brasa delante del cliente.
El ambiente que se respira es inequívocamente tradicional: sillas de madera, vigas en el techo y una decoración que respeta la imagen castiza del establecimiento. Es un lugar perfecto para reuniones familiares, cenas con amigos o incluso celebraciones especiales, contando además con espacios privados para eventos más íntimos.
La estrella del local: las carnes a la brasa
Si hay algo por lo que Casa Quitín destaca especialmente es por sus carnes a la brasa. Múltiples reseñas coinciden en señalar que el entrecot se deshace en la boca, con ese sabor auténtico que solo el fuego de leña puede proporcionar. El chuletón, las chuletas y el secreto ibérico también reciben elogios constantes por su ternura y calidad superior. La longaniza payesa, el morro de cerdo a la brasa y la papada son otras de las preparaciones que los clientes mencionan como imprescindibles.
La zona de parrilla es visible desde el salón, lo que permite ver cómo pelan las patatas de forma casera y se cocina cada pieza con esmero. Las alcachofas, preparadas con maestría, son otro de los platos que merecen mención especial según quienes han visitado el local.
Los almuerzos: una experiencia única
Una de las propuestas más atractivas de Casa Quitín son sus almuerzos, una tradición muy arraigada en la cultura valenciana que este restaurante ha elevado a categoría. El horario de almuerzos comprende desde las 9:00 hasta las 11:30 o 12:00 dependiendo del día, y la demanda es tal que es prácticamente imprescindible llegar temprano o hacer cola.
Los bocadillos son el protagonista absoluto de esta experiencia. Tienen un tamaño generoso, incluso descomunal en su versión completa, por lo que muchos clientes optan por pedir medio bocadillo. Lo peculiar del local es que se sirven con una brocheta clavada encima, detalle que algunos usuarios califican de curioso. La carta de bocadillos incluye opciones predefinidas muy originales, entre las que destacan:
- El Confidente: secreto ibérico con ajos tiernos, patatas a lo pobre y huevo coronado con un torrezno. Es considerado por muchos como el mejor bocadillo de la carta.
- El Pacorro: contramuslo de pollo con patatas, huevo y reducción de cerveza. Este bocadillo concursó en el premio Cacau d’Or al mejor bocadillo.
- Morro de cerdo a la brasa, que según las reseñas tiene un sabor a parrilla excepcional.
- Chipirones con alioli y otras combinaciones con productos de la brasa.
Los almuerzos incluyen un aperitivo variado que se sirve en mesa: aceitunas, cacaos de collaret, tortilla, embutido a la brasa, pimientos, patatas fritas, huevo frito y calamares hechos al momento. Todo ello regado con un buen vino o una bebida refrescante, y rematado con el celebérrimo cremaet, que según múltiples opiniones es de los mejores que se han probado en la provincia de Valencia.
Carta variada y postres caseros
Aunque los almuerzos y las carnes a la brasa son su seña de identidad, Casa Quitín ofrece una carta mucho más extensa. Los entrantes incluyen especialidades como el esgarraet con mojama de excelente calidad, mollejas súper carnosas y tiernas, huevas de sepia con una textura increíble y diversas tapas que complementan perfectamente cualquier comida.
Entre los platos más solicitados se encuentran los calamares a la romana con un rebozado muy elogiado, las patatas Quitín (patatas fritas estilo casero acompañadas de una salsa especial), el arroz al horno, la paella y el fideuá, todos ellos mencionados positivamente en las reseñas. También hay opciones como sepia a la plancha, aros de calamar a la andaluza y diversos platos de pescado que completan la oferta.
Los postres caseros son otro de los puntos fuertes del local. La tarta de chocolate ha hecho que más de una pareja termine discutiendo por el último trozo, según cuenta alguna reseña. También destacan la tarta de queso, el semi frío de cítricos, el tiramisú, el mousse de chocolate y la de turrón. Para los que prefieren algo más tradicional, el cremaet de la casa es prácticamente obligatorio.
Servicio y organización
El personal de Casa Quitín recibe constantes alabanzas por su amabilidad y profesionalidad. Camareras como Anabel son especialmente mencionadas por su elegancia y atención durante el servicio. El propietario, Jairo, es descrito como una persona que se nota que le encanta su trabajo, organizando la cocina con una eficiencia que le permite acordarse de los pedidos de todos los clientes incluso cuando hay más de sesenta personas almorzando simultáneamente.
Sin embargo, el sistema de atención tiene sus peculiaridades. Para los almuerzos, se atiende en barra donde se pide el bocadillo, y una vez solicitado, las camareras asignan mesa. Este método, aunque eficaz, implica colas tanto para pedir como para pagar, lo que algunos clientes consideran agobiante, sobre todo en horas punta. La experiencia ha sido comparada humorísticamente con esperar para renovar el pasaporte por la cantidad de gente.
Aspectos a considerar antes de visitar
A pesar de las numerosas opiniones positivas, Casa Quitín no está exento de críticas constructivas que conviene conocer. El ambiente excesivamente ruidoso debido a la masificación es una queja recurrente; con tanta gente resulta difícil mantener conversaciones tranquilas. Algunos usuarios señalan que la atención puede sentirse algo impersonal cuando el local está a tope de aforo.
En cuanto a la comida, ha habido opiniones divididas sobre ciertos platos. Algunos clientes indican que certain bocadillos pueden llegar con más patatas que carne, o que el pan puede resultar algo difícil de masticar en determinadas preparaciones. Las patatas de la cazuela fueron criticadas por parecer de bolsa en una ocasión. También hay quien menciona que certain frituras pueden llegar frías o que el rebozado de algunos productos es excesivo.
Un aspecto mencionado negativamente es el olor a fritanga que puede quedarse en la ropa después de la visita, algo que resulta molesto para certain personas sensibles. Asimismo, hay que tener en cuenta que no hay servicio de bocadillos durante las cenas, y los precios, aunque justos por la calidad, han subido en línea con la inflación general.
Horarios y recomendaciones prácticas
Casa Quitín abre de martes a sábado, con horarios diferenciados según el servicio. Los almuerzos se sirven desde las 9:00 hasta las 11:30 o 12:00, mientras que las comidas corren de 13:30 a 16:00. Los jueves y viernes hay servicio de cenas desde las 20:30 hasta las 23:00. Lunes y domingos permanece cerrado, lo que hay que tener en cuenta para planificar la visita.
Es altamente recomendable reservar mesa, especialmente para cenas y fines de semana, ya que el local se llena constantemente. Para los almuerzos, quienes conocen el sistema recomiendan llegar temprano para evitar colas excesivas. El precio de un almuerzo completo con el cremaet ronda los 11 euros, considerándose una buena relación calidad-precio dado el tamaño y calidad de las porciones.
El restaurante cuenta con entrada accesible para personas con movilidad reducida y ofrece opciones para comida para llevar, siendo también un lugar ideal para quienes buscan un sitio donde comer o cenar con opciones de brunch durante los fines de semana.
Valoración final
Casa Quitín se consolidado como un referente gastronómico en Burjassot y alrededores, no solo por su centenaria historia sino por mantener estándares de calidad que justifican la fidelidad de sus clientes. Las carnes a la brasa, la experiencia de los almuerzos con sus generosos bocadillos y el ambiente tradicional hacen que merezca la pena visitarlo al menos una vez, y probablemente volver múltiples veces.
Eso sí, es importante ir con expectativas realistas: no es un restaurante silencioso ni exclusivo, sino un local vivo donde prima la buena comida sobre la intimidad. Si buscas calidad en producto, un trato cercano y una experiencia auténticamente valenciana, Casa Quitín es una opción que no defrauda.