Rooftop El Llorenç – Adults Only +16
AtrásEl Rooftop El Llorenç se sitúa en la azotea del Hotel El Llorenç, un establecimiento boutique de la cadena hotelera mallorquina situado en el casco antiguo de Palma, concretamente en la Plaça de Llorenç Villalonga. Este restaurante exclusivo para mayores de 16 años abre sus puertas de lunes a domingo en horario de 12:00 a 23:00, lo que permite visitarlo tanto en comida como en cena. Para acceder conviene recordar que se trata de un espacio reservado a adultos, por lo que las familias con niños tendrán que buscar otras opciones en la ciudad.
La primera impresión al llegar a este restaurante es su privilegiada ubicación. Desde la terraza se obtienen vistas panorámicas incomparables: por un lado, la bahía de Palma se extiende hasta el horizonte, y por el otro, la silueta de la Catedral de Mallorca marca el paisaje urbano. Pocos restaurantes del centro histórico pueden presumir de ofrecer esta doble perspectiva al mismo tiempo, lo que convierte al lugar en un escenario especialmente atractivo para despedir el día mientras el sol se pone sobre el mar.
El ambiente responde a la estética cuidada de un hotel boutique de cierto nivel. La terraza cuenta con una capacidad reducida, aproximadamente diez mesas distribuidas de forma que varias de ellas permiten disfrutar de las vistas mencionadas, aunque conviene tener presente que no todas las ubicaciones ofrecen la misma panorámica: algunas mesas quedan más resguardadas o se orientan hacia elementos arquitectónicos como columnas o zonas con menor visibilidad al exterior, según relatan quienes han ocupado esas posiciones.
En cuanto a la oferta gastronómica, este restaurante se nutre de la dirección del chef Santi Taura, cocinero reconocido en Mallorca por su enfoque creativo de la cocina mallorquina. La carta combina platos mediterráneos con toques de fusión asiática y propuestas contemporáneas. Entre las elaboraciones que han generado mejores comentarios se encuentran los nigiri crujiente de salmón, el tataki de wagyu con chimichurri coreano, las croquetas de distintos sabores, el carpaccio de gamba roja con curry y helado de mango, el cochinita pibil servido sobre base crujiente de maíz, el pulpo al estilo dumpling y un tiramisú especial que cierra muchas veladas con buena nota.
Para quienes prefieran dejarse llevar, existe la opción del menú degustación llamado «Go with the FLOW», una secuencia de siete platos sorpresa (seis salados y uno dulce) que varía según el mercado y la temporada. Esta fórmula permite probar la creatividad del equipo de cocina sin necesidad de elegir entre platos, una alternativa interesante para quienes visitan el restaurante por primera vez y quieren hacerse una idea global de la propuesta. La cocina mediterránea de autor se aprecia bien en cada pase, así como el uso de ingredientes locales y productos frescos de la isla.
El apartado de bebidas merece un capítulo aparte. La coctelería firma elaboraciones propias con un marcado protagonismo del vermut, que se elabora artesanalmente en el propio local tanto en su versión blanca como en la roja, según relatan quienes lo han probado. También destacan combinaciones como la pomada El Vicenza, los mojitos, los Aperol Spritz y otras creaciones que el barman propone a partir de la carta. La selección de vinos incluye referencias locales como el blanco mallorquín Golós, junto con denominaciones de origen más conocidas a nivel nacional e internacional.
El servicio representa uno de los puntos fuertes mencionados con mayor frecuencia. El personal atiende con profesionalidad y rapidez, conoce al detalle los ingredientes de cada plato y se muestra atento a los detalles: desde invitar a una copa de vino en cumpleaños hasta ofrecer una copa de champán para celebrar aniversarios. Esta atención personalizada convierte la visita en una experiencia especialmente indicada para ocasiones señaladas como cenas en pareja, celebraciones especiales o encuentros privados que buscan un entorno tranquilo. Precisamente la tranquilidad es una de las características del lugar, ya que al ser un espacio solo para adultos se evita el ruido y la presencia de niños que sí existen en otros restaurantes y bares de la zona.
En lo que respecta a los precios, el nivel es intermedio-alto. El restaurante se sitúa en una franja tarifaria acorde con su categoría y ubicación, con platos principales que oscilan en torno a los 25-35 euros y cócteles en una horquilla similar. Algunos visitantes consideran que el coste está justificado por el entorno, las vistas y la calidad de la materia prima, mientras que otros opinan que ciertos platos resultan escasos en ración para el precio pagado, especialmente las versiones más creativas como la mini hamburguesa de wagyu, que en algunas visitas no ha alcanzado el nivel del resto de la oferta. Las copas de vino y algunas bebidas alcohólicas también se perciben como elevadas en comparación con otros bares de la ciudad.
Antes de reservar conviene tener en cuenta algunos aspectos prácticos. La piscina infinita que aparece en las fotografías del hotel pertenece exclusivamente a los huéspedes alojados, por lo que los comensales del restaurante no pueden acceder a ella. Esta información, aunque figura en la web oficial, a veces genera confusión entre quienes llegan pensando en darse un baño después de comer. También es importante saber que el espacio no dispone de una zona cubierta, por lo que en pleno verano las temperaturas pueden ser elevadas: el equipo coloca ventiladores que cumplen su función pero no siempre resultan discretos visualmente. Para los meses de calor intenso, conviene solicitar una mesa en la zona interior o a primera hora, cuando aún pega fuerte el sol.
Otro detalle relevante es que no se ofrece servicio de comida para llevar; el local únicamente trabaja con servicio en mesa en modalidad de dine-in, por lo que quienes busquen comida para llevar tendrán que optar por otras opciones de restaurantes de la ciudad. Tampoco se admiten reservas a través de todas las plataformas, aunque sí se puede gestionar directamente contactando con el hotel.
En el mismo edificio se encuentra el restaurante Urbà, distinguido con estrella Michelin, que opera en la planta baja con una propuesta gastronómica más formal. Esto sitúa al hotel como un referente culinario en Palma, al combinar una experiencia de alta gastronomía en el interior con una propuesta más desenfadada pero igualmente exigente en la azotea. Quienes se alojen en el establecimiento tienen acceso a ambos espacios, lo que convierte al hotel en una opción interesante para que buscan una experiencia completa sin salir del edificio.
Para contactar con el restaurante, el teléfono disponible es el 971 67 77 70 y la web oficial es elllorenc.com, donde se pueden consultar los menús actualizados y gestionar reservas. La ubicación en pleno centro de Palma facilita la llegada a pie desde cualquier punto del casco antiguo, aunque el acceso en coche puede resultar complicado por las calles estrechas de la zona.
En definitiva, el Rooftop El Llorenç es una opción sólida para quienes buscan un restaurante diferente en Palma, con vistas espectaculares, una cocina creativa y un servicio esmerado. Es especialmente recomendable para cenas románticas, celebraciones o veladas tranquilas entre adultos. Sus puntos débiles —el precio elevado, la limitación de acceso a la piscina, la posible espera en horas punta y la falta de zonas cubiertas— no desmerecen el conjunto, pero conviene tenerlos presentes para evitar sorpresas. Quienes prefieran cafeterías informales o bares más animados probablemente busquen otra alternativa, ya que el espíritu de este lugar apunta claramente a un público que valora la exclusividad y la calma.