Restaurante Calima
AtrásEl Restaurante Calima es un establecimiento de comida marroquí ubicado en la emblemática Plaza Arbollón de Mojácar, en la provincia de Almería. Este restaurante se ha consolidado como una de las opciones gastronómicas más destacadas del pueblo, ofreciendo una experiencia culinaria que transporta directamente a los sabores del norte de África sin necesidad de salir de Andalucía. Con una especialización clara en gastronomía marroquí, Calima se diferencia del resto de establecimientos de la zona proporcionando platos tradicionales elaborados con recetas autenticas transmitidas de generación en generación.
La carta del restaurante incluye una amplia variedad de especialidades que abarcacasi todos los rincones de la cocina marroquí. Entre los platos más solicitados destacan los tajines, disponibles en múltiples versiones como el de cordero, ternera, kefta o pollo, cada uno de ellos cocinado lentamente con especias aromaticas tradicionales. El tajín de cordero merece una mención especial ya que múltiples comensales lo describen como uno de los mejores que han probado nunca, con una carne que se deshace en la boca y una explosión de sabores que combina canela, comino, cúrcuma y otras especias características de esta gastronomía.
La pastela de pollo es otro de los platos estrellas del establecimiento, una especie de empanada dulce y salada típica de Fez que combina capas de pasta brick con pollo deshilachado, almendras, huevo y canela. Los clientes coinciden en que está magnificamente lograda, con una mezcla de sabores equilibrada que resulta diferente a cualquier cosa que se pueda haber probado anteriormente. También el couscous de cordero o ternera ha recibido valoraciones excelentes, servido con verduras y un toque de harissa que aporta ese picor característico.
Como entrantes, las samosas o briwatt se presentan crujientes y doradas, rellenas de carne sazonada con especias marroquíes. El hummus casero merece capítulo aparte, ya que numerosos visitantes lo consideran el mejor que han probado nunca, servido caliente siguiendo la tradición local y acompañado de pan árabe recién hecho. De hecho, algunos clientes aseguran que el hummus de Calima es razón suficiente para visitar el restaurante por sí solo.
En cuanto a las bebidas, la limonada casera resulta imprescindible especialmente durante los meses de verano, refrescante y perfecta para acompañar los platos especiados. El té moruno, servido en vasos pequeños con abundante hierbabuena y muy dulce al estilo marroquí, constituye el broche final perfecto para cualquier comida. Varios visitantes destacan que termina la cena con una taza de este té ayuda enormemente a la digestión.
El restaurante cuenta con una terraza amplia situada en la plaza, lo que permite disfrutar de las tardes y noches de Mojácar mientras se degusta la comida. El ambiente interior resulta acogedor y tranquilo, aunque algunos clientes han señalado que el interior no está climatizado, algo a tener en cuenta para quienes prefieran comer en interiores durante los meses más calurosos. El establecimiento también ofrece servicio de comida para llevar, lo que permite disfrutar de estos sabores africanos fuera del local.
En términos de atención al cliente, el dueño Jalal recibe alabanzas constantes por su hospitalidad, simpatía y profesionalismo. Varios visitantes destacan que les aconseja sobre qué platos elegir y comparte historias sobre su ciudad natal, Fez, haciendo que la experiencia sea todavía más especial. El servicio en general se describe como atento y cercano, con el personal siempre dispuesto a explicar los platos y recomendar combinaciones. No obstante, algunas reseñas puntuales mencionan que el servicio puede resultar algo lento en horas puntas, posiblemente debido a que el equipo es reducido.
En cuanto a los aspectos menos positivos, algunas voces critican que las raciones resultan algo pequeñas en comparación con el precio, sugiriendo que es necesario pedir varios platos para quedar satisfecho. Un grupo familiar señaló haber gastado 68 euros sin postres ni cafés y quedarse con hambre, aunque otros comensales consideran que la relación calidad-precio es correcta. También hay quien percibe que el pan se cobra aparte con un euro adicional sin consultarlo previamente, algo que puede sorprender a quien no lo espere.
El tema del pan genera opiniones divididas, ya que algunos panecillos tradicionales contienen anís, un sabor que no resulta del agrado de todos los paladaresspañoles. Varios visitantes recomiendan preguntar antes si esto puede ser un inconveniente. Otras reseñas más antiguas mencionaban que los baños necesitaban mejoras o que el interior podía resultar algo caluroso, aunque estos aspectos parecen haber sido atendidos con el tiempo.
Una ventaja destacable es que el restaurante ofrece opciones sin gluten para personas celiacas, algo poco frecuente en este tipo de cocina y que ha sido agradecido por visitantes con restricciones alimentarias. El hummus, por ejemplo, puede prepararse con pepino en lugar de con palitos de pan para adaptarse a estas necesidades. Esta consideración hacia diferentes requerimientos dietéticos demuestra una atención al cliente que va más allá de lo habitual.
El horario del restaurante es bastante amplio, permaneciendo cerrado únicamente los lunes. El resto de días abre en dos turnos: de 11:00 a 16:00 y de 19:00 a 23:30, lo que permite tanto almuerzos como cenas. Se recomienda especialmente reservar durante la temporada alta o fines de semana, ya que el local suele llenarse rápidamente y algunos visitantes han tenido dificultades para conseguir mesa sin reserva previa.
La ubicación en la parte alta de Mojácar, junto a la iglesia del pueblo, ofrece unas vistas agradables de la plaza y sus alrededores. Aunque pueda parecer que hay que subir cuestas para llegar, muchos clientes consideran que después de una comida copiosa resulta perfectamente manejable el descenso. El restaurante dispone de entrada accesible para personas con movilidad reducida, cumpliendo así con las normativas de accesibilidad.
En definitiva, el Restaurante Calima representa una opción gastronómica auténtica y diferente para quienes visiten Mojácar y deseen salir de los establecimientos turísticos convencionales. La calidad de los ingredientes, la elaboración casera de los platos y la hospitalidad del equipo hacen que la experiencia merezca la pena. Como sugerencias para futuras visitas, conviene ir con hambre para probar varios platos, no dejar de pedir el té moruno al final, y estar abierto a sabores y especias que pueden resultar nuevos para el paladar occidental. Sin duda, una parada obligatoria para los amantes de la gastronomía del norte de África que visiten la costa de Almería.